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Internet de próxima generación: ¿Avance o retroceso?

  • Europa debe dar respuesta a los desafíos del acceso y el tratamiento de los datos
  • Amazon, Microsoft y Google acaparan el 90% del negocio de las 'nubes públicas'
Un técnico analiza el funcionamiento de un servidor, en un 'data center'. / iStok

El reciente anuncio de los planes de la Comisión Europea de dedicar cerca de 1.600 millones de euros de su presupuesto a crear una infraestructura europea de tratamiento de los datos parece reflejar una intención similar del Gobierno alemán, que en octubre del año pasado presentó su proyecto Gaia-X, esencialmente orientado a buscar una alternativa a la Ley de los Estados Unidos (Cloud Act) que obliga a las empresas de nacionalidad norteamericana y que prácticamente constituyen un oligopolio a escala planetaria en ese entorno. De hecho, Amazon, Microsoft y Google representan más del 90 por ciento de la capacidad disponible en las 'nubes' públicas, de recurso prácticamente generalizado para empresas y particulares que comparten, procesan y administran datos de carácter personal.

Teniendo presente que se estima que solo una fracción reducida, próxima al 5 por ciento, de los datos de ciudadanos europeos residen en servidores ubicados en la Unión Europea y que la Cloud Act tiene, como es habitual en la normativa de los Estados Unidos una aplicación extraterritorial, se puede anticipar una disputa sobre el ejercicio efectivo y la protección de los derechos a la intimidad a la inviolabilidad de las informaciones personales que puede desembocar en la desaparición de Internet como la conocemos, es decir, el final de un entorno estructurado, abierto, no discriminatorio, no intervenido y expansivo de intercambio de datos y su representación de vocación universal, ya fuertemente dañado por las severas restricciones impuestas a la libertad de expresión y de acceso a la información por naciones como China y Rusia.

Adicionalmente, algunas democracias, como Reino Unido, han manifestado su intención de supervisar los contenidos de Internet a través de sus reguladores de telecomunicaciones y radiodifusión (Ofcom en el caso británico).

Una Internet "centrada en las personas" sería el rasgo característico principal del instrumento resultante del empeño europeo, que ineludiblemente por crear potencialmente espacios estancos estaría interpretando subrepticiamente las preferencias de los usuarios en relación con la información que proveen y la que extraen de Internet, atendiendo a un criterio tal vez elogiable pero quizás cuestionable de reservar el aprovechamiento de la información a su fuente.

Derecho al olvido

El Reglamento Europeo General de Protección de los Datos Personales (RGPD) de 27 de Abril de 2016 establece de manera exhaustiva los principios y mecanismos aceptables para la libre circulación de los datos personales, contemplando incluso el novedoso derecho "al olvido" para la preservación a instancia del titular de los mismos de la intimidad a través de la exclusión voluntaria del almacenamiento y tratamiento a cualesquiera fines del conjunto de datos disponibles que forman parte de una concreta identidad individual.

La reconsideración de Internet ha inspirado también las reflexiones de uno de sus creadores junto a Vince Cerf, Tim Berners-Lee, impulsor de un "contrato para la web", como sistema abierto de intercambio de la información, apelando a una movilización simultánea de gobiernos, empresas y usuarios, para erradicar las restricciones de acceso, la censura de contenidos y la venta indiscriminada de presencia que pueda hacer posible la difusión de falsedades o la lesión de derechos fundamentales. Esas metas admirables sólo pueden alcanzarse si cada agente, a nivel global, se adhiere a un conjunto de prácticas respetuosas con el resto, al margen de la ubicación física de los datos, de los filtros para su tratamiento y el de los resultados del mismo, evitando la manipulación interesada con fines políticos o comerciales, sin menoscabo de las políticas soberanas en áreas sensibles y del cumplimiento de las obligaciones que imponen los tratados internacionales.

De hecho, parece idónea la referencia al derecho del mar como marco para regular el conjunto de libertades, de proyección universal, creando vínculos de co-responsabilidad en relación con los recursos compartidos y garantizando los derechos de los Estados y por ello de sus ciudadanos al uso y a la explotación controlada del medio natural.

Foro de Gobernanza de Internet

En el ámbito de Internet, el Foro de Naciones Unidas para la Gobernanza de Internet (IGF) es la plataforma desde la que, mediante la participación de los distintos estados, se viene promoviendo un ordenamiento mundial para Internet.

Los trabajos preparatorios, bajo los auspicios del Ministerio de Asuntos Digitales de Polonia, deben ayudar a preservar una visión con denominadores comunes válida para las democracias sociales (Europa, en torno a la UE, Canadá, Australia, Nueva Zelanda), capitalistas (Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Taiwán) e incluso para los regímenes autoritarios (China, Rusia).

Existen argumentos de orden técnico, -que abundan en el impulso a un modelo estructurado de crecimiento y ampliación de funcionalidades- y también de orden económico, para optimizar recursos técnicos y talento para una gestión equilibrada de las capacidades de Internet.

La propuesta europea de próxima generación de Internet debe dar respuesta a varios desafíos asociados al acceso y el tratamiento de los datos personales y tal vez desde otras geografías se podrán enriquecer y aglutinar la multiplicidad de ideas que deben aflorar un nuevo caleidoscopio de la red de redes.

Alberto Horcajo es Co Fundador de Red Colmena

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