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EEUU podría retirar las sanciones a Venezuela y desatar el despertar de un titán petrolero

  • Biden y Maduro habrían acordado quitar las sanciones a cambio de elecciones en 2024
  • Venezuela tiene las reservas de crudo más grandes del mundo, pero necesita inversión
Pozos petroleros de PDVSA (iStock)

Tambores de guerra en Oriente Medio amenazan con golpear a las economías del mundo a través de incremento en los precios del petróleo. Ante esta situación, los países de Occidente buscan a marchas forzadas revertir este proceso para devolver el barril a precios bajos, una batalla clave para la lucha contra la inflación en la que están inmersos los bancos centrales del mundo. En ese sentido, Estados Unidos podría resolver esta semana un conflicto que lleva años en barrena y que podría sacudir de arriba a abajo el mercado energético mundial, el despertar de un gigante del 'oro negro' dormido, la 'vuelta al redil' de Venezuela. A pesar de ello, los expertos coinciden en que este puede ser un proceso que dure años, pues el país requiere una inversión millonaria que restaure una industria quebrada tras una década.

La administración de Joe Biden y el Gobierno de Nicolás Maduro habrían acelerado las negociaciones que llevan manteniendo los últimos años de cara a una transición en el país. Según el Washington Post, ambas partes habrían llegado a un acuerdo para levantar buena parte de las sanciones a la industria petrolera del país caribeño a cambio de unas elecciones libres en 2024 con observadores internacionales. El periódico nortemaericano dice incluso que el anuncio podría darse este mismo martes, tras la reunión de Maduro con la oposición del país en Barbados.

De este modo, unas negociaciones duras y embarradas durante meses entrarían en la recta final. Este diálogo comenzó en noviembre de 2022 cuando dos partes aún muy alejadas comenzaron un acercamiento para acabar con el aislamiento de Venezuela a través de un paquete de sanciones que ha sido letal para sus exportaciones de petróleo, el pilar fundamental en torno al que se ordena toda la economía de la nación latinoamericana.

La Casa Blanca emprendió en 2017 unas sanciones que tenían como objetivo tumbar al Gobierno de Venezuela tras la crisis política que vivió el país. Más concretamente, el Parlamento, controlado por la oposición, fue disuelto por el Gobierno en favor de una Asamblea Nacional Constituyente para una nueva carta magna, aunque, de facto, sería para gobernar el país a través de este. Esta decisión polémica dio a Maduro plenos poderes a través de una configuración a su gusto de esta nueva cámara legislativa. La oposición dio por hecho que este movimiento era un autogolpe de estado para poner fin a la democracia en el país. A raíz de estos eventos Estados Unidos lanzó sus sanciones para forzar a Maduro a sentarse a la mesa con la oposición y hacer una nueva transición hacia la democracia.

Actualmente, la producción petrolera de Venezuela ha escalado los últimos meses hasta unos 750.000 barriles diarios, una producción significativa dentro de la OPEP, pero fuera del Top 20 de países de productores mundiales. Países con muchas menos reservas, como Oman, Reino Unido o sus vecinos colombianos han sido más relevantes para el mercado del crudo. Sin embargo, Venezuela es un gigante dormido que en 1998, con peores medios tecnológicos para la extracción producía 3,3 millones de barriles diarios, el 14% de la OPEP como el tercer máximo suministrador de todo el cártel. En las entrañas del país latinoamericano laten las mayores reservas probadas del mundo con un 24,4% del total.

¿Cómo es posible entonces que Venezuela, con esa cantidad de materias primas, se encuentre como un actor secundario en el mercado? La realidad es la propia naturaleza del petróleo de la Faja del Orinoco, la principal explotación del país. A diferencia de, por ejemplo, la materia prima de Arabia Saudí, el 'oro negro' mayoritario de esta región es extrapesado y requiere un complejo sistema de refineria para poder ser utilizado. En ese sentido, Venezuela era muy dependiente de la tecnología e industria internacional para elevarse como uno de los titanes del mercado energético.

"La infraestructura está muy debilitada y requiere una inversión importante para que suba la producción, nuevos oleoductos, nuevos proyectos… pero ¿quién la va a hacer con las sanciones?"

Por ello, cuando la crisis económica agitó al país y las sanciones lo alejaron de Occidente, la industria venezolana cayó a plomo y la producción de petróleo se ha desplomado en menos de una década un 75%, destando una caída de dos tercios de su PIB. Aunque con el tiempo ha podido encontrar otros clientes, como India y China, los problemas derivados de una hiperinflación, la escasez de productos químicos, la corrupción y problemas de gestión en la petrolera pública PDVSA han ido mermando toda su estructura. Si a todo esto se le suman las sanciones, que ponen serios problemas tanto para exportar como para adquirir productos clave para el refinado y para recibir inversión, el resultado ha sido el colapso de la industria más rentable del país. De hecho, Venezuela recibe a través del petróleo el 96% de las divisas con las que paga la importación de los bienes que consume.

"La infraestructura está muy debilitada y requiere una inversión importante para que suba la producción, nuevos oleoductos, nuevos proyectos… pero ¿quién la va a hacer?" Se pregunta Francisco Monaldi, director del Programa de Latinoamérica del Instituto Baker de Políticas Públicas de la Universidad Rice en Houston. "Las empresas occidentales no lo van a hacer , porque no hay garantías dadas las sanciones de que una empresa que abra un pozo en Venezuela vaya a recuperar la inversión".

"A largo plazo Venezuela podría agregar 2 millones de barriles de crudo al mercado"

El experto cree que, lo más probable es que haya solo una ampliación de las licencias a empresas petroleras de todo el mundo para que puedan invertir en el país. "Eso daría una subida a corto plazo de 200.000 barriles más, solo un 0,2% del mercado del crudo por lo que no habría un gran impacto". Sin embargo, una retirada total de las sanciones sí que podría derivar en un incremento "mucho mayor".

En cualquier caso, Monaldi explica que el partido se juega más en el largo plazo. "Si con el tiempo se van quitando sanciones y se gestiona bien esa situación, Venezuela podría agregar 2 millones de barriles al mercado". Eso sí, el experto matiza que ese éxito se daría "si se logra una inversión gigantesca"

"Un acuerdo elevaría la producción del país desde niveles muy deprimidos, pero tardaría en llegar, no afectaría al déficit actual del mercado"

En ese sentido, el final de estas sanciones podría suponer el punto de inflexión para que Venezuela puede recuperar el estatus de gran productor pérdido con Nicolás Maduro. Sin embargo, este no será un camino corto, por lo que no se espera un gran cambio de paradigma en los próximos meses, aunque se llegue a un pacto. "Un acuerdo elevaría la producción del país desde niveles muy deprimidos," explica William Jackson, analista de Capital Economics. "Pero el sector requiere una enorme inversión para volver a niveles de hace un década, por lo que no afectaría al déficit que vive el mercado en el corto plazo".

Los expertos creen que el problema ahora mismo es, especialmente, de una infraestructura con numerosos problemas de mantenimiento por la quiebra de su empresa pública que ha desatado incluso desastres medioambientales como la transformación del principal lago de su país, el lago Maracaibo, en un mar tóxico y verde debido a las constantes fugas de crudo y productos químicos. Una industria abandonada que requerirá inversiones millonarias para volver a latir al ritmo de su época dorada.

Sin embargo, el mercado sí esta ilusionado con la posibilidad de un fin de las sanciones que pongan fin a la crisis. La Agencia Internacional de la Energía habló a mediados de año de que "Venezuela parece haber frenado su largo declive". Tras conocerse la noticia de un posible fin de las sanciones el barril Brent que subía con claridad, pasó a caer un 1,36% en la jornada del lunes. Por su parte hoy se mantiene plano a la espera de nuevas noticias, desde Oriente Medio o desde Barbados.

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