Internacional

El envite de Johnson con el Parlamento genera una tormenta de inciertos resultados para el Brexit

  • Una negativa de la Reina Isabel II abriría una crisis política sin precedentes
  • El ardid del premier alienta un frente común contra la salida abrupta
  • El líder tory ata los cabos para evitar un desafío en los tribunales
Boris Johnson, primer ministro de Reino Unido. Autor: Reuters.
Londres

La intencionada ambigüedad de Boris Johnson en torno a si se atrevería a suspender el Parlamento para forzar sus planes para el Brexit finalmente ha cobrado sentido. El primer ministro británico echará el cerrojo al Palacio de Westminster la segunda semana de septiembre y lo mantendrá sellado hasta el 14 de octubre, lo que limita extremadamente el margen de maniobra para impedir el divorcio abrupto al que teóricamente se opone la mayoría de los diputados.

Esta misma jornada, Johnson ha solicitado el permiso de la Reina Isabel II, la única con potestad para autorizar o vetar la maniobra, provocando inmediatamente una tormenta de acusaciones de "escándalo constitucional" en la plana mayor de la política británica, incluyendo al presidente de la Cámara de los Comunes, quien ha prometido dar la batalla.

La soberana británica ha aprobado la solicitud, actuando en base al asesoramiento de su Gobierno. Haberse negado habría abierto una crisis sin antecedentes y la arrastraría a una arena política que había logrado evitar en sus 66 años de reinado.

La oposición, por tanto, queda exclusivamente en manos de Parlamento y, paradójicamente, el ardid del premier semeja haber supuesto un forzoso acicate para envalentonar al contingente que rechaza una ruptura abrupta, el mismo que parecía necesitado de un revulsivo para reconducir la falta de unidad que había impedido la formación de un frente común y, como consecuencia, que había dado alas a las ínfulas de Johnson.

Este, sin embargo, cree haber dejado los cabos bien atados para evitar un desafío en los tribunales e, incluso, para neutralizar cualquier intento de convocar un legislativo alternativo en las inmediaciones de Westminster. El subterfugio oficial de Johnson es, a priori, incuestionable: tras uno de los períodos de sesiones más prolongados de la historia moderna, no está dispuesto a esperar al 31 de octubre, plazo formal para la salida de la Unión Europea, para poner a andar la tan urgente agenda doméstica.

Por ello, ha fijado para el 14 de octubre el denominado Discurso de la Reina, es decir, el paquete de medidas legislativas para el año entrante que, formalmente, supone la apertura oficial de un nuevo período en el Parlamento. Y es ahí, precisamente, donde descansa la astucia de su movimiento, ya que tradicionalmente este discurso está precedido por un cierre de Westminster durante días. Como consecuencia, resulta enormemente difícil, aunque no imposible, que un juez pueda imputar una decisión basada en una convención irrefutable de un sistema como el británico, que en lugar de contar con una constitución escrita se fundamenta en el precedente.

Adicionalmente, la artimaña se ve favorecida por el receso parlamentario que, en cualquier caso, estaba previsto a partir del 14 de septiembre con motivo de la temporada de congresos de los partidos. Cada año, la Cámara de los Comunes regresa del parón estival un par de semanas, a las que sigue una nueva interrupción para otorgar a las formaciones políticas margen para sus reuniones anuales. Este 2019, no obstante, amenazaba con constituir una excepción, ya que, ante la inminencia del Brexit, los diputados que se oponen a abandonar la UE sin acuerdo preveían forzar la cancelación del receso.

La intervención de Johnson, por tanto, podría acelerar movimientos. Ayer mismo, los grupos de la oposición habían apostado por la vía legislativa, en lugar de la moción de censura, como receta contra un divorcio no pactado. La beligerancia del premier podría, por tanto, reordenar sus prioridades, si bien siguen careciendo de garantías: de perder un potencial voto de no confianza, Johnson solo tendría que permanecer en el Número 10 los 14 días hábiles que establece la ley y convocar unas generales una vez superado el 31 de octubre, garantizando así el Brexit cuando había prometido.

El riesgo de esta estrategia es que amenaza con subestimar al colectivo contrario a una ruptura a las bravas, que podría sorprender con la formación de una mayoría suficiente para desalojar al actual primer ministro y poner en Downing Street a un mandatario temporal para solicitar un retraso de la salida y, a continuación, comandar nuevas elecciones.

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comentariosforum9

Sean
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Prepárense que vienen curvas....

Puntuación 7
#1
Sperly
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Inglaterra ha tenido unos cuantos presidentes desastrosos que la han dejado al borde del precipicio pero Boris es el adecuado para darle el empujón que necesitan.

Puntuación 15
#2
Voy a por palomitas
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2. Sí el empujón para terminar en lo más profundo del barranco. Ya pueden ir comprando los regalos de Navidad, porque con el cierre de fronteras les espera una buena noche buena, jajajaja.

Puntuación 6
#3
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Jose C.A.
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Ha he ho bien el sr Johnson. Los mp han de dejar de hacer el ridiculo. Deal o no deal , pero habrá brexit habrá dicho este.

Puntuación -6
#4
El economista
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Deberíamos mandarlos a tomar por culo sin esperar al 31 octubre, cierre de fronteras y que se busquen la vida

Puntuación 10
#5
plenilunio
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Queda claro que las democracias están en horas muy bajas.

En RU le cierran la boca y los votos al Parlamento.

En España obligan por Ley al ciudadano a pensar de una forma determinada.

Da miedo…

Puntuación 7
#6
plenilunio
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5# el economista:

Sobre todo en Gibraltar.

Puntuación 5
#7
Sean
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Yo pienso que si bien al principio le irán mal, luego, con el apoyo de Canadá y EEUU, se harán más fuertes en sus relaciones comerciales. Europa está hundida en deuda y ellos están pensando a medio y largo plazo.

Otra cosa es que nos guste o no, pero solo hay que mirar España, Italia, Grecia...etc, estamos arruinados y hundidos en deuda pública por culpa del Euro y de las políticas Españolas y Europeas.

Los ingleses saben lo que hacen, y si no, al tiempo.

Que mala es la envidia.

Puntuación 3
#8
ccc
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No le deseo el mal a nadie .....ojala ganemos todos.....dicho esto .......les ira mal al principio.....y luego a peor.......o el Bobish establece una dictadura o se marchan escoceses irlandeses galeses canadienses australianos .... las ratas las cucarachas........

Puntuación 2
#9