Especial medio ambiente

Coca-Cola encabeza la transición hacia la economía circular

  • Se ha propuesto que ninguno de sus envases termine como residuo
  • No solo para maximizar su valor, sino también para impulsar la sostenibilidad
Foto: elEconomista.es

Ninguna empresa es ajena al fenómeno que está suponiendo la transición del actual modelo económico y de desarrollo al modelo que defiende economía circular: utilizar y optimizar los recursos y los residuos, dándoles una segunda vida. Lo cierto es que, en un planeta donde los recursos son limitados y la población no deja de crecer, el modelo económico lineal de extraer, producir, usar y tirar ya no es sostenible. Como solución, es necesario apostar por modelos de crecimiento inspirados en la naturaleza, donde los materiales tienen una utilidad y se reintegran en el proceso.

Bajo este marco, la economía circular se alza como una oportunidad para darle una segunda vida a los productos, alcanzando un modelo en el que no hay residuos: todos los materiales de la cadena productiva sirven para alimentar otros ciclos de uso y producción, y así sucesivamente. Desde hace tiempo, Coca-Cola está uniendo esfuerzos para poner en práctica este modelo y se ha propuesto liderar la transición hacia una economía circular, en la que ninguno de sus envases termine como residuo. No solo para maximizar su valor y rentabilidad, sino también para impulsar la sostenibilidad medioambiental. Concretamente, está centrando su esfuerzo en cuatro áreas principales: proveedores, envases, agua y emisiones.

Gracias a todos sus esfuerzos en materia medioambiental, Coca-Cola European Partners (CCEP) ha sido incluida, por cuarto año consecutivo, en el índice mundial Dow Jones de Sostenibilidad. Además, también forma parte de la A List, de Carbon Disclosure Project (CDP) 2018, habiendo sido reconocida entre las empresas líderes globales en rendimiento medioambiental. Esta lista incorpora a las compañías que luchan contra el cambio climático y por la seguridad hídrica.

Materias primas sostenibles

Con el objetivo de asegurar una cadena de suministro responsable y sostenible, la compañía de bebidas refrescantes ha extendido su compromiso ambiental a sus proveedores agrícolas y al resto de su cadena de suministro. De hecho, el 73% de sus proveedores sigue las directrices Principios Rectores para Proveedores.

Asimismo, bajo este marco, Cola-Cola se ha propuesto asegurar el origen sostenible del 100% de sus ingredientes agrícolas para 2020 y promueve también el proyecto Cítricos Sostenibles que trata de reducir el consumo de agua y fertilizantes, y el impacto ambiental asociado a la producción de los cítricos.

Además, en lo que respecta al etiquetado, la certificación FSC -que significa que el papel proviene de bosques bien gestionados- figura en el etiquetado de papel de todas las marcas de Coca-Cola en España, y lo hace también en el papel, el cartón y la madera de los embalajes, los envases y el material promocional. En este sentido, el 100% de la energía que utiliza en sus fábricas es renovable y en todas ellas existen planes de protección de las fuentes de agua. Justo en materia de agua, Coca-Cola tiene el compromiso de devolver a la naturaleza el equivalente al 100% del agua que utiliza antes de 2020.

Ecodiseño eficiente

En una industria como la alimentaria, los envases son un elemento fundamental. En este marco, el compromiso de la empresa es hacer envases cada vez más ligeros, que aseguren la calidad y seguridad alimentaria y la reducción del impacto en el medioambiente. En esta área, Coca-Cola también está incorporando los principios de ecodiseño de la economía circular en la fabricación de sus envases. Así, en los últimos años, ha aligerado el peso de latas y botellas para emplear menos recursos y facilitar el reciclaje, y ha incrementado la cantidad de material reciclado que tienen. También, la compañía se ha propuesto eliminar el plástico de los envases secundarios, en este caso el film retráctil y las anillas de plástico de los packs de latas y de botellas de PET de 500 mililitros.

También, Coca-Cola procura innovar en tecnologías de reciclaje y bioplástico. Precisamente, este mismo año ha presentado la primera botella fabricada a partir de plásticos marinos recuperados y reciclados, un claro ejemplo de cómo la tecnología más innovadora puede transformar PET muy degradado en materia prima de alta calidad para uso alimentario. Sin embargo, ésta no es la única iniciativa en este sentido ya que, en 2009, lanzó PlantBottle, la primera botella de PET hecha parcialmente de plantas.

En cuanto al consumo de agua y energía en la producción de sus bebidas, Coca-Cola en España ha reducido un 11,93% la ratio de consumo de agua por litro de producto desde 2010 y un 15,6% la ratio de energía.

Menos impacto en distribución

Desde Coca-Cola también trabajan en desarrollar dispositivos para reducir el consumo de las neveras y los equipos dispensadores. Disminuir la huella de carbono en estos equipos y en la fabricación y transporte de las bebidas es uno de sus objetivos prioritarios y, de hecho, sus emisiones de dióxido de carbono en estas operaciones han disminuido un 44,80% desde 2010.

En este sentido, Coca-Cola selecciona los equipos más eficientes y los mejora con dispositivos inteligentes -que detectan, por ejemplo, los horarios de apertura de las puertas- para reducir el consumo. También, ha incrementado el número de vitrinas de refrigeración con tecnología eKOfreshment -libres de gases hidrofluorocarbonos (HFCs)-.

El último eslabón de la cadena de la economía circular es el reciclaje y la adecuada gestión de los residuos. Así, el 99,6% de los envases de Coca-Cola en España son reciclables y, para evitar que los que no se depositan en el contenedor acaben en los mares, se ha comprometido a recoger el equivalente al 100% de las bebidas que comercializa. Dentro de este compromiso, en 2019 ha limpiado más de 80 playas y colaborado en la conservación de 21 áreas protegidas y fondos marinos de España y Portugal con el proyecto Mares Circulares. Siguiendo esta lógica redonda, la empresa trata de reponer a la naturaleza el equivalente al 100% del agua contenida en sus bebidas a través de diversas iniciativas medioambientales. En 2018 se alcanzó la cifra de 3.279 millones de litros de agua reabastecidos, el 113,5% del agua equivalente a la contenida en las bebidas que fabricó en 2017.

Consecución de los ODS

Coca-Cola está plenamente concienciada con el papel que las empresas juegan en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. En su caso, para contribuir a la consecución de estos objetivos, hace dos años presentó su estrategia de sostenibilidad para Europa Occidental, Avanzamos, que recoge sus compromisos en seis áreas de actuación para 2025: bebidas, envases, sociedad, agua, clima y cadena de suministro.

De los 17 ODS, Coca-Cola contribuye a la consecución de 14 de ellos: 3: Salud y bienestar; 4: Educación de calidad; 5: Igualdad de Género; 6: Agua limpia y saneamiento; 7: Energía asequible y no contaminante; 8: Trabajo decente y crecimiento económico; 9: Industria, innovación e infraestructura; 10: Reducción de las desigualdades; 11: Ciudades y comunidades sostenibles; 12: Producción y consumo responsables; 13: Acción por el clima; 14: Vida submarina; 15: Vida en la tierra; y 17: Alianzas para lograr los objetivos.

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