Bolsa, mercados y cotizaciones

La industria de la guerra de EEUU cae con fuerza en bolsa con pedidos récord, mientras la europea está desatada

  • Problemas logísticos, políticos y de plantilla golpean sus perspectivas

La guerra de Ucrania está desatando una euforia sin límites en la industria armamentística. A medida que los principales países se ven amenazados por la ofensiva de Rusia y la tensión geopolítica crece, los pedidos a las empresas de la guerra para abastecer los arsenales se están multiplicando. Tanto las empresas europeas como las norteamericanas están notando cómo la demanda mundial aumenta, sin embargo, mientras que las del Viejo Continente avanzan en el parqué a un ritmo con pocos precedentes en el sector, las americanas caen con fuerza en su mayoría o al menos, no suben.

En total, el sector de defensa de la superpotencia ha bajado cerca de un 6% este 2023. Northrop Grumman, el cuarto mayor contratista militar de EEUU cae en el año más de un 13,21%, llevando su capitalización bursátil hasta los 71.260 millones de dólares. Por su parte, General Dinamycs, quinta mayor firma por ingresos del sector cede un 10,2%.

Lockheed Martin y Raytheon sí han logrado evitar el rojo en 2023 pero lo hacen con avances muy moderados. En el caso de la primera estos se han limitado hasta el 0,41%, mientras que la segunda solo lo ha hecho un 1,16%. La que tiene un mejor comportamiento es Boeing, con un 4,43%, pero esta tiene una gran diferencia frente a las anteriores, una fuerte presencia como fabricante de aviones civiles para las aerolíneas, un sector que está subiendo con intensidad a medida que estas compañías recuperan su tráfico pre-pandemia.

En Europa la situación no podría ser más diferente. La británica Bae System, la compañía más grande del continente, vive una revalorización del 18% después de lograr unos encargos superiores a las 37.000 millones libras, la mejor cifra registrada por la empresa. Unas alzas similares a las francesas Thales y Dassault, con un alza en 2023 del 17,47% y del 11,6% respectivamente.

Lockheed Martin acumula contratos por 150.000 millones de dólares, récord histórico

Sin embargo, estas cifras quedan muy lejos de la industria de la guerra alemana que vive un potente despertar este año. La firma detrás del Leopard, Rheinmetall, se dispara un 40% en el año en el que ha anunciado unos pedidos récord superiores a los 30.000 millones de euros. Por su parte, la italiana Leonardo avanza un 31,36%.

Esta evolución tan agresiva en escasos cuatro meses de cotización viene por un impulso continuado de los pedidos. El problema de las norteamericanas no es precisamente que los fabricantes europeos tengan muchos más encargos. Las principales firmas de EEUU también están teniendo trabajo. El CEO de Lockheed Martin, Jim Taiclet, explicó a comienzos de enero que los contratos acumulados por la compañía ya eran de 150.000 millones frente a los 135.000 del año anterior, marcando "el mayor impulso de pedidos de la historia".

General Dynamics, especialista en los famosos tanques Abrams, anunciaron unos pedidos récord de 91.100 millones de dólares tras crecer un 4%, también su máximo histórico. Por último, Raytheon alcanzó unos encargos nunca antes vistos de 70.000 millones tras un incremento del 10%.

A nivel general, solo con los envíos de armas de EEUU a Ucrania tendrían un valor de 27.000 millones de dólares. El principal motivo no son las cifras actuales, sino el miedo a un cambio de paradigma de cara al futuro.

¿Por qué EEUU tiene peores perspectivas?

Hay pánico en todo lo referente a la industria militar por las negociaciones sobre el techo de deuda de los Estados Unidos. El país tiene un límite máximo sobre el endeudamiento federal por lo que si el Congreso no pacta una ampliación del mismo en los próximos meses el país entrará en 'default' técnico. Se espera que, en caso de haber pacto entre los dos partidos al respecto, este venga de la mano de un recorte de gastos importante y todas las miradas están puestas sobre el sector militar.

De hecho, el presidente republicano de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy ya ha afirmado su compromiso de lograr a través de un pacto con Biden reducir el gasto militar desde los 858.000 millones planteados actualmente hasta los 782.500 fijados en 2022.

Además de este problema, el sector de la guerra en EEUU se encuentra con una serie de problemas añadidos que están aumentado las preocupaciones de los inversores. Por un lado, la industria no encuentra más trabajadores para afrontar los pedidos actuales.

Caza Lockheed Martin F-22 Raptor

En Europa también está habiendo problemas con la mano de obra y, de hecho, Patrice Caine, director ejecutivo de Thales, reconoció que se han encontrado con "tensiones en los mercados laborales" que le han obligado a buscar mano de obra especializada en el extranjero. Todas las empresas del sector han lanzado programas de captación de nuevos empleados, empezando por Bae Systeams, que busca 2.600 trabajadores o MBDA, que busca 2.000 más, lo que significaría incrementar su plantilla un 15%.

En Estados Unidos el problema de la constatación es más claro. Solo en Generalyn Dynamics necesitaron contratar 24.000 empleados el año pasado. Las jubilaciones han golpeado fuerte el sector y, además, a nivel macro, la Cámara de Comercio de EEUU ha calculado que hay un déficit en el país de 3,5 millones de trabajadores para abastecer su industria. Con el desempleo en el 3,4%, encontrar empleados en esta región se antoja muy complicado para la gran mayoría de las firmas.

Además, mientras que muchos de los almacenes de Europa no tenían tanto excedente y han tenido que fabricar nuevas armas para su rearme, este no es el caso de EEUU. La gran mayoría de armas que se han enviado a Ucrania salen de sus reservas existentes, mientras que las líneas de producción no estaban equipadas ni listas para responder a estos nuevos pedidos.

La industria está "sufriendo retrasos récord en sus ventas"

Por último, las empresas están teniendo auténticos problemas logísticos para poner a trabajar a sus plantas. A lo largo del año, las empresas han experimentado importantes retrasos en numerosos productos, en especial, en aquellos que requieren componentes electrónicos. De hecho muchos de los retrasos vienen de minerales críticos como el litio, el cobalto, el níquel o el grafito, que vienen de Rusia o de Asia y cuya logística ha tenido que replantearse el último año y medio.

En su último informe, el analista del sector de Deloitte, John Coykendall, defiende que la industria está "sufriendo retrasos récord en sus ventas" debido a estos problemas en la cadena de suministro que se vienen arrastrando desde hace más de año y medio. 

Lucie Béraud-Sudreau, directora del Programa de Gasto Militar y Producción de Armas del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) explica que "podríamos haber esperado un crecimiento aún mayor en las ventas de armas en sin problemas persistentes en la cadena de suministro".

Un rearme mundial

En 2022 y el inicio de 2023 los principales países de Europa han aprobado fuertes incrementos en el gasto militar. Según el último estudio de SIPRI, el Viejo Continente gastó en Defensa un 13% de golpe, el mayor incremento en un solo ejercicio en 30 años. Contando la inflación la inversión militar ya se sitúa en cifras previas a 1989, antes de que cayese el muro de Berlín. Con Europa como punta de lanza, el gasto mundial militar se habría elevado hasta los 2,24 billones de dólares (el 2,2% del PIB mundial).

En 2022 Alemania anunció un plan de 100.000 millones en mejorar su ejército, subiendo su inversión en defensa por encima del 2% del PIB. Respecto al resto de países Polonia aprobó aumentar el gasto en Defensa hasta el 3% para el próximo año. Dinamarca, Suecia, Rumania, Letonia y Lituania han aprobado sendas subidas del gasto militar. En España el Gobierno aumentó un 25% el gasto en Defensa para 2023 gastando 2.526 millones más y llevando esta partida a máximos en una década.

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