Hablemos de futuro. En colaboración con Santander
Hablemos de Futuro

Cómo emprender y no morir en el intento

  • Los empresarios juegan un papel clave en cualquier economía, utilizando las habilidades y la iniciativa necesarias para anticipar las necesidades y traer buenas ideas nuevas al mercado
  • Además del espíritu empresarial, habrá que tener en cuenta una serie de factores antes de poner en marcha un negocio. Entre ellos, las obligaciones fiscales a las que habrá que hacer frente
Foto: Dreamstime.
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La tasa de emprendimiento español se recupera y aumenta también el emprendimiento femenino, reduciendo la brecha de género, según el último Informe GEM elaborado por el Observatorio del Emprendimiento de España. Y aunque sigue habiendo algunos aspectos que son mejorables, los datos revelan que el año pasado la tasa de actividad emprendedora se situó en un 5,5% de la población, que es un porcentaje bastante similar al que había en 2019, justo ante de comenzar la pandemia.

Hoy, las startups españolas alcanzan ya los 3 años de vida de media

Las nuevas empresas cada vez miran más qué pasos deben seguir para tener un negocio a futuro próspero y evitar los malos baches por no haber tenido una buena planificación. Hoy, las startups españolas alcanzan ya los 3 años de vida de media, con una evolución positiva respecto a años anteriores (2,7 años de vida media en 2021, 2,5 en 2020 y 2,2 en 2019), según el Mapa del Emprendimiento 2022 de South Summit.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Un verdadero emprendedor ve la diferencia entre un buen sueño y un concepto viable y lucrativo. Pero para ello es siempre necesario entrar en detalle, incluso, sobre qué personalidad se tiene, tiempo y dinero para ser un emprendedor antes de decidir, por ejemplo, dejar el trabajo diario y aventurarse por cuenta propia.

Antes de embarcarse en emprender es necesario determinar si el espíritu empresarial es lo que uno quiere. Antes de sumergirse en los detalles del negocio potencial, es mejor hacer un balance de uno mismo y de la propia situación vital: ¿Por qué quieres iniciar un negocio? ¿Es el dinero, la libertad y la flexibilidad para resolver un problema o alguna otra razón? ¿Cuáles son tus habilidades? ¿Qué industrias conoces? ¿Quieres brindar un servicio o un producto? ¿Qué te gusta hacer?

Una vez que se sepa por qué se quiere montar un negocio, es el momento de encontrar y desarrollar la idea. Lo más probable es que ya se tenga algo en mente tras realizar un estudio de mercado a través de herramientas como el DAFO. No obstante, no basta con pensar que se tiene una buena idea y salir corriendo con ella. Se tiene que validar que existe una necesidad y plantearse si esta idea es viable o no.

El nuevo emprendedor deberá realizar un 'benchmark' de sus competidores para identificar cuáles son sus puntos fuertes y débiles 

Además, no hay que olvidar que los negocios, como decían W. Chan Kim y Renée Mauborgne en su libro Blue Ocean Strategy, buscan ampliar las fronteras de los mercados para aspirar a nuevas posibilidades, de ahí que existan océanos rojos (representa al mercado que ya existe y tiene mucha competencia) y azules (mercado desconocido o que no existe aún y, por tanto, un mundo lleno de posibilidades). Por tanto, el nuevo emprendedor deberá ubicarse en uno de estos océanos, realizando un benchmark de sus competidores para identificar cuáles son sus puntos fuertes y débiles para anticiparse a las amenazas del mercado, y comprender globalmente lo que te hace diferente desde el punto de vista del cliente. 

Analizar el nicho de mercado, el público específico al que dirigirse con técnicas como mapas de empatía, buyern person o customer journey son imprescindibles en el proceso de creación de un business plan.

Implicaciones fiscales

Los emprendedores deben tener en cuenta las principales implicaciones fiscales al iniciar un negocio en España. Ya sea un emprendedor autónomo o constituido como sociedad, habrá varias tasas que abonar por su actividad.

En general, las sociedades mercantiles tienen las siguientes obligaciones fiscales: Impuesto de Sociedades, Impuesto sobre Actividades Económicas, IVA aplicado a las transacciones comerciales o de servicios y Retenciones e ingresos a cuenta.

Las entidades en atribución de rentas (comunidad de bienes): IRPF (rendimiento por actividades económicas), IVA aplicado a las transacciones comerciales o de servicios, Impuesto sobre Actividades Económicas y Retenciones e ingresos a cuenta.

Por último, el empresario individual (Autónomo y ERL): IRPF, IVA y Retenciones e ingresos a cuenta.

Mientras que sectores como la banca tienen una carga fiscal del 30%, y otras empresas del 25%, las startups pasarán de pagar del 25% al 15% los cuatro primeros ejercicios desde que la base imponible sea positiva

Dependiendo de a qué sector se dirija, el Impuesto de Sociedades cambia. Así, con tal de dar un impulso a las startups, mediante el incremento de la deducción por inversiones en empresas de nueva creación, éstas tendrán 15% de su base imponible. De esa manera, las startups pasarán de pagar 25% a 15% durante los cuatro primeros ejercicios desde que la base imponible sea positiva.

Un apoyo más que necesario para impulsar la actividad de los emprendedores en un entorno empresarial en el que no todos los sectores tienen que hacer frente a las cargas fiscales de la misma manera. Así, si estableciésemos un ranking, este estaría liderado por la banca a la que se le aplica un 30%, seguido de otros sectores empresariales (25%), cooperativas (20%), fundaciones y asociaciones de utilidad pública (10%) y sociedades de inversión (1%).

El caso de las entidades bancarias es significativo porque, a pesar de la elevada fiscalidad que ya soportan, el Gobierno acaba de aprobar una nueva tasa sobre los supuestos "beneficios extraordinarios" derivados de la subida de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE). Este controvertido tributo nace con los informes en contra de diferentes organismos como el propio BCE, el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la CEOE, que advierten de que restringirá y encarecerá el crédito, además de tener inconsistencias jurídicas al gravar los ingresos, en lugar del beneficio, y es contrario a los principios de igualdad y no discriminación.

Ayudas y subvenciones

El apoyo, especialmente económico resulta clave a la hora de poner en marcha un negocio. Hoy, existen diferentes tipos de ayudas tanto públicas como privadas, consistentes en un importe económico, bonificaciones o reducciones en gastos obligatorios.

Los eventos y concursos de aceleradoras y/o fundaciones que reúnen a personas, asesores, otros emprendedores, business angels... que pueden estar interesadas en la idea de negocio con el objetivo de invertir y desarrollar el MVP (Minimum Viable Product) también son un imprescindible en la vida de un emprendedor.

Becas, programas de asesoramiento, préstamos ICO o ayudas directas para autónomos y empresas no financiera, así como, las propias ayudas de las Comunidades Autónomas y las provenientes de los Fondos Europeos Next Generation, son solo algunos ejemplos del impulso al emprendimiento.

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