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Los seguros de ahorro como una alternativa a los planes de pensiones

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Aunque todo el mundo tiene en mente los planes de pensiones del sistema individual a la hora de hablar del ahorro para la jubilación, lo cierto es que con los límites a las aportaciones que introdujo el Gobierno hace dos años –que han sido rebajadas a 1.500 euros al año en los planes individuales y a 8.500 euros en los planes de empleo, en los que la aportación del empleado puede ser igual o inferior a la de la empresa– han resurgido otros productos que pueden actuar como una alternativa o complemento, hasta que se terminen de pergeñar los planes de empleo de promoción pública, aún pendientes de que se publique el reglamento que los regule.

Entre las alternativas se encuentran los seguros de vida ahorro, como los planes de previsión asegurados (PPA), los seguros individuales de ahorro a largo plazo (Sialp) o los planes individuales de ahorro sistemático (Pias), aparte de los unit linked, que combinan la contratación de una póliza con una cesta de fondos perfilada en función de la aversión al riesgo del tomador del seguro.

Estos productos quizá no son tan conocidos por la mayoría de los ahorradores como los planes de pensiones, y requieren de cierto asesoramiento a la hora de contratarlos para comprender correctamente sus características, un factor en el que las entidades financieras se han vuelto cada vez más activas, según se puso de manifiesto en el Observatorio Cómo construir una buena planificación financiera de cara a la jubilación, organizado recientemente por elEconomista.es.

Gama amplia

Mirenchu del Valle, secretaria general de Unespa, la asociación empresarial que agrupa las entidades aseguradoras de España, aseguró que en este sentido las entidades financieras han hecho los deberes. "Más que ser prescriptores de productos, han intentando contar con una gama amplia de productos para constituir un ahorro, que se adapte a cada tipo de cliente y que puedan encontrar lo que mejor se adapte a su perfil", subrayó.

En este sentido, José Carlos Vizárraga, director de Ibercaja Pensión, explicó que están notando un incremento en el número de ahorradores interesados en los Pias, una vez que los planes de pensiones han perdido el atractivo tributario. "Lo importante ahora es aprovechar la fiscalidad de los planes hasta el nuevo límite y complementarlo con otros productos", señaló.

Los Pias, por ejemplo, cuentan con un límite máximo anual de aportación de 8.000 euros , compatible con aportaciones a otros productos como Sialp (donde el límite anual es de 5.000 euros) o los PPA (en los que el límite máximo es de 1.500 euros al año). Y el tratamiento fiscal es ventajoso si se rescatan como renta vitalicias, al estar exentas de tributación.

En este sentido, las rentas vitalicias están cobrando de nuevo un cierto auge, precisamente al permitir disponer de una cantidad periódica de dinero que permite complementar la jubilación, sobre todo en el caso de las personas mayores de 65 años que reinviertan lo obtenido tras la venta de un activo inmobiliario, siempre que el volumen no supere los 240.000 euros.

Eduardo Bandrés, responsable de Economía Pública y Bienestar de Funcas, la fundación de las cajas de ahorros, advirtió de que los planes de pensiones individuales van a perder peso por los nuevos límites a las aportaciones, mientras se terminan de aclarar los planes de empleo de promoción pública, aunque aclaró que la supuesta ventaja fiscal de los planes no es más un diferimiento del pago de los impuestos al momento de rescatarlos.

Planes de empleo

Vizárraga destacó que es un error confrontar los planes de pensiones individuales con los de empleo, ya que son productos complementarios que constituyen un ahorro finalista que sirve para proporcionar estabilidad a las finanzas públicas. "La industria de inversión está preparada pero hace falta un impulso desde la Administración, teniendo en cuenta que la mayoría del tejido empresarial español está compuesto por pymes y menos del 1% de este tipo de empresas cuentan con sistemas complementarios", puntualizó.

Bandrés señaló que se debe hacer un esfuerzo para adaptar los planes de empleo a las necesidades de las pymes. "Los planes de empleo tienen futuro, pero hay que cambiar la legislación", aseveró.

Del Valle, por su parte, aseguró que el sistema necesita flexibilidad porque ahora las aportaciones del trabajador dependen del empresario, por lo que se deberían de dar incentivos. La secretaria general de Unespa valoró que se pretenda impulsar el segundo pilar de la previsión frente al tercero, para que cuente con un volumen patrimonial equiparable al del resto de países europeos, pero recordó que ya se intentó en su momento con muchas más bonificaciones de las que actualmente recoge la normativa, por el momento, sin conseguir el efecto deseado y alertó de que muchos convenios colectivos todavía tardarán en renovarse, por lo que el efecto de los nuevos planes de empleo se puede ralentizar.

Elementos que, según los participantes en el estudio, deberían quitar el foco sobre la cuantía de la comisión de los nuevos planes de empleo y centrarlo en ofrecer mejores incentivos a las empresas para impulsar los planes del segundo pilar.

Edad y perfil de riesgo

Durante el debate, Vizárraga consideró necesario tener en cuenta otros elementos a la hora de pensar en el ahorro a largo plazo, enfocado específicamente como complemento a la pensión pública, como es la edad y el objetivo de inversión, lo que permitirá construir una cartera para optimizar los resultados y la fiscalidad.

"Los ahorradores piensan que las entidades financieras solo queremos colocar productos, pero la industria de inversión ha evolucionado mucho respecto al asesoramiento. Realizar una planificación no es fácil y no todo el mundo tiene las herramientas. Así que no se trata de un problema de productos sino de recomendaciones bien construidas para el ahorrador", explicó durante su intervención Vizárraga.

Del Valle recalcó la idea de que las entidades financieras pueden ayudar al ahorrador en el proceso de construir su cartera de inversión de cara a la jubilación, sobre todo a la hora de definir el perfil de riesgo más adecuado, teniendo en cuenta que en el futuro se necesitarán más recursos para complementar la prestación pública. "Se habla mucho de la capacidad económica como un elemento determinante a la hora de ahorrar para la jubilación, pero no lo es. Se puede empezar con cantidades pequeñas que permitan realizar una acumulación del ahorro", remarcó.

Una idea que compartió Bandrés, para quien la edad de la persona es un elemento importante, porque puede condicionar la aversión al riesgo que tenga y la contratación de unos productos u otros (más renta variable al principio y más renta fija cuanto más cerca está de la edad de dejar de trabajar), pero recordó que lo importante es comenzar a ahorrar independientemente de que el objetivo sea la jubilación o no. "Se puede empezar por cantidades pequeñas para ir modificándolas paulatinamente, porque al final vamos a necesitar ese ahorro en algún momento de la vida", señaló el experto.

La conciencia de la necesidad de realizar un ahorro periódico y sistemático, a juicio de los participantes en el Observatorio, permitiría automatizar una decisión que en algunos colectivos de trabajadores puede acarrear más dificultades, como los jóvenes. "Se debería empezar a hablar de educación financiera en los colegios y los institutos porque si tenemos jóvenes formados en esta disciplina dispondremos el día de mañana de profesionales informados adecuadamente para tomar decisiones financieras. Tendríamos parte del camino recorrido", apuntó Del Valle.

El 'sobre naranja'

Un camino que sería más fácil de transitar si se reforzara la información de los trabajadores sobre cuál va a ser la cuantía de su pensión en el momento de su jubilación y, de esta manera, fueran más conscientes de la necesidad de ahorrar con ese objetivo. Es el llamado 'sobre naranja', alusivo al color de la misiva, que en otros países europeos como Alemania, Suecia, Austria, Reino Unido, Finlandia, Francia, Italia, Croacia, Irlanda o Portugal está institucionalizado, donde se informa a los ciudadanos de lo que cobrarán en función de lo que están cotizando en cada momento.

En España, la ley general de la Seguridad Social obliga a informar a cada trabajador sobre "su futuro derecho a la jubilación ordinaria […] a partir de la edad y con la periodicidad y el contenido que reglamentariamente se determinen", pero no es algo que se esté poniendo en práctica y únicamente se ha saldado con un simulador digital.

Esta falta de información provoca distorsiones. Bandrés recordó que solo a partir de los 45 años los trabajadores se plantean algún tipo de planificación financiera de cara a la jubilación, lo que representa un problema para la sostenibilidad del sistema público de pensiones, dado que la tasa de sustitución es una de las más altas de los países de la OCDE, en torno al 80%.

Vizárraga incidió en otro tema que afecta a la mentalidad de ahorro de los trabajadores, como es la capacidad de ahorro que permite un salario mayor. "Las personas que acceden al trabajo y cuentan con una remuneración superior a la media se suelen interesar más por la jubilación, aunque después influye mucho las condiciones de cada cliente. Pero hay que ofrecer incentivos para que no se vea el ahorro como algo que solo pueden hacer los ricos Hay que innovar, pero las administraciones tienen que colaborar", recalcó. Y como muestra del intento del sector privado por involucrar a los más jóvenes en el ahorro de una manera práctica puso el ejemplo de Pensumo, aplicación gratuita desarrollada por una fintech zaragozana en la que cada vez que se realiza una compra, tanto en tienda física como digitalmente, se generan microaportaciones, en forma de redondeo, a un plan de ahorro, que está garantizado por la compañía aseguradora Allianz, en el que colaboran entidades financieras como Ibercaja. Así, de manera imperceptible, el consumidor acumula pequeñas cantidades de dinero sin darse cuenta pero que van generando un volumen de ahorro que con el paso del tiempo puede ser importante.

Cambio de paradigma

Los participantes en el Observatorio pusieron en valor la importancia de la psicología financiera a la hora de entablar una conversación con los clientes sobre sus necesidades de inversión y cómo obtener rentabilidad a largo plazo. Vizárraga enfatizó el hecho de que desde las entidades financieras se está intentando romper el paradigma de que la renta fija es un activo sin riesgo. "No podemos hablar ya de activos sin riesgo o con riesgo, sino de una diversificación de la cartera para estar descorrelacionada del mercado", comentó.

De ahí que los seguros de ahorro permitan mitigar la sensación de pérdidas por su componente de preservación del capital, ya que "la aversión a perder dinero siempre es mayor que la expectativa de ganarlo", subrayó.

"La diversificación está en el origen de nuestra actividad", remarcó la secretaria general de Unespa, quien aconsejó que en momentos de volatilidad los ahorradores se pongan en manos de gestoras especializadas porque "les pueden guiar mejor". Eduardo Bandrés, por su parte, aseguró que no es incompatible la inversión en renta variable con la edad de la persona, puesto que se trata de un activo imbatible a largo plazo y los planes de pensiones pueden formar parte de la herencia de los hijos, que mediante el impuesto de Sucesiones no tributan.

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