Industria

Esmalglass factura 460 millones antes de doblar su tamaño con la compra de Ferro

  • Su negocio cayó un 1,5% por la reducción de sus precios en 2019
  • La adquisición está a la espera del 'sí' de los tribunales internacionales
  • Ferró cerró su último curso con un dato casi idéntico: 458 millones
Toni Blasco y Vicente Bagán, CEOs de Esmalglass. GUILLERMO LUCAS
Villarreal

El grupo Esmalglas-Itaca-Fritta, proveedor de esmaltes, pigmentos y fritas para el sector cerámico en manos del fondo Lone Star, cerró su último ejercicio el pasado mes de septiembre en alrededor de 460 millones de euros, una cifra un 1,5% inferior a la del curso anterior por la rebaja de precios que aplicó en 2019, según explicó este martes la compañía en un encuentro con los medios de comunicación en su sede de Villarreal.

Tal reducción, según indicaron los CEO de la compañía Vicente Bagán y Toni Blasco, se produjo en compensación a la subida de precios que aplicó en 2018 debido al encarecimiento de sus materias primas, en particular del óxido de cobalto, que "se disparó de 20 euros a más de 60 euros el kilo". La menor presión sobre sus precios del año pasado le permitió reducirlos, circunstancia que se ha traducido en un menor volumen de negocio. Por contra, en lo que refiere al resultado, la enseña rehusó a precisar el dato, pero subrayó que "ha mejorado un puntito el Ebitda".

Esta fue la marcha del grupo en un ejercicio que, salvo sorpresa, será el último con la actual estructura empresarial, ya que la enseña anunció en diciembre su acuerdo con Ferro para la adquisición de su división de recubrimientos para el azulejo en el marco del proceso de concentración que experimenta el sector cerámico y sus proveedores a nivel internacional. La operación supondrá la creación de la mayor compañía de esta categoría, al incorporar un volumen de negocio prácticamente idéntico al de Esmalglass-Itaca-Fritta que situaría el montante total por encima de los 900 millones de euros (Ferro facturó 458 millones en su ultimo ejercicio).

Dicha transacción, según comentaron ambos dirigentes, está en manos de tribunales de la competencia "de ámbito más allá del europeo", un trámite cuyo veredicto se puede demorar todavía "entre tres y cuatro meses más". "Cuando se cierre podremos ofrecer más detalles", indicaron sin ahondar más en la cuestión.

Según desglosaron, entre el 75% y el 80% de su volumen de negocio corresponde al segmento de fritas y esmaltes frente al de colores y tintas, que aglutina entre el 15% y el 20% restante. Del primero, que representa el grueso de la facturación, agregaron que el 50% de su producto es genérico, y que la mitad restante se elabora a demanda del cliente.

Del total, el 82% de su negocio radica en el extranjero. Tras el mercado nacional los principales destinos de sus productos son Brasil, India, Italia y China. Un 6% de su negocio lo aglutina el gigante asiático, donde cuenta con siete sedes y dos sociedades.

Impacto del 'coronavirus'

Por esta razón la firma se ha visto afectada por la crisis del 'coronavirus'. "Los puertos están colapsados", lamentaron. Además del impacto directo, el grupo teme que el escenario se prolongue e impacte en el sector de la vivienda por la menor presencia del cliente chino. "Cuanto menor sea la compra de viviendas menor será la compra de cerámica", advirtieron.

La compañía cuenta con seis fábricas en el mundo (cuatro en España, una en Brasil y una en Vietnam) y con otros seis centros en los que preparan el producto final "para evitar el transporte de agua". En total suma alrededor de 1.600 trabajadores a nivel global.

Los dirigentes indicaron que un 15% de sus gastos los aglutina la energía, fundamentalmente el gas natural. "Es el combustible fósil más limpio que hay", incidieron preguntados sobre la contaminación del sector cerámico. "El CO2 no lo podemos evitar", lamentaron, si bien subrayaron que "se ha producido una reducción muy importante de las emisiones en la producción de fritas". "Y la industria cerámica también lo está logrando reducir. Las emisiones por metro cuadrado de producción se han reducido muchísimo", aseguraron.

Ante el encarecimiento de los costes energéticos y de los derechos de emisión de CO2, Esmalglass valoró como "una posibilidad" que la industria cerámica española apueste por el despliegue de centros de producción en mercados con unos precios menores, en particular al calor del negocio creciente en EEUU. "Nuestros grandes clientes italianos ya están todos en EEUU, supongo que cualquier día lo pueden hacer también los grandes productores españoles", auguraron.

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