Pymes y Emprendedores

Carlos López Blanco: "El reto para las pymes es que sus clientes están más digitalizados"

  • "Los pequeños empresarios no son conscientes de la urgencia del proceso"
  • "La digitalización es clave en el mundo rural y la España despoblada"
Carlos López Blanco, presidente de la Comisión de Digitalización de la Cámara de Comercio de España. Imagen de Nacho Martín
Madrid

"La digitalización no es un riesgo para las pymes, sino una oportunidad para crecer e internacionalizarse". Ese es el mensaje que intenta transmitir Carlos López Blanco, presidente de la Comisión de Digitalización de la Cámara de España, que busca impulsar la transformación digital de las pymes con la Estrategia España Empresa Digital.

¿Por qué razón desde la Cámara de Comercio de España decidís estudiar la digitalización de las pymes?

Pensamos en hacer un informe sobre la digitalización general de la economía española y la sociedad, pero sería uno más dentro de los muchos que se han hecho sobre el tema. Nos preguntamos dónde podía la Cámara de Comercio de España aportar valor, y llegamos a la conclusión de que uno de los grandes retos era la digitalización de las pymes y nadie lo había abordado. Además, contamos con características únicas para hacer un esfuerzo de esta naturaleza: capilaridad, que permite llegar a las pequeñas empresas, pero también acceso a las grandes compañías. Y es que creemos que esa relación entre grandes y pequeñas es clave.

Además de ser uno de los fenómenos menos estudiados, creemos que la transformación digital de las pymes es uno de los procesos más urgentes.

Hay un estudio que dice que en Europa se están haciendo las cosas mal en este campo, que no tenemos un Silicon Valley ni un sector tecnológico puntero. Y no estamos de acuerdo. Porque tan importante como eso es contar con una estructura industrial digitalizada. Yeso lo tenemos. Las grandes empresas lo están haciendo muy bien y si nos fijamos en ellas nos damos cuenta de que la situación en Europa no es grave.

Por lo tanto, insisto, la tarea pendiente en el Viejo Continente es la digitalización de las pymes.

¿Cuál es la situación de las pymes en España? ¿Están digitalizadas?

Las pequeñas empresas están menos digitalizadas que en Europa, aunque las diferencias son más pequeñas cuanto mayor es el tamaño de las compañías. De hecho, las grandes empresas están alineadas con el resto de la industria europea, e incluso se sitúan por delante en algunos casos. Pero hay que tener en cuenta una especificidad del mercado español: la alta presencia de micropymes. Tenemos menos empresas de tamaño mediano y grande que el resto de países de Europa.

Hemos descubierto que el gran problema de la pyme en este campo es que los clientes están mucho más digitalizados que las propias pymes: usan más medios digitales que ellas. Y este es el reto fundamental, en el que las pequeñas empresas de verdad se la juegan.

Todas las pymes han oído hablar de la transformación digital y todas saben que tienen que hacerlo. Pero piensan que no es urgente, creen que es un tema de tecnología y reducción de costes y, además, no saben muy bien cómo hacerlo. Y tienen bastante miedo.

En el informe 'La digitalización como palanca de competitividad de la pyme', queremos transmitir dos cosas: que esto no es un riesgo, sino una gran oportunidad para crecer; y que el reto no es tecnológico, sino que el reto es que los clientes se están digitalizando, hay un nuevo cliente digital que tienen cada vez más importancia. En el futuro no va a haber otro cliente y si no llegan a él van a tener un problema.

Los clientes están cambiando. Pagan los impuestos por internet, compran online, están en las redes sociales... viven ya en un mundo digital. Y cada vez va a más. Luego hay muchos temas de tecnología, de implementación, pero la idea fuerza que queremos transmitir es que se trata de un proceso de adaptación a un nuevo tipo de cliente. La pregunta siempre tiene que ser "¿cómo me adapto yo a este nuevo tipo de cliente?".

¿Cómo se inicia el proceso de transformación digital?

Lo primero que presentamos a las pymes desde la Cámara de España son las tecnologías básicas para hacer una autoevaluación y saber cuál es el grado de digitalización de su empresa. El informe señala diez aspectos con los que debe contar una empresa digitalizada. Y habitualmente las pequeñas compañías están más digitalizadas de lo que se piensan.

Todas las tecnologías que les recomendamos (conectividad de banda ancha, CRM, aplicaciones de gestión, movilidad en los puestos de trabajo, ciberseguridad, servicios en la nube, página web...) son maduras y relativamente de fácil acceso para cualquier empresa. Hace cinco o diez años podían suponer una importante inversión, pero ya no.

La idea de este informe, elaborado por la Comisión de Digitalización de la Cámara de España, es que, una vez que las pymes ya tienen conciencia de cuál es el reto real y cuál es su grado de digitalización, la tercera fase será que las propias Cámaras puedan ayudar a los empresarios a entender qué productos y servicios concretos necesitan.

Además, insistimos a las pequeñas empresas en la ayuda que les puede prestar la Cámara de Comercio de España, poniendo orden, por ejemplo, en el catálogo de ayudas públicas que hay para la digitalización.

¿Están los empresarios concienciados con el proceso de transformación digital? ¿Han asumido su importancia?

Tienen claro que hay una cosa que se llama digitalización, que es un reto muy importante. Pero mientras los ciudadanos lo llevan con gran alegría -porque supone nuevos servicios y oportunidades, no solo económicas, sino que es una gran transformación social-, los pequeños empresarios creen que es un proceso que no es urgente y que no va a afectar a sus negocios.

A estos empresarios les recordaría el caso del sector del taxi. No hay empresario más pequeño, en un sector más maduro y global que el del taxi, y hoy en día se ha visto afectado de una manera radical por la digitalización. Es un ejemplo de que esta transformación va a ser un problema para todos tarde o temprano.

Lo que nosotros queremos señalar a estos empresarios, y en lo que insistimos, es que no se trata de un tema de ahorro de costes.

Algunos de los malos diagnósticos que se están haciendo en muchos sectores es por esto, porque no han entendido que no se trata de tener una aplicación sino de utilizar esa aplicación en la relación con el cliente porque, si no, no sirve para nada. Hay que ver cómo incorporar la digitalización de los clientes a la actividad empresarial.

Y una vez que les explicas todo esto, les señalas los retos, les pones los ejemplos, los empresarios entienden mejor la naturaleza de su reto y cómo afrontarlo. Porque lo que todo empresario entiende es la relación con su cliente, que es la base de toda actividad empresarial.

¿Qué papel juegan las grandes empresas en el proceso de transformación de las pymes?

Europa en general y España en concreto tienen la suerte de contar con empresas grandes que se han digitalizado muy bien y que en algunos casos incluso son líderes mundiales. Y estas grandes empresas tienen la responsabilidad de tirar de las pequeñas en este proceso. Este efecto tractor es fundamental.

Pero también se trata de un tema práctico. Las empresas grandes, digitalizando su relación con las pequeñas, ejercen ese efecto tractor. En el momento en el que digitalizan su relación con sus proveedores, que en muchos casos son pequeñas y medianas empresas, suponen un motor extraordinario de digitalización.

Un efecto que también provoca el Gobierno cuando pide a los ciudadanos y las empresas que paguen sus impuestos a través de internet o que gestionen por vía telemática los contratos laborales. Eso también tiene un efecto extraordinario en el impulso de la digitalización.

¿Cómo puede ayudar la digitalización a frenar el proceso de despoblación de algunas zonas de España?

Me han impresionado las movilizaciones de la España despoblada. Cuando ves la tabla de reivindicaciones que presentan, la primera es tener buenas telecomunicaciones, banda ancha. Porque tenemos claro que es la base del desarrollo. Demuestra que hay una conciencia muy grande sobre la importancia de incorporarse a la digitalización desde esta España rural y despoblada.

Uno de los mensajes que tenemos que trasladar desde las Cámaras a las pymes de las capitales de provincia pequeñas es que, hasta ahora, para crecer era necesario irse a Madrid, Bilbao, Valencia... y ahora ya no. Se puede crecer e internacionalizarse desde una pequeña capital de provincia.

El reto es hacerlo desde zonas más despobladas o más remotas y ahí las Cámaras somos las únicas estructuras empresariales que pueden ayudar, que pueden llegar a todas las provincias y núcleos más pequeños.

En definitiva, hay una gran receptividad y una gran conciencia de que la digitalización es clave en el mundo rural. No solo en la comunicación entre personas sino también para desarrollar una actividad empresarial.

Lo saben muy bien los empresarios hoteleros. Circula la idea de que con la digitalización las grandes empresas ganan y las pequeñas pierden, pero el sector hotelero ha demostrado que no es así. En una zona remota, la digitalización es una bendición, ya que permite que te conozca más gente, que puedan hacer reservas desde cualquier lugar del mundo, crecer...

¿Hay muchas diferencias entre sectores?

Sí, claro. Hay diferencias dependiendo de si ofrecen sus servicios a otras empresas o a clientes finales, si están en sectores muy maduros o tecnológicos... Pero la gran diferencia es el tamaño. Cuanto más crecen las empresas, mejor se digitalizan. Cuando tienen clientes muy digitalizados, más rápido se digitalizan. Y los que venden a grandes empresas no han tenido más remedio que digitalizarse.

Tarde o temprano todos van a estar afectados. Y vuelvo al sector del taxi: si los taxistas tienen un problema con la digitalización, todos van a tenerlo. Aunque algunos aún no lo saben.

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