Bolsa, mercados y cotizaciones

Invertir cuando cae el mercado: ¿funciona mejor la gestión activa o la pasiva?

  • Los costes y la profesionalización son los factores diferenciadores
Imagen: Archivo

Gestionar carteras de inversión resulta todo un galimatías últimamente. Se encadenan los meses bajistas en los mercados, incapaces de resolver todas las incógnitas del rompecabezas que es la economía mundial en este momento.

Los inversores que recurren al asesoramiento financiero lo hacen con la esperanza de poner orden en el fuego cruzado de los mercados. Una de las mayores encrucijadas de los ahorradores pasa por decantarse entre la gestión activa -vehículos financieros donde los gestores de una entidad hacen un seguimiento y cambios en la cartera según las condiciones del mercado- o la gestión pasiva -encabezada por fondos indexados y cotizados que replican el seguimiento de índices bursátiles, tanto para bien (subidas) como para mal (bajadas)-. ¿Cuál es mejor?

La mayor diferencia entre ambas estrategias pasa por la estructura de costes del producto de inversión. La gestión activa lleva aparejada mayores costes que la pasiva, donde el inversor toma por completo las riendas de su porfolio, sin intermediación de profesionales de las finanzas. La otra cara de la moneda son las decisiones financieras, que los productos financieros tradicionales (de gestión activa) llevan a cabo con un análisis profundo de los mercados.

"La ventaja que tiene la inversión en fondos de gestión activa es que ellos [los gestores profesionales] van a saber cómo actuar frente a estas bajadas", señalan desde MiCappital. "Si inviertes en acciones sin tener conocimiento suficiente de las empresas de tu cartera, no sabrás cómo actuar por muchas horas que se dediquen", añaden los responsables de esta firma de asesoramiento independiente.

Una de las críticas más habituales a la gestión pasiva es la menor variedad de opciones al invertir: "Un único índice agrupa muchas más empresas y no hay tantos índices como fondos de gestión activa o empresas", señala el gestor de inversiones inbestMe. Con todo, esta firma resalta la simplicidad y las bajas comisiones de esta modalidad de inversión como puntos fuertes con peso suficiente como para decantarse por ella.

¿Cuál resiste mejor en tiempos de recesión?

Pocas inversiones han conseguido mantenerse en positivo este ejercicio. Sin embargo, los gestores activos que han orientado las carteras hacia los sectores más rentables en 2022, como el energético, han sido capaces de aportar rentabilidades al inversor, expone Gabriel J. López, director ejecutivo de Inverdif EAF. Este asesor es partidario de combinar, pero en ningún caso dejando de lado la gestión activa: "El mix entre activo y pasivo es importante. Comprar pasivo supone comprar tanto lo bueno como lo malo, mientras que comprar activo supone hacerse con los sectores que consideras que pueden hacerlo mejor que el mercado en el corto plazo".

Gonzalo García Valero, responsable de asesoramiento en Caser Asesores Financieros, destaca que la firma en la que trabaja compra mayoritariamente fondos de inversión de gestión activa, pero no excluye de la ecuación a los fondos indexados o a los ETF. "Son complementarios y la gestión pasiva ha permitido que se depuren fondos que cobraban comisiones muy altas y generaban poco alfa para el inversor", destaca Gonzalo García Valero en un encuentro reciente con Finect.

¿A quién está encumbrando esta fase bajista del mercado? Fernando Luque, editor de Morningstar, llevó a cabo un análisis a comienzos de junio con una conclusión clara: pocos fondos activos han superado el comportamiento de la gestión pasiva. Para las grandes categorías de Bolsa que analiza este agregador de datos financieros -renta variable europa blend, renta variable global blend y renta variable USA Blend- la tasa de supervivencia (porcentaje de fondos activos que baten a los fondos pasivos) se ha situado por debajo en todos los periodos analizados (un año, tres, cinco, 10 y 20 años).

"Los fondos activos, en su conjunto, no lo han hecho mejor que sus homólogos pasivos en esta última caída del mercado. Podríamos esgrimir como argumento para explicar este comportamiento que los fondos activos son más caros que los fondos pasivos, pero las diferencias de rentabilidad superan las diferencias de costes en ambos productos", concluye Luque. El barómetro activo/pasivo de Morningstar se ha saldado con victorias para los productos financieros pasivos.

"El principal argumento a favor de los fondos activos es que pueden ser más defensivos que los fondos pasivos al destinar una parte de su cartera a liquidez, algo que no pueden hacer los pasivos", añade Luque. Alrededor del 90% de fondos pilotados por gestoras de inversión no son capaces de batir a su índice de referencia. Entonces, ¿por qué mantienen el atractivo a ojos de muchos inversores particulares?

"Hay que tener un proceso sólido de selección de fondos para posicionarse en aquellos que sí baten al índice. Quienes nos dedicamos a esto somos capaces de hacerlo: tenemos la información cuantitativa y el contacto diario con los gestores del fondo" argumenta García Valero. "Las carteras están con rentabilidades negativas, pero algunas partes de mis carteras están en positivo", explica Gabriel J. López desde su experiencia en asesoramiento financiero. "La tranquilidad que te da un asesor no te la aporta la gestión pasiva", concluye.

Los inversores particulares pueden contactar con asesores financieros sin compromiso desde la web de Finect. Únicamente tienen que rellenar un breve formulario gratuito.

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