Bolsa, mercados y cotizaciones

En fondos de inversión, Brasil es el yin y la deuda americana el yang

  • "Es difícil evaluar esta crisis porque no tiene precedentes."
Foto: Dreamstime

El coronavirus se ha llevado por delante la rentabilidad que conseguían casi todos los activos financieros este año. Y no es ninguna exageración: de las más de 300 categorías en las que Morningstar clasifica a los fondos de inversión en Europa, el 95% se encuentra en negativo este año con pérdidas que, en el peor de los escenarios, superan ya el 50%.

Es el caso de los productos que invierten en la Bolsa de Brasil, país al que las cotizadas de la bolsa española están muy expuestas. Sobre esta región pesan ya unas expectativas que anticipan un frenazo de su economía. Su renta variable forma parte de ese conjunto de categorías que hoy representan el yin del mercado, mientras que en el yang aparece de forma clara el activo al que más han acudido los inversores desde que se desató el pánico en mercado: la deuda pública americana .

"Es difícil evaluar esta crisis porque no tiene precedentes. El mundo nunca ha estado en una situación en la que las economías puedan cerrarse repentinamente durante un período de tiempo incierto", reflexiona Benjamin Melman, CIO global en Edmond de Rothschild AM. "¿Cómo se desarrollará la actividad durante un cierre? ¿Cuánto tiempo llevará volver a las condiciones normales cuando la economía se ponga en marcha de nuevo? ¿Permanecerán cerradas las fronteras entre países con políticas sanitarias diferentes?", se pregunta. Todas estas incógnitas reflejan a la perfección la incertidumbre que ahora mismo pesa sobre el mercado. Las compañías no solo tendrán que asumir el impacto de la desaceleración de sus negocios en una España en estado de alarma, también deberán lidiar con la de los países en las que estén presentes. Nombres como Santander, BBVA, Iberdrola, Telefónica o Repsol, por citar algunos, generan una parte de sus ingresos en Brasil, donde bancos de inversión como UBS no dejan de recortar a la baja su previsión de crecimiento para este año.

La última vez que metió la tijera fue este jueves, que la redujo hasta el 0,5%. En su opinión, el golpe más duro se producirá en el segundo trimestre de este año, cuando espera una contracción del 3,3% tras crecer un 1,6% en el primero. El propio Gobierno, liderado por Jair Bolsonaro, actualizará su propia estimación en próximos días, aunque ya ha anticipado que estará en línea con las del mercado y por debajo del 2,1% previsto hace unas semanas. Después de semanas en las que el país ha minimizado el riesgo de la pandemia, Bolsonaro pidió al Congreso declarar el estado de calamidad pública, lo que permite al Gobierno ignorar su objetivo fiscal. A finales de 2016, y de la mano del Gobierno de Michel Temer, el país modificó la Constitución para establecer un techo en el gasto público durante dos décadas. Por lo pronto, el Gobierno ya ha anunciado medidas para atajar la crisis y proteger a su economía.

Esas menores expectativas de crecimiento para un país que contabilizaba más de 600 enfermos por coronavirus hasta el viernes por la mañana se refleja ya en su bolsa. El Bovespa, su principal índice de referencia, se deja alrededor de un 40% este año. No caía tanto desde 2015, entonces el descenso fue del 42%. En un intento de asistir a la economía, el Banco Central de Brasil siguió los pasos de otros de sus homólogos con la sexta rebaja consecutiva de los tipos de interés, de 50 puntos básicos, hasta dejarlos en el 3,75%. Pero el mercado esperaba más. "En la situación actual, los mercados financieros esperan un banco central decidido que actúe con firmeza (...)", opinan en Commerzbank. "En general, el BCB no transmite exactamente la imagen de un banco central suficientemente capaz de hacer su parte para superar la crisis. Esto debería poner al real brasileño aún más bajo presión de depreciación contra el dólar", añaden.

Además de la renta variable de Brasil, existen más categorías de fondos de inversión que se dejan más de un 50% este año. Es el caso, por ejemplo, de los que invierten en energéticas, después de que el precio del petróleo se haya desplomado.

Deuda americana y monetarios

En pleno desplome de las bolsas, buena parte del dinero que se ha marchado de ellas se ha cobijado en el activo más seguro y líquido del mundo, la deuda pública americana. "Los inversores que huían se quedaron con pocos activos que meter en la maleta, excepto los bonos del Tesoro de los EEUU y, hasta cierto punto, los bonos del gobierno alemán y suizo", recuerda Frank Häusler, estratega jefe de Vontobel AM. De ahí la subida de su precio: más de un 5% en lo que va de año, según los índices de Bloomberg y Barclays. Eso explica que los fondos que invierten en ella, y además están en dólares, consigan la segunda mayor rentabilidad de las más de 300 categorías de fondos que existen para Morningstar. Por delante, y en primer lugar, aparecen las materias primas blandas, donde se incluye al azúcar, el trigo, el cacao o el algodón, entre otras. Los productos que se fijan en ellas se apuntan un 11% desde el inicio de año, frente al 6,5% que logran los que invierten en deuda pública americana.

A pesar de que el jueves y viernes se redujo la presión para la renta variable, tras el auxilio prestado por la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, "los mercados seguirán bajo presión hasta que Europa y EEUU alcancen el pico de casos", opina Esty Dwek, responsable de la estrategia global de mercado en Natixis IM Solutions. "El efectivo, y especialmente el dólar, es claramente el rey", añade.

De hecho, dentro de esa minoría de categorías que aguanta en positivo en el año, muchas corresponden a fondos monetarios (algunas en dólares), que invierten en activos de renta fija a muy corto plazo, como letras, pagarés o repos y cuyo objetivo no es conseguir dinero sino preservarlo (aunque a veces ambas son compatibles). Los monetarios en dólares que invierten en activos a muy corto plazo suman casi un 4% este año.

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