Industria

La plantilla de Celsa convoca una huelga indefinida en Castellbisbal

  • La protesta se produce por la pérdida de poder adquisitivo en la negociación del nuevo convenio
  • Está prevista una reunión de mediación la próxima semana
Una imagen de la planta de Celsa en Castellbisbal (Barcelona). EE
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Nuevo frente para Celsa. Al conflicto con los acreedores, la siderúrgica suma ahora un enfrentamiento con sus trabajadores. En plena negociación del nuevo convenio colectivo, la plantilla ha convocado una huelga indefinida en la planta de Castellbisbal (Barcelona) a partir del 3 de marzo por la pérdida de poder adquisitivo en comparación con la inflación.

El comité de empresa en pleno secunda la protesta tras más de un año de negociación. "Las conversaciones están bloqueadas por la intransigencia de la patronal", explicó el sindicato USOC en un comunicado.

Según los representantes de los trabajadores, la compañía se niega a negociar las subidas salariales de los próximos años en base al IPC. Tampoco hay acuerdo en materia de pluses y reducciones de jornada.

Para tratar de evitar el paro en el centro neurálgico de Celsa, empresa y empleados se verán las caras la semana que viene en una mediación ante el Departament de Treball de la Generalitat.

Fuentes de la compañía incidieron en que "las negociaciones se mantienen y que ambas partes están citadas a negociar la semana que viene".

La negociación de Celsa y los fondos

En paralelo, la organización de la familia Rubiralta está en negociaciones para desbloquear el rescate de 550 millones de euros aprobado por la SEPI. No obstante, primero debe afrontar el plan de reestructuración solicitado por los fondos acreedores a los juzgados.

A la espera de la decisión del juez, las negociaciones con los tenedores de su deuda se reprendieron con el año nuevo. La saga catalana ya acepta dar entrada a los acreedores en el capital -hasta un máximo de un 49%-, algo que hasta el momento había sido una línea roja.

Con las acciones espera condonar parte de la deuda exigida por los fondos. Otra parte la perdonarán. Para el resto se creará un nuevo vehículo, que los acreedores quieren que sea en Luxemburgo.

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