Bolsa, mercados y cotizaciones

El hundimiento de la firma de Carl Icahn amenaza con arrasar su multimillonaria riqueza

  • El inversor puede tener que vender su firma para devolver varios créditos
Carl Icahn. Foto: Bloomberg.

Las cosas siguen empeorando para Carl Icahn. Icahn Enterprises se está hundiendo en bolsa, otra vez. El jueves, se desplomó hasta un 25%, y va camino de cerrar la semana en mínimos de 2004. Y, junto con las acciones de su empres, la fortuna personal de Icahn también va cuesta abajo. Solo las pérdidas del jueves le han costado 979 millones de dólares. Y lo peor es que el legendario Lobo Solitario de Wall Street lleva ya varias semanas de días malos desde que el bajista Hindenburg Research dirigió su atención hacia él. Las preguntas siguen acumulándose, y la principal es muy simple: ¿cómo va a salir de esta?

Icahn, de 87 años, ha pedido prestados miles de millones usando sus acciones en Icahn Enterprises como colateral. Eso significa que un hundimiento del valor puede desatar una 'margin call', una orden de venta para devolver el préstamo antes de que sus valores caigan por debajo de los estimado por sus acreedores. Icahn, que controla alrededor del 84% de la empresa, podría simplemente comprar el resto de las acciones y privatizar Icahn Enterprises, un cambio sorprendente para una figura que se ha labrado un nombre y una fortuna atacando a las direcciones de las principales empresas del país.

"El hilo aquí es siempre el mismo: el apalancamiento funciona en ambos sentidos", dijo Peter Borish, socio fundador de Tudor Investment y ahora presidente de su oficina familiar, Computer Trading. "Cuando el camino va hacia arriba es genial, pero en los mercados, se sube por la escalera mecánica y se baja en el ascensor".

Por si fuera poco, el viejo némesis de Icahn, el multimillonario de los fondos de cobertura Bill Ackman, sigue criticándole en Twitter. En un tuit el miércoles por la noche, Ackman dijo que Icahn Enterprises le recordaba "un poco" a Archegos Capital, cuyo repentino desplome en 2021 conmocionó a las finanzas mundiales.

Pero ha sido Hindenburg, la firma bajista dirigida por Nate Anderson, de 38 años, la que sacudió de lleno a Icahn Enterprises hace unas tres semanas. En un informe publicado el 2 de mayo, el vendedor en corto acusó a Icahn de cometer una serie de errores muy caros, si no directamente de malversación, y dijo que la empresa estaba drásticamente sobrevalorada. La firma, en un comunicado, calificó las acusaciones de "egoístas" y prometió "contraatacar".

Desde entonces, el precio de las acciones de Icahn Enterprises ha caído más del 60%, lo que le ha costado a su dueño unos 16.000 millones de patrimonio, según el índice de multimillonarios de Bloomberg.

¿Reorganizar al reorganizador?

Pero Icahn asegura, en una entrevista a Bloomberg, que él sigue a lo suyo. En estas semanas, Icahn ha estado construyendo otras posiciones. Por ejemplo, ha comprado 5,2 millones de dólares en acciones de Southwest Gas Holdings entre el lunes y el miércoles, según documentos regulatorios, en su primera compra de acciones revelada desde el informe de Hindenburg. Esta compra eleva su participación total en la firma a unos 616 millones de dólares, según datos compilados por Bloomberg. Y está pidiendo reformas en la gestión de la firma, ahora que se ha hecho con el 15% de su capital.

Lo que no está claro es qué reorganización, si es que hay alguna, podría ocurrir en la propia Icahn Enterprises. La sobrevaloración del precio de las acciones señalada por Hindenburg casi ha desaparecido. La capitalización de mercado de la compañía ahora es de alrededor de 7.000 millones, menos de la mitad de los 19.000 millones que valía en marzo. Eso significa que la porción de la firma que el propio Icahn no posee tiene un valor de poco más de mil millones de dólares.

Su mayor problema es que Icahn Enterprises reveló en febrero que Icahn había prometido acciones por un valor aproximado de 9.800 millones de dólares como garantía de varios préstamos. Desde entonces, ha aumentado sus acciones comprometidas en 21 millones de unidades, ante la brusca caída de su precio.

Varios documentos regulatorios publicados antes de esta sacudida aseguraban que Icahn tenía otros activos que podía usar para pagar sus préstamos y evitar tener que entregar todas esas acciones. Pero en una presentación este pasado mes de mayo, la firma había dejado de asegurar que Icahn tenía ese 'as en la manga' en caso de que su firma siguiera desplomándose, para evitar una liquidación a precio de saldo de sus acciones. "El desapalancamiento", dijo Borish, "puede ser rápido y doloroso".

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