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Solo el 'high yield' y la deuda asiática aguantan en positivo

  • El precio de los bonos 'basura' ha subido más de un 3,5% desde enero
Foto: iStock

En los primeros seis meses del año, muchos inversores han optado por deshacerse de sus bonos ante la posibilidad de que una mejora de la economía acelere el ritmo con el que los bancos centrales normalizan sus políticas monetarias.

Esas ventas, como todas, implican bajadas en el precio de este activo y se han producido en casi todos los principales tipos de renta fija que recogen Bloomberg y Barclays a través de sus índices. Hay un par de excepciones. Una es la de la deuda con alta probabilidad de impago -también conocida como high yield-. Y la otra es la renta fija asiática.

El precio de los bonos basura europeos y americanos ha subido algo más de un 3,5% desde enero. En opinión de Hugo Squire, gestor de renta fija de Schroders, "el alto rendimiento europeo sigue siendo una fuente excepcional de ingresos, con un carry atractivo (rendimiento o ingreso por encima de los bonos de menor riesgo), pero con un riesgo de duración relativamente bajo, que es la sensibilidad a las variaciones de los tipos de interés".

En términos generales el mercado de bonos corporativo de alto rendimiento suele funcionar bien en momentos de crecimiento económico, "como el que se encuentra actualmente Estados Unidos, que está saliendo de una profunda recesión", explican en Capital Group. "Esta fase del ciclo suele ser positiva para la rentabilidad de estos bonos, dado el crecimiento de los ingresos y los beneficios, así como el desapalancamiento debido a la generación de flujo de caja libre", añaden. Lo cierto es que el high yield global también ofrece ganancias del 2,17% en 2021.

En cuanto a la deuda asiática, la otra excepción, también deja un saldo positivo en el año, aunque algo inferior al high yield europeo y americano, al situarse en el 3%.

Predomina el 'rojo'

El resto de categorías de renta fija, entre las principales, pierde dinero. Las que menos, los bonos ligados a la inflación o la deuda emergente en dólares, cuyas pérdidas no llegan al 1%. Sin embargo, éstas alcanzan el 3,7% con la deuda de Canadá, o el 3,15% con una cesta representativa de deuda a nivel global. La pública tampoco se escapa del signo negativo. En el caso de la europea, su precio cae un 2,26% en lo que va de año; mientras que en la de Estados Unidos el retroceso es algo superior, de casi el 2,7%.

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