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La deuda mira a la Fed y se acerca de nuevo al 4% de rentabilidad

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No es necesario centrarse únicamente en las colas a las puertas del Banco de España para darse cuenta de que los inversores han vuelto a ver el atractivo en la renta fija después de un 2022 para borrar del registro. La rápida subida de tipos de interés en las principales economías del globo permitió levantar las expectativas en la deuda soberana al igual que lo hizo su rentabilidad a vencimiento, que no es capaz por el momento de paliar el efecto de la inflación en geografías como la eurozona –por el momento–.

Así, al cierre de la semana el índice de renta fija mundial, el Bloomberg Global Aggregate, avanza más de un 8% desde los mínimos del año pasado, registrados en octubre, y marca una rentabilidad media a vencimiento del 3,71% (3,06% en el caso de la deuda soberana). Se acabaron los tiempos con rentabilidades negativas ya que apenas hay 1,4 billones de dólares de deuda en circulación con rendimientos bajo el 0%. Un dato que contrasta con los más de 15 billones que había apenas 24 meses atrás.

Ya por países, el bono norteamericano con vencimiento a diez años ofrece un rendimiento del 3,84% mientras el bund alemán está sobre el 2,44%. Aunque el IPC en Estados Unidos o en la Unión Europea no vaya a situarse en 2023 cerca del objetivo del 2%, según las previsiones del Banco Central Europeo o de la Reserva Federal de Estados Unidos, a largo plazo sí que se conseguirá una aproximación a dicho nivel, según las previsiones de los responsables de políticas monetarias y de la lectura que hace el mercado. Y es que el swap de inflación a largo plazo en EEUU y en la eurozona recogida por Bloomberg se sitúa por debajo del 2,5%, lo que deja un diferencial atractivo con las obligaciones que se emiten estos días con vencimientos más allá de este lustro.

Regreso al 4%

En el último trimestre del año pasado el índice de deuda mundial llegó a rozar el 4% de rentabilidad a vencimiento, y desde ese nivel empezó una oleada de compras, al calor de las expectativas de que la Fed llegaría a bajar tipos en algún momento de 2023.

Esta posibilidad se está diluyendo, especialmente en los últimos días. Desde que empezó febrero, el mercado ha descontado dos subidas de tipos de 25 puntos básicos más de las que esperaba a cierre de enero. La reunión de la Fed de febrero, junto al dato de empleo del mes de enero que se publicó el primer viernes de este mes, y la confirmación esta semana de que el IPC de EEUU no está frenándose tanto como se esperaba, han llevado a los analistas, y a los propios miembros de la Fed, a avisar de que pueden ser necesarias más subidas de tipos de las que se descuentan. Esto son malas noticias para los bonos, que están incrementando su rentabilidad a vencimiento, cada vez más cerca de la cota psicológica del 4%, a medida que se producen ventas.

Michelle Bowman, miembro de la mesa de gobernadores de la Fed, destacó este viernes que el organismo "no está viendo lo que desearía, especialmente con la inflación. Creo que vamos a tener que seguir subiendo tipos hasta que veamos mucho más progreso en este frente", reconoce.

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