Bolsa, mercados y cotizaciones

El FMI avisa que la sobrevaloración en bolsa intensifica las vulnerabilidades financieras

Nueva York

En su Informe Global de Estabilidad Financiera (GFSR, por sus siglas en inglés), el Fondo Monetario Internacional advierte que los riesgos para la estabilidad financiera mundial se mantienen contenidos. Sin embargo, al desvanecerse el optimismo económico y al intensificarse las vulnerabilidades financieras, es el momento de calibrar cuidadosamente las políticas.

El equipo liderado por Tobias Adrián, principal asesor financiero y director del Departamento Monetario y Mercados de Capital del Fondo, pide a los bancos centrales del mundo, los ministerios de finanzas y las instituciones financieras internacionales a elaborar estrategias que aborden con seguridad la próxima fase de actuación de la política monetaria y fiscal.

"En medio de unas condiciones financieras todavía fáciles en general, nuestro análisis concluye que las vulnerabilidades financieras siguen siendo elevadas en varios sectores, pero están enmascaradas, en parte, por el enorme estímulo de las políticas", advierte este funcionario.

En este sentido, el GFSR señala que los bancos centrales de importancia sistémica saben que cualquier consecuencia no deseada de sus acciones podría poner en riesgo el crecimiento y podría, posiblemente, provocar ajustes bruscos en los mercados financieros del mundo.

Además, pone de manifiesto que un periodo prolongado de condiciones financieras extremadamente laxas durante la pandemia, que ciertamente ha sido necesario para sostener la recuperación económica, ha permitido que persistan unas valoraciones de los activos excesivamente elevadas. "Si esa sobrecarga continúa, puede, a su vez, intensificar las vulnerabilidades financieras", aclara.

Algunas señales de alarma, como el aumento de la toma de riesgos financieros, así como la creciente fragilidad del sector de las instituciones financieras no bancarias, apuntan a un deterioro de los fundamentos subyacentes de la estabilidad financiera. El asesor financiero del Fondo insist en que, si no se controlan, estas vulnerabilidades pueden persistir a largo plazo y convertirse en problemas estructurales.

En general, Adrian y su equipo piden a los gobiernos y bancos centrales que su política monetaria y fiscal sea más específica y se adapte a las circunstancias de cada país, dado el diferente ritmo de la recuperación en los distintos países.

"La sensación de optimismo que había impulsado a los mercados en la primera mitad del año corre el riesgo de desvanecerse"

Al respecto, los bancos centrales tendrán que proporcionar una orientación clara sobre su futuro enfoque de la política monetaria, con el objetivo de evitar un endurecimiento injustificado o brusco de las condiciones financieras. Paralelamente, también deben permanecer vigilantes y, si las presiones sobre los precios resultan ser más persistentes de lo previsto, actuar con decisión para evitar que se desanimen las expectativas de inflación.

El apoyo fiscal puede evolucionar adecuadamente hacia medidas más específicas y adaptarse a las características específicas de cada país. Eso sí, los responsables de la política económica deben adoptar medidas tempranas y endurecer determinadas herramientas macroprudenciales para atacar focos de elevada vulnerabilidad.

Un optimismo que se desvanece

Según argumenta el documento presentado hoy en Washington, el apoyo masivo de la política monetaria y fiscal a la economía en 2020 y 2021 ha ayudado a limitar la contracción económica que comenzó al principio de la pandemia y que -durante gran parte de este año- apoyó un fuerte repunte económico. En muchas economías avanzadas, las condiciones financieras se han relajado desde los primeros meses de la pandemia. No obstante, "la sensación de optimismo que había impulsado a los mercados en la primera mitad del año corre el riesgo de desvanecerse", advierte Adrian.

En este sentido reitera que los inversores están cada vez más preocupados por las perspectivas económicas, en medio de una incertidumbre cada vez mayor sobre la solidez de la recuperación. El acceso desigual a las vacunas, junto con las mutaciones del Covid-19, han provocado un resurgimiento de las infecciones, alimentando la preocupación por unas perspectivas económicas más divergentes entre los países.

Al mismo tiempo, las lecturas de la inflación han estado por encima de las expectativas en muchos países. Y las nuevas incertidumbres en algunas de las principales economías han puesto a los mercados en alerta. "Estas incertidumbres están provocadas por las vulnerabilidades financieras que podrían aumentar los riesgos a la baja, el aumento de los precios de las materias primas y la incertidumbre política", recalca el principal asesor financiero del FMI.

El deterioro del sentimiento del mercado desde la última edición del GFSR, publicado el pasado abril, se tradujo en un importante descenso de los rendimientos nominales globales a largo plazo en el verano, impulsado por la caída de los tipos reales, lo que refleja la preocupación por las perspectivas de crecimiento a largo plazo.

Dicho esto, a finales de septiembre, la ansiedad de los inversores por las presiones inflacionistas impulsó los rendimientos al alza, ya que las presiones sobre los precios empezaron a considerarse potencialmente más persistentes de lo inicialmente previsto en algunos países, invirtiendo por completo los descensos anteriores.

Para Adrian, "si los inversores en algún momento reevalúan bruscamente las perspectivas económicas y políticas, los mercados financieros podrían sufrir una repentina revalorización del riesgo, y esa revalorización, si se mantiene, podría interactuar con las vulnerabilidades subyacentes, provocando un endurecimiento de las condiciones financieras. Esto podría poner en riesgo el crecimiento económico".

También hay que vigilar de cerca los riesgos en otras áreas clave. Los mercados de las criptodivias están creciendo rápidamente y sus precios siguen siendo muy volátiles. Los riesgos para la estabilidad financiera aún no son sistémicos pero los riesgos deben ser vigilados de cerca, dadas las implicaciones monetarias globales y los inadecuados marcos operativos y regulatorios en la mayoría de las jurisdicciones, especialmente en las economías de mercado emergentes y en desarrollo.

Asimismo, a medida que el mundo sigue buscando formas de acelerar la transición a una economía con bajas emisiones de gases de efecto invernadero para la estabilidad económica y financiera asociadas al cambio climático, está surgiendo una oportunidad prometedora en el sector financiero.

Aunque los activos gestionados en los fondos de inversión sobre el clima siguen siendo relativamente pequeños, los flujos de entrada han aumentado y existe la promesa de abaratar los costes de financiación para las empresas respetuosas con el clima, así como una mayor gestión del clima por parte de los fondos.

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