Bolsa, mercados y cotizaciones

Que el 40% no nos nuble el 60% del clásico de Bogle

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Creo que es poco discutible que nos adentramos en un mercado idóneo para aquello que popularizó John Bogle, el fundador de Vanguard Investment Group, al recomendar una cartera compuesta por un 60% de acciones -para proporcionar revalorización del capital- y un 40% en renta fija -con el objetivo de darle menos volatilidad-.

La renta fija ofrece expectativas de revalorización muy lógicas del 4%. Si compramos directamente bonos a vencimiento de calidad, de largo plazo, el 6% ya está sobre la mesa con crédito no discutible y sin riesgo divisa. Para los heavy users, en emergentes y en divisa local -no con tanto riesgo viendo las expectativas sobre el dólar-, el doble dígito es pan comido. En el caso de los bonos de México y Brasil se suma la expectativa de que puedan bajar tipos, lo que incrementaría sustancialmente la ganancia.

Pero lo que dice Bogle es que un 60% siempre hay que tenerlo invertido en renta variable. Y digo siempre, porque es complicado acertar cuál es momento táctico para adivinar cuándo no hay que estar invertido, y ya imposible vaticinar el mejor momento de entrada. Pongo un ejemplo: entre septiembre y octubre del año pasado se compraba la recesión de la economía mundial y el castigo llevó al mercado a una de las mejores oportunidades de compra, escenario que casi nadie aprovechó. Según un estudio de Capital Group, desde mediados del siglo pasado las recesiones de la economía han tenido una duración media de mercado bajista de 13 meses, con un desplome medio del 33%. Por el contrario, las fases de crecimiento duran de media 5 años y 9 meses, con una rentabilidad de Wall Street que hace de la bolsa el indiscutible activo de inversión más rentable, incluidos sus desplomes.

Los grandes patrimonios rebatirán que el activo de mayor revalorización es el capital riesgo, con expectativas de revalorización en la parte más defensiva del terreno de juego entre el 7% y 10%; y en la más atacante, el venture capital, entre el 15% y el 25%. Pero siempre que se utiliza esta argumentación contraataco con el value. Cuando hablo con gestores con esta filosofía muestran su absoluto convencimiento de que en el largo plazo son capaces de lograr rentabilidades anualizadas de doble dígito, con el único lastre de que ellos se enfrentan a sus partícipes con el valor liquidativo diario, sufriendo la visibilidad de los desplomes del mercado. Una diferencia radical con la de los gestores de capital riesgo, como si ellos hicieran cosas esotéricas que les inmunice de las recesiones. Durante los últimos cien años, las acciones value han batido al mercado en ocho de las diez décadas, según un estudio de Fidelity. Entre 1930 y 2020 los títulos estadounidenses con los ratios precio-valor en libros más bajos ganaron alrededor de un 5,22% más al año que los valores con la relación más alta entre lo que se paga en mercado y el valor de liquidación de sus negocios.

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