Industria

Celsa renueva 525 millones de crédito con la banca por tres meses

  • Las entidades españolas dan oxígeno a los Rubiralta en su guerra con los fondos
Imagen de la f?brica de Celsa. EE
Barcelona

Celsa logra tres meses de oxígeno en plena guerra con los fondos. La siderúrgica española prolonga por tres meses las líneas de circulante firmadas con la banca española por valor de 525 millones de euros y que utiliza para operar en su día a día. Los Rubiralta, los dueños de la empresa, ganan así tiempo en el enfrentamiento judicial que mantienen con sus acreedores.

Tras muchas reticencias por parte del pool que lideran CaixaBank y Banco Santander -con alrededor de 120 millones cada uno- y BBVA y Banc Sabadell -aproximadamente 105 millones-, las entidades terminaron por extender el vencimiento de las líneas de crédito firmadas con la organización catalana.

No le dieron un cheque en blanco. De hecho, la ataron en corto y la refinanciación fue solo por tres meses, un plazo habitual cuando se negocia con empresas en problemas. Más teniendo en cuenta que tiene un rescate de 550 millones de euros aprobado por la Sepi desde julio.

Las posturas se acercaron la pasada semana, como avanzó El País. La banca vio que el enfrentamiento entre los accionistas actuales de Celsa y los fondos acreedores iba para largo y que sin su intervención la compañía no iba a poder operar. En noviembre la compañía se quedaría sin la capacidad para afrontar las grandes operaciones o prolongar pagos a proveedores. Por ello, firmarán esta semana la renovación. Contactada por elEconomista.es, la compañía declinó posicionarse.

Los Rubiralta esperan hacerse fuertes en Celsa tras obtener el apoyo de la banca

Ahora, Francesc Rubiralta, presidente de la compañía, confía en que este plazo le dé fuerza ante el órdago de los fondos. Las fuentes consultadas no descartaron que, en caso de ser necesario, el vencimiento se pueda alargar por tres meses más para no dejar caer a la siderúrgica. Sí son tajantes: no se abordarán movimientos más ambiciosos hasta que no esté claro el futuro del enfrentamiento.

La banca quiere blindarse para no repetir errores del pasado. En 2017, las principales entidades apoyaron la refinanciación de la compañía, pero luego tuvieron que vender los activos por la obligación del Banco Central Europeo (BCE) a provisionar estos activos problemáticos. Así, tuvieron que deshacerse del pasivo acumulado con aproximadamente un 80% de descuento.

La deuda de Celsa con los fondos

Los 525 millones de euros en líneas de circulante son solo una parte de los 2.775 millones de deuda que acumula la siderúrgica. El resto está en manos del grupo de fondos que lideran Deutsche Bank y Goldman Sachs a través de dos instrumentos: un crédito convertible de 1.500 millones que caduca en octubre de 2023 y un préstamo jumbo de 750 millones que la empresa ha impagado desde el estallido de la pandemia -por el momento la justicia le dio la razón- y que cuenta con otro vencimiento para este mismo mes.

El 31 de octubre, Celsa incumplirá un nuevo vencimiento de la deuda Jumbo, en manos principalmente del grupo de fondos que forman Deutsche Bank, Goldman Sachs, SVP, Cross Ocean, Sculptor, Goldentree, Attestor y Anchorage.

No obstante, los acreedores no tomarán medidas ante el impago al estar el procedimiento judicializado con la nueva ley concursal.

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