Bolsa, mercados y cotizaciones

John Bogle, el padre de Vanguard que popularizó el fondo indexado

  • El empresario estadounidense falleció en 2019 a la edad de 89 años
John Bogle, fundador de The Vanguard Group, en 2007. Foto: Getty.

Han llegado a describirlo como el "gran democratizador del capitalismo" por su defensa férrea de la gestión pasiva y la reducción de costes para el inversor.

Todo gran inversor tiene su club de fans, y John Bogle no iba a ser menos. Los llamados Bogleheads, ya una marca registrada, son un grupo de inversores entusiasmados con las ideas y estrategias de inversión de Jack Bogle, como era más conocido el fundador de The Vanguard Group, una de las mayores gestoras de fondos de inversión del mundo.

Su último encuentro fue en octubre de 2018, cuando unos 200 inversores se reunieron en Pensilvania junto a su maestro, "en una conferencia que es un cruce entre un renacimiento religioso y una clase de finanzas de MBA [máster en administración y dirección de empresas]", escribió entonces Jason Zweig, columnista de The Wall Street Journal. Apenas unos meses después, en enero de 2019, Bogle fallecía a la edad de 89 años.

Precisamente, tras su muerte, Zweig lo elogiaba de esta manera: "La historia recordará a Jack Bogle como el gran democratizador del capitalismo, la persona que hizo posible que casi todo el mundo pudiera permitirse comprar una participación en acciones y bonos".

Estamos ante un hombre al que Fortune nombró en 1999 "uno de los cuatro gigantes de la inversión del siglo XX", quien fundó Vanguard como una empresa de fondos de inversión que sería propiedad de sus accionistas, a los que devolvería los beneficios de los fondos en forma de comisiones más reducidas, señalaba la revista estadounidense en un artículo de 2019.

Bogle popularizó los fondos indexados de bajo coste -vehículos de inversión que replican el comportamiento de un índice, por ejemplo, el S&P 500- y, en el proceso, redujo radicalmente los gastos de millones de inversores de a pie.

"Mis ideas son muy sencillas", contó a Jeff Sommer, columnista de The New York Times, en 2012. "En la inversión, se obtiene lo que no se paga. Los costes importan. Así que los inversores inteligentes utilizarán fondos indexados de bajo coste para construir una cartera diversificada de acciones y bonos, y mantendrán el rumbo. Y no serán tan tontos como para pensar que pueden ser sistemáticamente más astutos que el mercado".

Según datos de Morningstar de diciembre de 2008 que recogía el Times, el 19,8% de los activos de los fondos de inversión en EEUU estaba en fondos indexados. Diez años después, era el 38,7%.

"Si inviertes en bolsa, crecerás con América", dijo Bogle en 2018 en el programa Power Lunch de la CNBC. Aun cuando la situación es volátil, aconsejó, "mantén el rumbo; no dejes que estos cambios en el mercado, incluso los grandes [como la crisis financiera] ... te hagan cambiar de opinión y nunca, nunca, nunca estés dentro o fuera del mercado. Siempre has de estar dentro hasta cierto nivel".

Para el fundador de Vanguard, los fondos indexados aportaban el plus de seguridad que necesita el inversor. "Poseer una cartera diversificada de acciones y mantenerla a largo plazo es un juego de ganadores. Tratar de batir al mercado de valores es, en teoría, un juego de suma cero (por cada ganador, debe haber un perdedor), y una vez deducidos los importantes costes de la inversión, se convierte en un juego de perdedores", relató a CNBC.

Y añadió: "El sentido común nos dice -y la historia lo confirma- que la estrategia de inversión más sencilla y eficiente es comprar y mantener todas las empresas cotizadas del país a muy bajo coste". ¿Cómo hacerlo? A través de un fondo indexado que replique a un índice de referencia, según Bogle.

El blog del neobanco MyInvestor publicaba el año pasado Los diez mandamientos de los Bogleheads, basados en las estrategias de su maestro. Entre ellos, destacan que siempre es un buen momento para invertir; no hacer caso de los fondos temáticos; ahorrar antes de invertir y tomar las decisiones de inversión de forma fría y racional antes de invertir, sin dejarse influenciar por el comportamiento del mercado. Para los Bogleheads, la gestión pasiva es la mejor opción.

En un artículo firmado por él mismo que publicó The Wall Street Journal dos meses antes de su muerte, Bogle dejó escrito: "Está claro que una prohibición de la indexación no sería una buena idea". Sin embargo, mostró preocupación por el hecho de que el porcentaje de propiedad de las empresas en manos de los fondos indexados seguiría creciendo durante la próxima década, concentrándose en Vanguard, BlackRock y State Street. Bogle avisó: "No creo que esa concentración sirva al interés nacional".

Las estrategias de Bogle

Los costes importan

Utilice fondos indexados para construir una cartera diversificada de acciones y bonos con la que invertir a largo plazo.

Siempre dentro

Mantenga el rumbo pese a las crisis y las correcciones y nunca cambie de opinión. Siempre hay que estar dentro del mercado hasta cierto nivel.

Batir al mercado

No se puede ser más astuto que el mercado. Tratar de batirlo es un juego de suma cero.

Decida antes de invertir

En la gestión pasiva, es importante ahorrar antes de inverir y tomar las decisiones de inversión de forma fría y racional, sin dejarse llevar por las emociones ante los cambios del mercado.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.