Especial Tecnología y Startups

Airbus anticipa el futuro del transporte aéreo

  • La multinacional apuesta por impulsar la sostenibilidad de su negocio
Un prototipo de avión eléctrico. Foto: Archivo.

La innovación es el motor de la industria aeronáutica. Sin la curiosidad, el afán explorador y -sobre todo- la capacitación técnica, inventos como el globo aerostático o el Flyer de los hermanos Orville y Wilbur Wright no habrían visto la luz. El caso de Airbus es un ejemplo claro de esta misma aspiración por construir día a día el futuro del transporte aéreo.

La multinacional europea trabaja en múltiples áreas, desde la electrificación al emprendimiento, para acercar ese futuro y mejorar sus operaciones no solo en lo que respecta a la eficiencia, sino también a la sostenibilidad. Este enfoque es plenamente visible en la nueva familia de aparatos A350 XWB -siglas que hacen referencia a su fuselaje extraancho-.

En el mercado desde mediados de 2018, los A350 XWB buscan satisfacer a un tiempo las exigencias del cliente y los cada vez más estrictos estándares medioambientales. Al emplear la fibra de carbono en buena parte de la estructura de las alas y el fuselaje y contar con una aerodinámica mejorada, los A350 consumen un 25% menos de combustible y generan un 25% menos de emisiones de CO2 que los aviones de largo alcance a los que reemplaza.

El enfoque de Airbus descansa en la mejora continua de sus aparatos al tiempo que investiga en áreas claves para el futuro sostenible de la industria, como la electrificación o la movilidad urbana

En combinación con otros adelantos tecnológicos, la familia A350 XWB presenta unos costes operativos un 25% inferiores a los de su competidor actual, unos niveles de ruido muy por debajo de los requisitos de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y permite incrementar la productividad de los pilotos en un 15% -gracias a la certificación común a otros aparatos, como los A330-.

La mejora de la eficiencia ambiental está detrás de fello'fly, un proyecto que Airbus presentó el pasado mes de noviembre. La idea básica es demostrar la viabilidad técnica, operativa y comercial de enlazar dos vuelos de largo radio de manera que el segundo aparato aproveche el rebufo generado por el primero, reduciendo así el consumo de combustible entre un 5 y 10% por trayecto. Mediante demostradores -algo así como prototipos- diseñados por biomimética -es decir, que toman modelos del medio natural-, Airbus trabaja ya en las funciones de asistencia al piloto necesarias para garantizar un funcionamiento óptimo y colabora con proveedores de control de tráfico aéreo para identificar soluciones que garanticen su factibilidad. El proyecto fello'fly podría ser realidad en 2020, con dos aparatos A350 como protagonistas. Al mismo tiempo, Airbus avanza en diversos ámbitos que estima claves en el futuro del transporte aéreo. La electrificación merece especial atención.

Sueños eléctricos

Ante el crecimiento del tráfico aéreo -es común asumir que se dobla cada 15 o 20 años-, Airbus cree que la propulsión eléctrica e híbrida-eléctrica revolucionará la manera de volar minimizando el ruido y las emisiones. Es más, este cambio es imprescindible para lograr estabilizar las emisiones en 2020 y lograr un crecimiento neutro en carbono, como prescribe el Air Transport Action Group (ATAG).

El pasado octubre, la compañía inauguró en Múnich (Alemania) su E-Aircraft Systems House, el mayor centro de pruebas de Europa para el desarrollo de sistemas de propulsión y energías alternativos. El centro probará asimismo el demostrador E-Fan X, llamado a revolucionar el transporte aéreo de cero emisiones y convertirse en el primer aparato basado en una arquitectura híbrida-eléctrica: su primer vuelo está programado para 2021.

Airbus cree que la propulsión eléctrica e híbrida-eléctrica revolucionará la manera de volar minimizando el ruido y las emisiones

Además, Airbus colabora con Daher y Safran para fabricar el EcoPulse, un demostrador de propulsión híbrida, cuyo vuelo inaugural está previsto para 2022. Asimismo, ha suscrito acuerdos de investigación en aviación eléctrica e híbrida con SAS Scandinavian Airlines y con easyJet.

A ello se suma el centro de innovación que la multinacional ha abierto recientemente en Shenzhen (China), para desarrollar baterías ligeras, fiables, eficientes y con la capacidad necesaria para hacer realidad la electrificación del transporte aéreo -y ampliar el éxito de sus demostradores urbanos CityAirbus y Vahana-. Y en febrero de 2019 Airbus creó Air Race E, la primera competición del mundo para aviones 100 por cien eléctricos.

La compañía trabaja paralelamente en el desarrollo de vuelos autónomos, que ya están en pruebas en el transporte de paquetería y prefiguran el futuro de los helicópteros.

Cosechar ideas

Al mismo tiempo, Airbus cuenta con varias iniciativas destinadas a incentivar, cultivar o dar viabilidad comercial a ideas nuevas, como el centro A3, situado en Silicon Valley -y responsable del Vahana-, el centro de innovación ACIC, en China, Airbus Ventures -su división de capital riesgo- o Airbus iStudio, su incubadora de tecnologías de la información.

El núcleo de esta estrategia es BizLab, una aceleradora global del sector aeronáutico que busca unir a startups y emprendedores internos -intrapreneurs- de Airbus. Este concepto mixto de BizLab permite a los trabajadores de la compañía aprender del ritmo rápido habitual entre emprendedores y a estos a relacionarse de manera más productiva con grandes empresas.

En noviembre, la compañía seleccionó 22 startups para su quinto programa de aceleración de entre 704 solicitantes de 59 países. En sus cuatro campus de Toulouse (Francia), Hamburgo (Alemania), Bangalore (India) y Madrid (España), Airbus ha acelerado desde 2015 un total de 72 empresas y 54 proyectos internos, recaudando un total de 23,5 millones de euros.

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