Bolsa, mercados y cotizaciones

El Banco de Japón mantiene intacta su política ultralaxa en el estreno de Ueda y el yen cae con fuerza

  • Deja los tipos en el -0,1% y no toca el control de la curva de tipos
  • El banco central prevé una inflación del 1,6% para el ejercicio 2025
  • Se da un periodo de 18 meses para reevaluar su política monetaria
El nuevo gobernador del Banco de Japón (BoJ), Kazuo Ueda. Foto: Bloomberg

El Banco de Japón (BoJ) ha decidido este viernes mantener intacta su estrategia de estímulos, que incluye tipos de interés negativos y el control de la curva de rendimientos en su primera reunión de política monetaria presidida por el nuevo gobernador, Kazuo Ueda. Asimismo, la junta de gobierno del organismo se da un período de 18 meses para recalibrar este marco político aplicado durante los últimos años. La reacción en los mercados ha sido una clara caída del yen (un 1,6% frente al dólar hasta las 135 unidades y otro 1,2% frente al euro) y un repunte en el precio de los bonos soberanos, bajando su rentabilidad. La bolsa de Tokio lo ha celebrado con un alza del 1,4% al alejarse por el momento las medidas de endurecimiento.

El banco central nipón continuará con sus tipos de interés de referencia a corto plazo fijados en el -0,1%, y con su programa de control de la curva de rendimientos del bono estatal a 10 años. Esto es, compra masiva de bonos para que los rendimientos se mantengan en un rango determinado: en este caso, +/- 50 puntos básicos respecto al 0%.

Así lo ha decidido la junta de política monetaria de la entidad al término de su reunión de dos días, en la que el BoJ también publicó su previsión de inflación para el ejercicio 2025, estimada en el 1,6%. Este nivel se sitúa por debajo del objetivo del 2%.

Respecto a la citada curva de tipos, el BoJ mantiene la horquilla que amplió el pasado diciembre y que además de ser la última modificación significativa de su estrategia hasta la fecha, fue interpretada por los mercados como una señal sobre subidas de tipos venideras.

Siguen intactos también otros pilares de su heterodoxa estrategia flexibilizadora como las compras masivas de fondos cotizados y de bonos corporativos. El BoJ intensificó estas últimas adquisiciones durante la pandemia para apoyar al sector privado, pero tiene previsto volver gradualmente al nivel anterior al covid.

Ante las "extremadamente altas incertidumbres que rodean a las economías y a los mercados financieros" tanto a nivel doméstico como global, el BoJ ha decidido "continuar pacientemente con la flexibilización monetaria y responder de forma flexible a los desarrollos de actividad financiera, económica y de precios", según el comunicado tras la reunión.

El instituto monetario aspira así a lograr el objetivo de un incremento anual de los precios en torno al 2% "de forma sostenible y estable" y "acompañado por subidas salariales".

Perspectivas económicas

El banco central también ha publicado su informe de perspectivas económicas y de precios, que incluye la primera estimación de inflación para 2025, la cual está por debajo del mencionado objetivo y, por tanto, refrenda la postura de mantener el plan actual.

El BoJ prevé un crecimiento del IPC del 1,6% para el ejercicio fiscal 2025, lo que supone una ralentización respecto a sus estimaciones para 2024, del 2,0%, y para 2023 -el ejercicio actual-, del 1,8%.

En cuanto al producto interior bruto (PIB) real nipón, el banco central prevé un crecimiento del 1,4% para el actual ejercicio (0,3 puntos menos que su anterior estimación), un avance del 1,2% para 2024 y un incremento del 1% para 2025.

Capital Economics: "El resultado es que nos espera un prolongado periodo de inacción monetaria"

Repasando la valoración de los analistas, Masamichi Adachi y Go Kurihara, de UBS Global Research, se fijan en la orientación (forward guidance) que ofrece la junta en su comunicado. En su texto tras esta reunión se elimina una frase incluida en el de marzo: "El BoJ también espera que los tipos de interés oficiales a corto y largo plazo se mantengan en sus niveles actuales o en niveles inferiores". 

"Esta frase se elimina, como esperábamos, dejando flexibilidad para el cambio de política en el futuro. Sin embargo, otras orientaciones sobre el marco de políticas de expansión cuantitativa (QE) o el control de la curva de tipos, lo que fortalece nuestra opinión de que el próximo cambio de política es el ajuste del control de la curva, en lugar de abandonar el marco político", escriben.

Marcel Thieliant, analista de Capital Economics, pone el foco en el hecho de que la revisión de políticas del BoJ no se sustanciará hasta dentro de año y medio, lo que depara "un prolongado periodo de inacción monetaria".

Pero son tres las cuestiones que han llamado la atención del analista. "En primer lugar, las perspectivas económicas han mostrado solo modestas revisiones a la baja de las previsiones medias de crecimiento del PIB de los miembros de la junta para este año fiscal, pero revisiones al alza más importantes de la inflación. Sin embargo, el banco desveló por primera vez las previsiones para el ejercicio fiscal 2025, que muestran la citada caída de la inflación hasta el 1,6%. Es más, el banco considera que los riesgos para la inflación se inclinan a la baja a largo plazo. Los informes de prensa anteriores a la reunión habían sugerido que el banco preveía una inflación cercana a su objetivo del 2% en el año fiscal 2025, por lo que se trata claramente de una evolución dovish".

De hecho, Ueda ha señalado en la conferencia de prensa posterior a la reunión que los riesgos de un endurecimiento demasiado precipitado de la política son mayores que el riesgo de que el banco se quede rezagado. El hecho de que haya subrayado la importancia de las negociaciones salariales de primavera del año que viene sugiere que el banco tampoco tiene prisa, apunta Thieliant.

En segundo lugar, sigue el economista, el banco modificó su previsión de que los tipos de interés se mantendrán "en su nivel actual o más bajos" y, en su lugar, prometió que "no dudará en adoptar medidas de flexibilización adicionales si fuera necesario". "La orientación anterior había estado en vigor desde 2019, pero ha significado poco en la práctica, ya que el banco no recortó los tipos durante la profunda recesión de 2020. La orientación tampoco impidió que el banco permitiera que los rendimientos a 10 años aumentaran al ampliar la banda de tolerancia en torno a su objetivo de rendimiento del 0% dos veces en los últimos dos años", expone el experto de Capital Economics.

En tercer lugar, acaba Thieliant, Ueda ha señalado que la revisión de 18 meses no está "dirigida a la adopción de medidas políticas específicas" y ha argumentado que el banco aún podría realizar cambios en la política antes de que se publiquen sus resultados. "De hecho, la evolución de la inflación podría obligar al banco a actuar. El IPC de Tokio de abril, publicado hoy, mostró otro aumento de la inflación, excluidos los alimentos frescos y la energía, y ahora esperamos que la inflación subyacente alcance un máximo en torno al 4,5% a mediados de este año. Y con la inflación de los servicios a punto de superar el 2%, las presiones sobre los precios serán cada vez más generalizadas", concluye.

Mirando al yen

Para Chris Turner, analista de divisas de ING, la decisión de darse 18 meses para evaluar las políticas "ha decepcionado a algunos que esperaban algún cambio temprano (menos dovish) del nuevo régimen de Ueda", lo que ha hecho caer al yen y que el rendimiento del bono a 10 años, objetivo de la política monetaria, haya caído entre 7 y 8 puntos básicos. "No son movimientos especialmente importantes", opina el estratega.

Min Joo Kang, también de ING, cree que la elevada inflación y un plazo probablemente más corto para la revisión podrían significar que el ajuste de la política se produzca antes, y podría especularse con algunos ajustes de la política antes de la reunión del BoJ del 16 de junio.

Sin embargo, defiende Turner, "no creemos que el yen deba desplomarse por esta continuidad aparentemente moderada de la política monetaria". "Por el contrario, creemos que el mercado preferirá seguir manteniendo posiciones defensivas en divisas, lo que hasta hace poco ha favorecido al yen y a las divisas europeas (respaldadas por un Banco Central Europeo de línea dura)", agrega.

"Creemos que los elementos dovish no desbaratan nuestra visión alcista del yen. En primer lugar, en lo que respecta a la inflación, creemos que los datos entrantes aún pueden influir en la valoración del banco. De hecho, la inflación de Tokio ha sorprendido al alza, y las negociaciones salariales shunto han registrado la mayor subida salarial en tres décadas. En particular, esto último podría reforzar la confianza del BoJ en la sostenibilidad de la inflación. En segundo lugar, aunque la revisión de la política monetaria está prevista para dentro de año-año y medio, esto no significa que el BoJ haya cerrado la puerta a los ajustes de política", exponen Teck Leng Tan y Jessie Ren, de UBS GWM.

"Aparte de los factores específicos de Japón, nuestra previsión de un USD/JPY (dólar/yen) más bajo (120 a finales de 2023) también se basa en nuestras expectativas de debilidad del dólar a medio plazo. Es probable que el endurecimiento de las condiciones crediticias lastre el crecimiento del PIB estadounidense en los próximos trimestres, lo que sentaría las bases para un giro moderado de la Reserva Federal a finales de 2023, que reforzaría la tendencia a la baja del billete verde", remachan desde el banco suizo.

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