Industria

La mujer más rica de Australia obstaculiza una compra y arrebata una mina de litio a su mayor rival

  • El mayor productor de litio mundial, Albemarle, anunció la compra de Liontown
  • La firma de Rinehart se ha convertido en la mayor accionista de Liontown en un mes
  • Al poder bloquear la operación, Albemarle ya ha renunciado a la compra
La mujer más rica de Australia, Gina Rinehart, impide la operación. Foto: Bloomberg.

A principios de septiembre, la mayor productora mundial de litio, la estadounidense Albemarle, anunció el acuerdo de compra de la australiana Liontown. El gigante minero llevaba meses detrás de esta operación, ya que su competidora tiene un valle al oeste de Australia listo para extraer el 'oro blanco'. Pese a que la adquisición se había acordado formalmente por 6.600 millones de dólares australianos, esta no se ha podido llevar a cabo. La mujer más rica de Australia lo ha impedido.

"La compañía ha advertido crececientes dificultades para llevar a cabo la transacción, una de las razones que ha motivado la decisión [de no seguir adelante con la compra]", dice el comunicado emitido por Albemarle, en el que explica por qué renuncian a la adquisición.

Aunque el gigante minero no especifica cuáles son esas complicaciones, estas tienen nombre y apellidos: Gina Rinehart, la mujer más rica de Australia. Días después de que Albemarle anunciara la oferta de compra, la empresa minera que preside la multimillonaria empezó a hacerse con acciones de Liontown. Un contraataque en toda regla.

Desde el 11 de septiembre hasta el 11 de octubre, en un mes, la firma presidida por la australiana, Hancock Prospecting, pasó de tener el 7,72% del capital a convertirse en la mayor inversora de su competidora, con el 19,9% de participación, según las notificaciones la primera.

Esta posición le permite vetar la adquisición, si esta hubiera llegado a votarse en la Junta General de Accionistas. Sin embargo, Albemarle ni siquiera lo ha intentado y ha renunciado a hacerse con la minera australiana. La entrada vertiginosa de Hancock Prospecting en el capital de Liontown hasta convertise en la mayor accionista dejaba entrever su intención de hacerse con el control de la compañía. La multimillonaria australiana ha sido más rápida que el gigante minero estadounidense.

El segundo mayor accionista es otro multimillonario australiano, Goyder Timothy (14,97%), seguido por la firma financiera State Street (5,11%), la gestora Vanguard Group (3,82%) y otros minoritarios, según datos de Bloomberg.

Hancock Prospecting ha justificado su entrada en Liontown por el potencial que tiene su depósito de litio en el valle Kathleen, al oeste de Australia. Ya se han hecho perforaciones en el mismo y se ha constatado la disponibilidad de la materia prima. Por eso, esta firma minera ha hecho lo posible por no dejar que la mayor productora de 'oro blanco' del mundo se hiciera con este enclave, que ha conseguido controlar en apenas un mes.

Albemarle llevaba meses trabajando en la operación. La primera vez que se supo que quería comprar Liontown fue en marzo. Entonces, las acciones de la compañía oceánica valían 1,5 dólares australianos y, al conocerse el interés de la estadounidense, llegaron a dispararse un 68,5% a cierre.

Por eso, la oferta que hizo después el gigante del litio, que iba a comprarla por tres dólares australianos cada título, suponía una prima del 100% respecto a su precio habitual, antes de que salieran a la luz los rumores de compra. La oferta total ascendía a los 6.600 millones de dólares australianos.

Así, la mujer más rica de Australia ha conseguido frenar una de las mayores operaciones en la industria de los metales para fabricar baterías eléctricas. El litio se conoce como 'oro blanco', ya que es estratégico para fabricar coches eléctricos.

Aunque Australia no es el país donde haya más litio, sí es el mayor productor, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). De ahí el atractivo del país. En cuanto a reservas, más del 60% de esa materia prima está en Latinoamérica. Albemarle tiene minas en buena parte del mundo, incluido Chile (la tercera mayor reserva mundial) o la propia Australia. Sin embargo, Rinehart ha impedido la expansión de su competidora en su país.

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