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Especial Recuperación Económica

España necesita innovación para aumentar su competitividad empresarial

  • Aunque la tendencia es positiva, los niveles de inversión en I+D están muy alejados de lo que correspondería a España según su potencial económico y lo sitúa lejos de la media europea

En el año 2018, la inversión en I+D aumentó por cuarto año consecutivo, incrementando también su peso en la estructura productiva hasta el 1,24% del PIB. Sin embargo, esta cifra es muy inferior a la del 1,40 % que se alcanzó en 2010 y que es el valor máximo logrado en lo que va de siglo. Y es que, aunque la tendencia es positiva, los niveles de inversión en I+D están muy alejados de lo que nos correspondería por nuestro potencial económico y que nos sitúan lejos de la media europea, según el Informe Cotec 2020.

Así, a pesar de que ni el sector público ni el privado han alcanzado los niveles de esfuerzo en I+D que consiguieron en la primera década del siglo, es reseñable el ritmo de incremento de la inversión de las empresas iniciado en 2015, porque ha impulsado la recuperación de la actividad de I+D pese a tener uno de los niveles más bajos de apoyo público de los países de nuestro entorno.

A nivel europeo, según los últimos datos publicados por la Comisión Europea en el 'European Innovation Scoreboard 2020'. España ha mejorado cinco posiciones en el ranking de la innovación respecto al año anterior, hasta situarse en el puesto 14 sobre el total de los 27 países de la Unión Europea, aunque continúa en el grupo de los países considerados "moderadamente innovadores".

España se sitúa en el puesto 14 sobre el total de los 27 países de la UE, según datos de la Comisión Europea

Sin embargo, en cuanto a áreas en las que España tiene que mejorar, destacan precisamente las de innovación en pequeñas y medianas empresas, inversión empresarial y colaboración público-privada. Unas áreas primordiales para ofrecer herramientas a las empresas para recuperar su actividad tras la crisis sanitaria.

CEOE en colaboración con Deloitte y ESADE, han elaborado un documento en el que se identifican un conjunto de medidas de corto, medio y largo plazo para afrontar la recuperación de la economía española. En él consideran obligado intensificar y potenciar estratégicamente las actividades de I+D+I como palanca de competitividad empresarial, tal y como ha puesto de manifiesto esta crisis sanitaria. Las Administraciones Públicas deben asumir un mayor liderazgo, tanto promoviendo una mayor inversión pública y privada en I+D+I, como facilitando una colaboración eficiente entre los distintos actores.

Innovación sostenible

El segundo Barómetro Internacional de la Innovación (IIB, por sus siglas en inglés) anual elaborado por la consultora Ayming Group revela que los departamentos de I+D están siendo potenciados por la creación de ecosistemas de innovación, nuevos métodos de financiación y el despliegue de tecnología, pese a la crisis provocada por la Covid-19. Así, el Barómetro de este año se sumerge en la innovación sostenible y descubre que la mayoría de las empresas no dan prioridad a la sostenibilidad, ya que el 35 por ciento asigna entre el uno y el diez por ciento de su presupuesto a esta partida.

La solución de los problemas está en el corazón de la innovación, por lo que es esencial tanto para la Covid-19 como para los retos como la crisis climática. Cada vez está más claro que hay enormes oportunidades comerciales en las soluciones ambientales. Las empresas deben estar a la altura de este desafío, y con urgencia, señala Mark Smith, socio de Incentivos de Innovación en Ayming UK.

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