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Resiliencia del ESG frente a la incertidumbre económica

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Existe, en estos momentos, una elevada incertidumbre económica a nivel mundial y particularmente a nivel europeo. Provocada, por un lado, por la tensión geopolítica proveniente de la invasión de Ucrania y, por otro lado, por los bancos centrales que tratan de controlar la inflación a través de una desescalada de las políticas monetarias expansivas. Por si fuera poco, en la medida que no acaba de verse clara la recuperación, se complica esta retirada. Mientras tanto, en este callejón sin salida, se observa en el horizonte la temida estanflación.

En España, el margen de maniobra se reduce de forma aún más acusada. Una recuperación más débil frente a los países de nuestro entorno que ya recuperaron los niveles anteriores a la pandemia y una inflación más elevada. A nivel fiscal, la otra pata de la política económica, tampoco dispone ya de mucho recorrido para generar estímulos frente a escenarios adversos. Con un mayor nivel de endeudamiento y de déficit que la mayoría de los países de nuestro entorno, hay también poca capacidad de reacción en este sentido frente a tensiones futuras.

La inflación comenzó a subir ya antes de la invasión de Rusia y como consecuencia no ha hecho sino agravarse. Especial dificultad reviste el tema energético. Las sanciones a Rusia han puesto de manifiesto la debilidad y la dependencia europea de los suministros de petróleo y gas ruso.

España no ha aprovechado la oportunidad para posicionarse como suministrador de gas argelino para sus socios de la Unión Europea, sino que al contrario sale con una posición aún más débil, habiendo perdido por completo y de forma incomprensible el posicionamiento como socio prioritario de Argelia sin, por otro lado, mejorar las relaciones con Marruecos.

Este episodio pone de manifiesto como se pueden aprovechar, o no, las oportunidades que surgen en momentos difíciles como el actual. ¿Qué buscan los inversores en estos momentos de elevada incertidumbre?

Fundamentalmente activos resilientes, que les protejan frente a la inflación, la crisis económica o los eventos geopolíticos. No existen fórmulas mágicas, pero sí carteras bien construidas, con un adecuado nivel de diversificación y con unas correlaciones entre activos que mitiguen los riesgos de la cartera. Las correlaciones no son estables a lo largo del ciclo económico. En los momentos de mayor tensión en los mercados, las correlaciones entre activos tienden a aumentar, haciendo más complejo la reducción del riesgo. Es por eso, que la gestión de las correlaciones sea en momentos como el actual más importante, si cabe.

Los activos que muestran un buen comportamiento a nivel ESG, por su propia naturaleza tienden a tener un mejor comportamiento frente al riesgo, a ser más resilientes. En el enfoque holístico del ESG en primer lugar me gusta considerar el propósito. Las empresas con propósito tienden a ofrecer mejores resultados. Cuando el propósito es algo real y no algo impostado de cara a incrementar las ventas de forma oportunista y cortoplacista se genera una mayor implicación de todas las personas que forman parte de la organización y un mayor compromiso con todas las personas con las que se interactúa. No olvidemos que los agentes, stakeholders, participantes en la cadena de valor a nivel interno o externo no somos más que personas y, por tanto, ahí es donde el propósito marca la diferencia. Los empleados comparten un objetivo y lo transmiten a los clientes y estarán dispuestos a pagar más por el producto o servicio, que repetirán la compra y recomendarán la empresa a otros, generando un círculo virtuoso. Hay un orgullo de pertenencia a este tipo de organizaciones.

En cuanto a gobernanza serán más transparentes, podrán ofrecer un mayor grado de confianza. Con un enfoque financiero prudente y sólido.

Mostrarán un riesgo más reducido a nivel social y medioambiental. Reduciendo la probabilidad de sanciones. Aprovechando las oportunidades provenientes de megatendencias. Mejorando su posicionamiento en el mercado frente a su clientela, que en muchos casos está dispuesto a pagar algo más por este tipo de productos o servicios que muestran compromiso con el conjunto de la sociedad, el entorno y cuidan la solvencia.

Reteniendo y atrayendo mejor al talento en cuanto a los empleados, incrementando la productividad de las empresas. Mejorando la relación con el regulador, especialmente en aquellos sectores más nuevos a través de la generación de confianza. Obteniendo financiación que no se podría obtener de otra forma e incluso, en algunos casos, podría ser a un coste menor. Podemos, por tanto, concluir que incorporando activos con un buen desempeño a nivel ESG, escogiendo correctamente aquellos que mejor se adapten a las carteras con una visión de conjunto, mejorará la resiliencia y servirá para mitigar riesgos.

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