Bolsa, mercados y cotizaciones

El 'Brent' se asoma a 80 dólares por primera vez en tres años

  • El precio de la energía no está mostrando síntomas de relajación
Madrid

El barril de petróleo Brent sigue escalando, y ha alcanzado un nuevo máximo, no visto desde 2018, en los 79,52 dólares este lunes. Aunque llegó a alcanzar este precio, posteriormente las subidas se relajaron y se estabilizó en los 79,2 dólares, una subida que supone un incremento del 21,5% desde los mínimos que se tocaron en agosto, en 65,18 dólares, y su precio ya avanza un 52,9% en lo que va de año.

Las subidas que está experimentando el precio del barril europeo no parece que vayan a frenarse en los próximos meses; Goldman Sachs ha incrementado su previsión de precios hasta los 90 dólares a final de año, y aumenta en 20 dólares su estimación de cara a 2023, quedándose ahora en los 85 dólares para entonces.

En opinión de Goldman, la demanda va a seguir empujando los precios, a medida que cada vez más países reabren sus economías, al mismo tiempo que el huracán Ida ha recortado una parte importante de la oferta de crudo estadounidense. Por otro lado, consideran que la Organización de Países Exportadores de Petróleo va a tener dificultades para conseguir aumentar la oferta lo suficiente para equilibrar la caída de los inventarios globales.

El banco estadounidense no es el único que está avisando de mayores precios en los próximos años: Ben Luckock, director de la unidad de trading de la compañía suiza de comercio de materias primas Trafigura, ha reconocido en una entrevista que esperan mayores subidas para el precio del barril, con un pronóstico de que alcance los 100 dólares en diciembre de 2022. A su juicio, los 70 dólares en los que cotizan los contratos de futuro sobre el barril para ese momento es un precio que no refleja los precios que alcanzará el Brent para entonces.

El aumento de precios que está experimentando el gas natural tiene mucho que ver con las últimas subidas del petróleo y con la revisión de las previsiones de los analistas, ya que buena parte de la destrucción de demanda de gas que puede producirse por los altos precios se trasladará al petróleo como recurso energético. "Si hay un invierno frío en Europa o Asia, tendremos un problema gordo", explica Luckock.

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