Inversión sostenible y ESG

COP26: La gran oportunidad está en petroleras 'en transición'

  • La gran cita del clima se celebra desde este domingo en Glasgow
  • Los sectores típicamente 'verdes' pueden beneficiarse de ella...
  • ... pero las valoraciones son más interesantes en el crudo y las mineras
Entrada principal a las instalaciones de la COP26 en Glasgow (Escocia).Foto: iStock

Este domingo arranca la COP26 -la conferencia anual sobre cambio climático de Naciones Unidas- en Glasgow. Se trata de la cita más relevante para el clima desde el Acuerdo de París de 2015 (que se firmó precisamente en el seno de la COP21). En aquel momento, hace seis años, 196 países y la UE acordaron frenar sus emisiones de gases de efecto invernadero, para así limitar el calentamiento global "por debajo de 2 grados centígrados, preferiblemente a 1,5 grados, respecto a los niveles preindustriales". Ahora, en la COP26 (acrónimo de Conferencia de las partes, Conference of the Parties) atar esos 1,5 grados es el objetivo primordial. Consulte más artículos sobre sostenibilidad en elEconomista Inversión sostenible y ESG.

Las actuales políticas climáticas en absoluto respetan las guías fijadas en París: de hecho, conducirán a un calentamiento de entre 2,7 y 3,1 grados centígrados. Esto "dificulta la asignación de capital a escala con una mentalidad de cero neto", señalaba este jueves, en una nota, Stéphane Monier, CIO de Lombard Odier Private Bank. Por ello esta cumbre "está marcada por un tono de urgencia", afirma Fernando Delgado, director de inversiones en el Instituto Español de Inversión responsable, urgencia que "debería impulsar el cambio", añade. La COP26 funcionaría como "una caja de resonancia que conciencie a los gobiernos y a la sociedad" de la necesidad de actuar, apunta Jordi Mercader, CEO de inbestMe (un roboadvisor en el que la inversión ESG representa el 40% de las carteras). Y podría ser, además, el gancho que acerque este tipo de inversiones al inversor retail, que, según Mercader, identifica la inversión ESG sobre todo con el clima. 

Dónde posicionarse

Independientemente del nivel de concreción de los acuerdos que se alcancen en Glasgow, lo cierto que la COP26 ofrece oportunidades para los inversores, y amplía el recorrido de sectores que ya estaban en la palestra. Según destacan los analistas de Bank of America, los valores mejor posicionados, por la naturaleza de su negocio, para sacar provecho del evento son los evidentes: los ligados a las renovables, al hidrógeno, al vehículo eléctrico, los biocombustibles y la eficiencia energética. 

"Lo que sin duda saldrá de la COP es una mayor voluntad para acelerar este proceso", reflexiona Silvia García-Castaño, directora general de Inversiones y Productos de Tressis, quien destaca que será fundamental el desarrollo de tecnologías para las renovables, "ya que se necesitan sistemas que permitan cerrar esos gaps en cuanto a la flexibilidad de este modelo respecto a otros". Otro gran capítulo, añade, es el del autoconsumo. 

Si nos fijamos en valores concretos, en Tressis tienen en cartera, específicamente por criterios ambientales, compañías como el fabricante de piscinas español Fluidra -a la que prefieren frente a clásicos de la inversión sostenible como Iberdrola o Vestas-. Fluidra, que ofrece servicios y productos para piscinas en más de 45 países, ha avanzado en eficiencia energética y en robótica. "La conectividad de las piscinas es clave para el ahorro de productos químicos, electricidad y agua", señalan desde el equipo de renta variable de la entidad. 

Entre los valores preferidos de Tressis por aspectos climáticos se encuentra también la francesa Schneider Electric, uno de los líderes mundiales en gestión de la energía y automatización, así como Generac Holdings, fabricante estadounidense de productos de generación de energía de respaldo. 

"Tenemos petroleras y mineras, que puntúan mal en los rankings ESG, pero que son básicas", destaca Luis Buceta, director de inversiones de Creand AM

Sin embargo, advierte Luis Buceta, director de Inversiones en España de Creand AM (además de vicepresidente de CFA Society Spain), la verdadera oportunidad está en las compañías que se encuentran en plena transición hacia las energías limpias. "Tenemos a las petroleras y mineras, que puntúan mal en los rankings ESG y que forman parte de muchas listas de exclusión, pero que son básicas".

"No se puede gestionar la descarbonización de la economía sin dar facilidades a estas compañías, que hoy tienen un coste de capital elevadísimo", añade Buceta. "El acero, el cobre, el aluminio, el cobalto, son materiales de construcción que van a ser básicos. Y en el caso de las petroleras, compañías como Shell o Repsol están dedicando una parte cada vez mayor de sus inversiones a las energías limpias". En opinión de este gestor, "teniendo en cuenta las valoraciones de estos sectores [frente a los de las compañías de energías limpias], hay mucho más potencial de cara a posibles retornos en el futuro". En el caso de Repsol, por cada dólar que sube el petróleo, el ebitda del grupo se incrementa en 60 millones de euros, algo que ha permitido a la compañía elevar su plan de inversiones verdes.

De izq. a derecha: Jordi Mercader (inbestMe); Luis Buceta (Creand AM); Sebastián Velasco (Fidelity International); Silvia Gª-Castaño (Tressis) y Fernando Delgado (IEIR), que participaron en el consejo de 'elEconomista Inversión sostenible y ESG'.

Dentro de este sector marrón, ¿qué valores elegir? Buceta explica que tiene en cartera, en este sentido, Glencore y Antofagasta como mineras; Repsol, Shell y BP como petroleras. "Y luego hay otro sector, no tan denostado por el ESG, el de los semiconductores, que va a ser básico, sobre todo para toda esa inversión en tecnología a la que hacía alusión Silvia [García-Castaño]". En este grupo estarían Infineon y TSMC y, aquí en España, Buceta señala a la vasca Arteche, que salió recientemente a bolsa y que fabrica componentes para la industria eléctrica. 

Con esa idea de posicionarse en compañías en transición está de acuerdo Fernando Delgado, quien considera que el cambio de modelo no puede realizarse "de cualquier forma, ni con cualquier coste". El modo de gestionar la transición es "trabajar con las empresas, generando compromiso para un objetivo común", añade.

También incide en ello Sebastián Velasco, country head en España y Portugal de Fidelity International: "Numerosos fondos dedicados a esta temática invierten en sectores que (...) generan pocas emisiones, pero eso no significa que contribuyan a la descarbonización, ya que simplemente lo que hacen es excluir los sectores con emisiones elevadas que, no obstante, están adoptando soluciones para reducir sus emisiones". Sin excluir, por supuesto, a las empresas que no contaminan, Velasco considera "que la clave para alcanzar lo antes posible las cero emisiones netas es invertir en las soluciones que están consiguiendo una reducción sustancial de las emisiones". Y destaca, entre las subtemáticas de la descarbonización, las relacionadas con el transporte limpio (fabricantes de vehículos eléctricos y sus proveedores); con la electricidad (renovables, hidrógeno); con la industria (empresas que empujen la eficiencia industrial y agrícola y la automatización); con el inmobiliario (infraestructuras eficientes) y con el consumo (economía circular, Internet de las cosas).

Las preferidas de Bank of America

Siguiendo con los valores que sí son genuinamente verdes y que se beneficiarían especialmente por la COP entrarían -señalan desde Bank of America- compañías ligadas a las energías limpias como NextEra (la primera utility renovable de EEUU), la distribuidora E.ON y la española Acciona; entre las industriales, Kingspan (dedicada a la eficiencia energética y al aislamiento de edificios) o Sika (infraestructuras verdes); en hidrógeno, Air Liquide o Nippon Sanso; en biocombustibles, valores como la brasileña Raizen; en vehículo eléctrico, Samsung y la china NIO; y también Aker Carbon Capture, dedicada a la captura y almacenamiento de carbono.

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