Bolsa, mercados y cotizaciones

La alternativa de un bono americano al 1,5% aún no es una amenaza para la bolsa

  • En general, los expertos creen que todavía no ha llegado el momento de un nuevo 'taper tantrum'
  • La subida de la inflación no será suficiente para que los bancos centrales endurezcan su política
Madrid

La semana pasada los inversores escribieron el primer capítulo de una de las historias que más pueden dar de qué hablar en los mercados financieros en el futuro próximo. El acelerón en las ventas de deuda pública por el temor a un repunte de la inflación está propulsando las rentabilidades a vencimiento de los bonos, con el título estadounidense en el 1,51% de rentabilidad y el alemán en el -0,25% el viernes, algo que puede terminar contagiándose a la bolsa.

La correlación de estos activos obliga a los inversores en renta variable a vigilar el comportamiento de la deuda, y ahora ha surgido una gran duda. "La principal cuestión para los mercados financieros de cara al futuro es si existe un nivel de rendimiento de los bonos estadounidenses a largo plazo que pueda poner en peligro el frenético avance de los mercados bursátiles y la tendencia a la compresión de los diferenciales", plantea Axel Botte, estratega global de Ostrum, plasmando la que puede ser la gran preocupación en los mercados en este momento.

Cautela, pero no miedo

Ante esta pregunta, la mayor parte de expertos cree que, aunque las ventas que se han producido son fuertes y obligan a aumentar a la cautela, por el momento el taper tantrum tendrá que esperar. Los bancos centrales están decididos a no mover ficha, y aguantar sus políticas de estímulo para evitar dañar la recuperación económica. Mientras siga el crecimiento, y estas entidades mantengan su apoyo, parece que una fuerte corrección para las bolsas queda descartada.

"Nuestros estrategas de tipos de interés están apreciando un aumento de la probabilidad de que haya un tantrum en el mercado de deuda, que podría desembocar en una disrupción temporal para los activos de riesgo, derivada de un aumento desordenado de las rentabilidades de los bonos", explica Sebastian Raedler, de Bank of America, pero pide calma, ya que "nuestro escenario central es que el lastre que supone para la bolsa el aumento de las rentabilidades de los bonos será superado por el impulso que va a generar la mejora de la situación macro", señala.

"Me cuesta pensar que el movimiento reflacionario llegue a un punto en el que se contagie gravemente a la bolsa", coincide Enrique Lluva, subdirector de renta fija en Imantia. "La reflación que se está viendo es exclusivamente por inflación", explica, y cree que "los tipos reales no se han movido, y los bancos centrales se encargarán de mantenerlos bajos", considera. "Si lo que hace que el tipo nominal suba es la inflación, eso es positivo para la renta variable", señala Lluva.

"Estos niveles de tipos están aún lejos de ser muy dañinos para las empresas"

Ignacio Dolz de Espejo, director de soluciones de inversión de Mutuactivos, señala cómo "estos niveles de tipos están aún lejos de poder ser muy dañinos para las empresas y los tipos más altos son normales en una economía en recuperación, pero la velocidad a la que está ocurriendo, está empezando a preocupar", advierte. Sin embargo, coincide con que "los tipos no deberían irse mucho más arriba de donde están y que, de hacerlo, provocarán la actuación de los bancos centrales".

"Creo que las rentabilidades de la renta fija deberían ser mucho más altas para hacer que el mercado alcista de acciones descarrile", explica Chris Iggo, director de inversiones de Axa IM. "Hay crecimiento y los resultados han traído sorpresas positivas", señala, con dudas de que "estemos a punto de ver un mercado bajista de bonos que se prolongue durante varios años", aunque reconoce que "los rendimientos en EEUU podrían subir más".

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