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Murata bate récord de ventas gracias al coche eléctrico

Condensador de película de alta temperatura para el automóvil. Foto: Murata.

Tras registrar el año pasado la mejor cifra de ingresos y beneficios de su historia, la compañía japonesa ve cómo sus acciones siguen lejos de los niveles de 2021. La inflación y las dificultades en la cadena de suministro empañan el crecimiento de la firma en movilidad. | Todo sobre el fondo asesorado por elEconomista, Tressis Cartera Eco30.

Los automóviles del futuro quieren ser más seguros y cómodos y menos contaminantes, y para hacerlo posible se utilizan miles de condensadores cerámicos por coche, unos componentes diminutos, en cuya fabricación sobresalen los japoneses. Los vehículos eléctricos han acelerado la demanda de tecnologías de condensadores de alto rendimiento y fiabilidad, y es clave que funcionen a temperaturas superiores a los 125 grados.

Para compañías como Murata Manufacturing, la movilidad ya representa una parte importante del negocio. "Murata podría tener un tercer año consecutivo de ventas y beneficios operativos récord en el año fiscal 2023 que termina en marzo [va adelantado], ya que busca repetir la solidez de 2022", explican los analistas Masahiro Wakasugi y Brian Moran, de Bloomberg.

"Las ventas de condensadores cerámicos multicapa, que favorecen el buen funcionamiento de los chips avanzados de los coches electrificados, los ordenadores de alto rendimiento y los equipos 5G, podrían expandirse tan rápidamente como el mercado de los semiconductores", subrayan los expertos.

Y es que, si en 2021 (año fiscal 2022 para la firma japonesa) los ingresos alcanzaron la cifra sin precedentes de 13.888 millones de euros (en torno a 1,8 millones de yenes), para el ejercicio en curso se espera otro récord sobre los 14.000 millones. En total, entre 2021 y 2024 las ventas crecerán un 15%, según el consenso de mercado que recoge FactSet.

Lo mismo ocurrió con el beneficio neto: alrededor de 2.400 millones el año pasado y previsión de superar los 2.900 millones en 2024, lo que representaría un aumento del 21%, según las estimaciones.

En febrero, antes de que Rusia invadiese Ucrania, el ciclo de producción de componentes tecnológicos en Japón registró un pico por sexto mes consecutivo, aunque ya en ese momento parecía que se aproximaba un punto de inflexión. Ahora, según Wakasugi, si bien "los atascos en la cadena de suministro mundial pueden alterar el ciclo", la percepción es que "la demanda de componentes electrónicos puede aumentar gradualmente desde la primavera hasta el verano".

En cambio, desde Mizuho Securities se muestran más cautos, incluso después de que la dirección de Murata anunciase un programa de recompra de acciones que equivaldrá al 2,5% de los títulos: "Nuestra postura sigue siendo buscar un mejor momento para acumular acciones. Esperamos la aparición de un claro pico de salida del ciclo de inventarios y la desaceleración de la demanda como resultado de la inflación", escribían a finales de abril.

En este contexto, la recomendación de comprar que recibe la acción de Murata se ha deteriorado en los últimos meses, y aunque el título rebota un 13% desde el mínimo anual que registró en marzo y cotiza en los 8.160 yenes, pierde un 12% en lo que va de año. Para el consenso de analistas, la acción podría recuperar los 10.536 yenes en los próximos doce meses, lo que supone un potencial alcista del 30%.

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