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Putin utiliza España para vender su petróleo: así opera la flota fantasma de Rusia con el 'crudo prohibido'

  • La flota fantasma de Rusia elige Ceuta para realizar sus maniobras de trasvase
  • Esto supone un peligro: muchos barcos rusos son viejos y con seguros opacos
  • Rusia usa pequeños petroleros para traspasar el crudo a barcos gigantes en Ceuta
Un petrolero a la espera de recibir su carga en las cosas de Ceuta con Gibraltar al fondo. Foto de Reuters

Las sanciones que están imponiendo los países occidentales a Rusia están transformando parte del comercio internacional. Las empresas rusas intentan mantener sus exportaciones, para ello deben buscar nuevos socios comerciales y transformar las rutas de exportación para esquivar las sanciones. En el caso del petróleo, Rusia ha alquilado y comprado una cantidad importante de pequeños buques para mover el crudo que producen. La mayor parte de las grandes navieras pertenecen a empresas occidentales que se niegan o no pueden transportar el crudo de origen ruso. En medio de todo este trasiego, una ciudad española se ha convertido en un punto clave para las operaciones de la flota fantasma de Rusia: las aguas de Ceuta protagonizan las operaciones de estos barcos que trasvasan el crudo a otros buques más grandes para que lo transporten a diversos puertos del mundo.

El nuevo mundo creado por la invasión de Ucrania por parte de Vladimir Putin ha generado un nuevo centro para el comercio de petróleo: la ciudad de Ceuta, un pequeño enclave español que se encuentra en un lugar privilegiado del Mediterráneo, asegura Javier Blas, experto en materias primas y columnista de la agencia Bloomberg. Ceuta es una ciudad con tan solo 85.000 habitantes que se ha convertido en un punto clave para el comercio de petróleo ruso.

Ceuta destaca por ser un territorio con mares tranquilos, lejos de miradas indiscretas, lo que está aprovechando Rusia para realizar intercambiando entre petroleros, una técnica que le permite reducir los costes de envío, sortear restricciones y facilitar la logística para sus clientes restantes. ¿El resultado? El petróleo ruso sigue llegando al mercado mundial en grandes cantidades, apenas por debajo de los niveles anteriores a la guerra, a pesar de las sanciones de EEUU y la Unión Europea. Sí, el Kremlin tiene que vender su petróleo con descuento, pero sigue vendiendo mucho.

Hasta la invasión de Ucrania, Rusia no había utilizado apenas las aguas cercanas a Ceuta como escala para mover su petróleo. Antes de la guerra, Moscú enviaba el crudo directamente a las refinerías europeas con pequeños petroleros. Pero el Kremlin comenzó a utilizar 'las costas de Ceuta' como base para las transferencias de barco a barco, primero de forma esporádica y ahora de forma rutinaria.

La ruta es la siguiente: Rusia carga crudo en petroleros de pequeño tamaño llamados Aframaxes en sus terminales de exportación del Mar Báltico, como Primorsk y Ust-Luga. Los buques, reforzados para romper el hielo del Ártico durante el invierno, transportan el crudo hacia Ceuta.

Entre Aframax y VLCC

Cerca de esta ciudad, los Aframaxes, que transportan alrededor de 700.000 barriles, esperan hasta que llegan los grandes petroleros, conocidos como Very Large Crude Carrier (VLCC). Los Aframax se acercan a los VLCC y transfieren la carga de barco a barco, explica Javier Blas en su columna de Bloomberg. Normalmente, se necesitan hasta tres de esas operaciones para cargar un VLCC, que puede transportar al menos 2 millones de barriles. Posteriormente, el VLCC inicia su viaje hacia Asia, bordeando África.

Desde diciembre, seis VLCC han hecho exactamente eso, tomando crudo de más de 15 Aframax. Algunos de ellos son veteranos en el mercado negro del petróleo, ya que en el pasado enviaron crudo iraní y venezolano, según Vortexa, una consultora que rastrea petroleros. Y Rusia y China parecen estar organizando más paradas de intercambio en Ceuta. Actualmente, dos VLCC están allí esperando que lleguen los camiones cisterna. Mientras tanto, EEUU presiona a China para que no facilite a Rusia la exportación de crudo y reduzca las compras del mismo.

Moscú parece respetar, hasta el momento, la ley internacional: los petroleros permanecen en gran medida a 12 millas náuticas de la costa, el límite de las aguas territoriales, aunque a veces parecen haberse acercado a Ceuta, en lo que España considera sus aguas territoriales, según el seguimiento de la terminal de Bloomberg.

Los rusos también cumplen con las normas internacionales al mantener encendidas las balizas de los barcos. Pero es un negocio arriesgado; la mayoría de los petroleros que recalan en Ceuta desde diciembre han visto días mejores. El más viejo tenía 26 años, lo que, en términos humanos, equivale a alguien de 70 años. La propiedad es en gran parte rusa y china, y su cobertura de seguro es opaca en el mejor de los casos. El riesgo de un vertido es alto.

España haría bien en mantener a su armada patrullando cerca, asegurándose de que nada salga mal, advierte el analista y periodista Javier Blas. Hay una razón por la que Rusia no está utilizando otras zonas en las que es más habitual realizar este tipo de trasvases de cargamento de barco a barco, como Skaw, en Dinamarca, y Southwold, en Inglaterra. Todos sugieren que las autoridades locales habían dejado en claro que no aceptarían las maniobras en esas zonas. 

¿Por qué eligen Ceuta los rusos?

Javier Blas da hasta tres explicaciones en su exposición publicada en Bloomberg. Primero, a pesar de gastar cientos de millones de dólares para hacerse con una flota fantasma de Aframaxes, cuya propiedad no está clara del todo, Rusia no tiene acceso a muchos buques capaces de navegar por el hielo, pese a que son una de las embarcaciones más populares de la industria naviera y que serían de gran utilidad tan septentrional como Rusia.

Si tuviera que mover la carga desde el mar Báltico hasta China o la India con los Aframax, el movimiento sería complejo, peligroso (los Aframax no son tan seguros como loas VLCC para navegar en mar abierto) y nada rentable por la larga duración del viaje con unos barcos que tienen una capacidad limitada y ahora mismo son más caros. La ruta del Báltico a Ceuta dura 10 días; continuar a China sumaría 40 días más.

En segundo lugar, reduce significativamente los costes: las economías de escala significan que es mucho más barato transportar crudo en un VLCC que en un Aframax. Debido a que hay más VLCC disponibles, también son más baratos en este momento. Contratar un VLCC cuesta menos de 20.000 dólares por día, mientras que un Aframax cuesta 55.000 dólares por día.

En tercer lugar, Ceuta está en el lugar perfecto, explica Javier Blas. La ciudad española se encuentra dentro del Mar Mediterráneo, que está protegida de los vientos tormentosos y el oleaje invernal del Atlántico Norte.

A su vez, Ceuta está muy cerca de Gibraltar donde los VLCC que recogen los cargamentos y pueden regresar rápidamente a mar abierto para navegar alrededor de África y hacia Asia sin perder mucho tiempo. La otra ubicación que está utilizando Rusia, en alta mar es Kalamata (Grecia), lo que obliga a los petroleros a adentrarse mucho más en el mar Mediterráneo, y solo es conveniente para los VLCC medio cargados que podrían cruzar el Canal de Suez (la vía fluvial es poco profunda para un viaje completo con un VLCC cargado).

La flota de Rusia

Actualmente, el país cuenta con 50 Aframax/LR2 y 10 Suezmax que están controlados por empresas rusas, mientras que 35 Aframax/LR2, 20 Suezmax y 15 VLCC de 15 años o más se han vendido este año a empresas no identificadas, y podrían usarse para transportar barriles rusos, aseguran los analistas de S&P Global. "Teniendo en cuenta estas cifras, Rusia podría enfrentarse a un déficit de 110 petroleros para atender el comercio de crudo ruso por mar", según la agencia Braemar.

Sergey Vakulenko, un analista energético independiente que fue hasta hace poco director de estrategia en Gazprom, cree que Rusia recurrirá en mayor medida a las compañías navieras indias, chinas y del Golfo Pérsico para aliviar el déficit de barcos. Las compañías petroleras rusas también podrían intentar fletar petroleros que operan en el mercado de forma independiente y que estén dispuestos a pagar por los servicios de un grupo limitado de proveedores no europeos, muy probablemente a un precio más alto.

Todo ello está teniendo un impacto en las rutas petroleras, con Ceuta como protagonista. El petróleo ruso, que cotiza con un descuento de 30 dólares respecto al Brent, sigue teniendo gran demanda entre los países emergentes. El problema es que Rusia necesita navieras y buques no occidentales para transportarlo.

Así que las aguas alrededor de Ceuta se mantienen llenas de buques rusos que buscas vías para seguir exportando el 'petróleo prohibido' con artimañas y triquiñuelas que hasta la fecha están funcionando. Con o sin descuento, cada dólar petrolero cuenta para el Kremlin. Europa debe prestar atención a lo que sucede en su puerta principal.

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