Bolsa, mercados y cotizaciones

Wall Street intentará recuperar el terreno perdido: el S&P siempre encontró respiro después de caer más de un 10%

Nueva York.

Las mesas de inversión dan comienzo al mes de marzo después de que el covid-19 inoculase el pánico en los mercados de renta variable de todo el mundo la semana pasada. Una contaminación que provocó que tanto el Dow Jones como el S&P 500 y el Nasdaq Compuesto entrasen en corrección tras registrar sus mayores pérdidas semanales desde octubre de 2008.

"Las tormentas que pasan son desagradables, a veces violentas y pueden durar más de lo que quisiéramos" determina Peter Knowles, gestor de cartera de Morgan Stanley. Según avisa a sus clientes, "nos espera un período de mayor incertidumbre, pero esperamos superarlo y anticipamos una mayor reducción de riesgos a medida que nos acercamos al verano", avisó.

De momento, muchos operadores se aferran a las referencias históricas para tratar de determinar cuál será el próximo movimiento del mercado y, sobre todo, valorar si este ha tocado fondo o, de lo contrario, todavía seguirá ahondando en sus caídas. Según datos de Bespoke Investment Group, solo se han registrado 14 episodios anteriores en los que el S&P 500 ha borrado un 10% o más en la misma semana. En 12 de esas 14 ocasiones, el indicador registró un retorno positivo en la semana inmediatamente posterior que alcanzó una media del 3,53%.

Mientras la violenta naturaleza de la caída experimentada en los últimos coletazos de febrero hace pensar que los principales índices buscarán un consecuente rebote los estrategas de JP Morgan, Citi y Goldman Sachs consideran que todavía no se han producido las suficientes ventas en el mercado como para que se produzca tal rebote.

"Si bien aquello de comprar en la caída ha sido una estrategia exitosa desde la crisis financiera mundial, con las salidas de capital a menudo revirtiéndose rápidamente, esta vez podría ser más arriesgado"

"Si bien aquello de comprar en la caída ha sido una estrategia exitosa desde la crisis financiera mundial, con las salidas de capital a menudo revirtiéndose rápidamente, esta vez podría ser más arriesgado", reconocía Christian Mueller-Glissmann, estratega de Goldman Sachs, en un informe a sus clientes.

En la mente de muchos todavía pesan síntomas de contagio, como los mínimos históricos registrados por la rentabilidad del bono americano a 10 y 30 años o que el VIX revisara niveles no vistos desde febrero de 2018, cuando la volatilidad experimentó un repunte de 20 puntos en un capítulo conocido en la jerga como el Volmaggedon. El conocido como indicador del miedo llegó a tocar los 49,48 puntos, una cifra que no se revisaba desde la brusca devaluación del yuan chino en 2015.

"La fuerte caída en la rentabilidad de los bonos del Tesoro descuentan ya la posibilidad de una recesión mundial con el PMI global moviéndose por debajo de 50", asegura Torsten Slok, economista jefe de Deutsche Bank. Precisamente esta semana conoceremos los datos del Instituto de Gerencia y Abastecimiento (ISM, por sus siglas en inglés) y el Índice de Gestores de Compra (PMI, por sus siglas en inglés) tanto del lado manufacturero como el de servicios correspondientes al mes de febrero.

En el caso de que la bolsa americana decidiera echar mano del pasado, en el próximo mes el S&P 500 podría acumular una rentabilidad media del 2,92%. Al menos acumuló rentabilidades positivas durante el mes posterior en el 53% de los episodios en los que perdió un 10% o más en tan solo una semana. Durante los tres meses posteriores, las subidas fueron del 5,61%, en los seis meses alcanzaron el 5,86% y en el año se situaron en una media del 12,52%, de acuerdo a Bespoke.

Sin embargo, en realidad, la consistencia de los retornos positivos no es tremendamente positiva. La última vez que vimos una caída de más del 10% en una semana fue en octubre de 2008. En la semana siguiente a esa caída, el S&P se recuperó un 4,7%, pero en los siguientes tres y seis meses, el S&P cayó.

En estos momentos, tanto Nikolaos Panigirtzoglou como Tobias Levkovich, estrategas de JPMorgan y Citi respectivamente coincidían en respectivas notas a sus clientes que todavía no observan señales suficientes de capitulación que telegrafíen un esperado repunte. "La caída del S&P 500 ha mejorado la relación riesgo-recompensa, pero necesitamos ver lecturas de pánico antes de avanzar", explicaba Levkovich durante el fin de semana.

De vuelta al almanaque bursátil, de las 97 correcciones experimentadas por el S&P 500 desde 1928, los días de la semana en que el indicador ha tocado fondo con más frecuencia han sido los lunes y los martes (26 y 28 ocasiones respectivamente). Por el contrario, los miércoles (10), los viernes (15) y el jueves (20) son las jornadas menos propicias para que el índice de por finalizadas las caídas y opte por el ansiado ascenso a medida que los inversores vuelven a observar oportunidades atractivas en la renta variable americana.

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