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Especial Recuperación Económica

El papel de la banca en la reconstrucción económica

  • Las entidades que forman CECA activaron al inicio de la crisis un complejo proceso para coordinar una respuesta sectorial mediante una batería de medidas inéditas hasta la fecha

Nunca hasta la fecha, en la edad moderna, una crisis económica había dibujado tanta asincronía en los cálculos de los economistas. Desde que estalló la pandemia de la Covid-19, y la crisis sanitaria comenzó a trasladar sus devastadores efectos a la actividad empresarial, las predicciones de los economistas comenzaron a estimar cómo sería el discurrir de la recuperación, entre las que encontramos disparidad de escenarios. Donde sí hay consenso es en los diferentes indicadores de organismos internacionales, que señalan a España como una de las economías de la Unión Europea donde el impacto económico y social va a ser más profundo.

En este complicado contexto, el sector financiero ha tenido un papel clave en la canalización de la política monetaria a la economía real, manteniendo la provisión de liquidez a las empresas y familias durante la crisis. Y debe tener un papel igualmente relevante en las medidas de estímulo fiscal orientadas a la recuperación.

El papel de la banca ha sido fundamental en la contención de los efectos de la crisis económica con el despliegue de toda una serie de iniciativas que han logrado oxigenar a nuestras empresas, autónomos y familias en los duros meses de parón de la actividad económica.

Porque precisamente, la función del sistema financiero es impulsar y proteger el desarrollo de la economía, una labor muy necesaria en estos momentos incipientes de reconstrucción económica mientras la crisis sanitaria amenaza con nuevos rebrotes.

De forma proactiva se activó al inicio de la crisis un complejo proceso para coordinar una respuesta sectorial mediante una batería de medidas inéditas hasta la fecha en la que participaron CaixaBank, Bankia, Kutxabank y Cajasur Banco, Abanca, Unicaja Banco, Ibercaja Banco, Liberbank, Caixa Ontinyent, Caixa Pollença y Cecabank, todas ellas las entidades que conforman CECA.

Financiación

La elevada solvencia y el menor apalancamiento de las entidades financieras en esta crisis, fruto de más de una década de esfuerzo para mejorar los ratios de capital, sanear los balances y apostar de manera decidida por las políticas de buen gobierno, ha permitido al sector aliviar los efectos de la crisis mediante el apoyo a empresas y familias cuando así lo han requerido. En un momento de drástica caída de la actividad y descenso de los ingresos, como el que ha producido esta crisis sanitaria, preservar la liquidez ha sido crucial.

La concesión de financiación ha sido posible, por un lado, gracias a la canalización de los avales del ICO con cerca de 250.00 operaciones formalizadas por las entidades adheridas a CECA a finales de septiembre por un importe cercano a los 30.000 millones de euros. Y por otro, gracias a la movilización de grandes volúmenes de financiación adicional para cubrir las necesidades de las pymes y los particulares.

La actividad crediticia de la banca va a tener un papel crucial en el proceso de recuperación de los próximos meses

La actividad crediticia de la banca va a seguir teniendo un papel crucial en el proceso de recuperación económica de los próximos meses. En un país como España donde el crédito bancario es la principal fuente de financiación de un tejido productivo en el que el 99,8% de las empresas son pymes y, de éstas, el 99,4% tienen menos de 10 empleados, que las empresas viables puedan volver, lo antes posible, a los niveles de actividad pre-crisis, va a depender en gran medida de la banca.

Colaboración con las autoridades

Desde el estallido de la pandemia, los bancos y cajas de CECA han mantenido una interlocución constante con las autoridades económicas, monetarias y laborales del país creando un marco de estrecha colaboración público-privada, sin el cual no hubiese sido posible poner en marcha las medidas de emergencia en las que la banca ha actuado como puente entre el Gobierno y la ciudadanía.

En este sentido, la canalización de las líneas de avales del ICO, la puesta en marcha de las moratorias hipotecarias y de los créditos al consumo –con más de 1.000.000 de moratorias concedidas a finales de septiembre - o el adelanto de las prestaciones de desempleo y jubilación - con más de 40 millones de prestaciones adelantadas a día de hoy – son claros ejemplos del éxito de ésta colaboración de las entidades de CECA con el Sector Público.

Ahora, ante el despliegue del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia, la colaboración de la banca con las autoridades nacionales y europeas será, si cabe, más importante aún. El rol a desempeñar por la banca va a ser especialmente activo en la medida en que será necesario instrumentar medidas de estímulo fiscal de gran complejidad y no sólo por los elevados volúmenes del Plan (alrededor de un 11% del PIB) sino también por los plazos máximo en los que se tienen que realizar las inversiones ligadas al mismo (seis años).

Canalización de los fondos europeos

A principios de octubre, el Gobierno presentó ante los principales empresarios y agentes sociales españoles, el Plan Nacional de Recuperación, Transformación y Resiliencia para la Economía Española. Esta iniciativa tiene el ambicioso objetivo de canalizar los 140.000 millones de euros que se asignaron a España. En este contexto, las entidades financieras deben tener un papel muy relevante para drenar estos fondos, allá donde sean más necesarios, por tres motivos:

El primero, el elevado grado de capilaridad de las entidades bancarias gracias a una red de más de 23.000 oficinas con cobertura en todo el territorio nacional y de las que más de 10.000 pertenecen a los bancos y cajas adheridas a CECA.

El segundo, el conocimiento cercano y experto de la realidad de las empresas y de las pymes en los diferentes sectores de actividad. Esto es especialmente significativo en el caso de las entidades adheridas a CECA que cuentan históricamente con un fuerte arraigo en el territorio.

El tercero, su experiencia en el análisis de viabilidad y la implementación de proyectos de financiación para proyectos de inversión.

Esta tarea de canalización de los fondos, además, se puede reforzar con medidas financieras complementarias que la banca pone a disposición de sus clientes y que, en última instancia, puede generar un efecto multiplicador para maximizar el impacto del Plan en la economía nacional contribuyendo a reducir los plazos de recuperación de los niveles de bienestar previos a la crisis.

Digitalización y sostenibilidad

La crisis provocada por la Covid-19 ha supuesto un salto hacia el futuro en términos de digitalización que algunos expertos cifran en una aceleración de 6 años. Aunque las entidades financieras llevan mucho tiempo invirtiendo en mejorar sus procesos para proveer servicios a distancia, no ocurre lo mismo con la mayoría de nuestras empresas. Según una encuesta publicada recientemente, casi el 80% de las pymes españolas no cuenta hoy con una página web.

En este sentido, la banca puede ser un elemento catalizador de la digitalización de nuestro tejido empresarial, no sólo porque seguirá reforzando su apuesta por los servicios y productos online sino también porque seguirá acompañando a las empresas durante su proceso de transformación digital, apoyando proyectos de inversión y aportando soluciones fruto de la experiencia acumulada en estos últimos años.

La banca ha reforzado su apuesta por la sostenibilidad y el sector ha pasado a ser uno de los más punteros

En cuanto el compromiso de la banca por el desarrollo sostenible, y como quedó claro en la COP25, la banca ha reforzado de manera decidida su apuesta en este ámbito y el sector ha pasado a ser, en menos de un año, uno de los más punteros, situándose a la altura de la banca pionera de otros países.

Consciente del papel trascendental que tiene el sector financiero en la transformación de la economía hacia la sostenibilidad, la banca va a estar ahí para atender las dificultades y las necesidades del tejido empresarial, y en particular, el de las pequeñas y medianas empresas de nuestro país para contribuir más a la consecución de los compromisos de la Agenda 2030 de Sostenibilidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La Obra y Acción Social

Según el FMI, este año se van a destruir en España 965.000 empleos, y en 2021 apenas se recuperarán 187.000. La previsión del organismo internacional es un preludio de aumento de la desigualdad y en este contexto, la Obra y Acción Social de las Fundaciones adheridas a CECA va a ser más necesaria que nunca para seguir ayudando a los grupos más desfavorecidos de la población.

No en vano, desde el inicio de la crisis la inversión ha alcanzado 140 millones de euros. Estos fondos se han destinado al abastecimiento de los bancos de alimentos, a la ampliación de las becas comedor o al apoyo asistencial para colectivos en riesgo de exclusión social y personas mayores, entre otras muchas acciones de gran calado social.

En resumen, los bancos y fundaciones de CECA han jugado un papel clave en la lucha contra los efectos de la pandemia, y están llamados a tener un rol igualmente relevante en el proceso de recuperación económica que el país tendrá que abordar en los próximos meses. Esto es posible porque el modelo que identifica a las entidades de CECA es minorista (focalizado en financiar a particulares y pymes), responsable (identificado con la Obra y Acción Social y la RSC) y de alto compromiso en los territorios en los que actúan.

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