Infraestructuras y Servicios

Hispasat 1A, el satélite español de la Expo y los JJOO, cumple 30 años

  • Fue construido por Matra
  • Su fabricación, junto con la de dos satélites más, costó 25.557 millones de pesetas

Septiembre de 1992. El mismo año en que la Exposición Universal ponía a Sevilla en el mapa internacional y los Juegos Olímpicos hacían los propio con Barcelona, el nombre de España también se escribió en la selecta lista de países propietarios de un sistema de satélites a través de una suerte de Perte, como se llamaría hoy en día, que se convirtió en un proyecto de país. Se cumplen así 30 años del lanzamiento de Hispasat 1A desde la Guayana Francesa, un periodo en el que nuestro país ha conseguido importantes mejoras en la conectividad y las comunicaciones en general y con el que aspira a convertirse en mucho más, mirando al futuro de las comunicaciones y la defensa.

Pero para que este paso pudiese darse, la historia de los satélites en España comenzó años antes. En concreto, se retrotrae a la década de los años 80, cuando se pusieron sobre la mesa los problemas que, hasta entonces, surgían tanto en el ámbito publicitario como en la necesidad de promover el desarrollo técnico de, entre otras cosas, la televisión por satélite. Más si cabe, tras conocerse que durante 1992 todas las cámaras de las televisiones mundiales apuntarían a España como consecuencia de la celebración de la Expo en Sevilla y los Juegos Olímpicos en Barcelona.

Con este trasfondo, el 7 de abril de 1989 se aprobó el denominado Programa Hispasat tras un estudio de viabilidad encargado por el Ministerio de Transporte, Turismo y Comunicaciones al INTA, RTVE y Telefónica. Solo unos meses después, se constituye la compañía con un capital social de 20.000 millones de pesetas, que equivaldrían a unos 275 millones de euros actuales. La compañía se repartía en dos partes iguales (un 25% cada una) para Telefónica y Retevisión, respectivamente; un 22,5% estaba en manos de la Caja Postal; otro 15% era del INTA; un 10%, del INI;y el 2,5% restante, del Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial.

No sería hasta enero de 1990 cuando se firmaría el contrato para la construcción del primer sistema español de satélites de comunicaciones. Este fue adjudicado a Matra por 25.557 millones de pesetas (unos 352 millones de euros) y comprendía la fabricación de un paquete de tres satélites, entre ellos, el Hispasat A1 que ahora cumple 30 años. Solo unas semanas después, en febrero de ese mismo año, se adjudicaba a Arianespace el lanzamiento de los dos primeros que se llevaría finalmente a cabo en septiembre de 1992, cuando todas las miradas se centraban en España con motivo de la Expo y los Juegos Olímpicos.

Con este contexto como trasfondo, y Josep Borrell en el Ministerio de Fomento, también se produjo el envío del primer correo electrónico entre despachos del propio ministerio. Este paso, junto a muchos otros, llevaron a que Hispasat sea hoy la cuarta empresa europea de satélites y la sexta a nivel mundial.

Todavía quedan por dar pasos adelante, algunos tan importantes como el proyecto Caramuel, en el que Hispasat, de la mano de BBVA, Santander y Telefónica, entre otras y hasta un total de 19 grandes compañías, estudian lanzar la primera misión satelital en órbita geoestacionaria para la distribución de claves cuánticas, claves para el mundo de la ciberseguridad. Se espera que el proyecto de estudio, que comenzó en mayo, culmine este octubre con una definición preliminar del sistema de distribución de claves cuánticas y, en concreto, en su arquitectura extremo a extremo, que tiene como objetivo prioritario su integración con la red cuántica terrestre y el análisis de casos de uso reales con el sector bancario y con operadores terrestres.

A día de hoy, la compañía tiene nueve satélites en órbita situados en seis posiciones que conectan los continentes de Europa, América y el Norte de África, claves para el desarrollo.

Por todo ello, Hispasat sigue sentando las bases para el futuro de la seguridad y de la defensa, que se va a jugar en el espacio y donde la industria española tiene asegurada su participación en ese proceso gracias a la carrera que se inició hace ya 30 años con la puesta en órbita del Hispasat 1A.

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