Especial medio ambiente

Telefónica lidera el cambio digital para una economía más verde

  • En enero fue la primera teleco en lanzar un bono verde, por 1.000 millones
La sede de Telefónica cuenta con una de las mayores instalaciones fototovoltaicas de Europa. Foto: eE.

"Tenemos que tomar medidas contra el cambio climático ya, y las empresas tienen un potencial inmenso para cambiar la situación". Así se expresaba el pasado enero Lise Kingo, CEO y directora ejecutiva del Pacto Mundial de Naciones Unidas, la mayor iniciativa de sostenibilidad corporativa del mundo, con más de 13.500 signatarios de 170 países.

En el caso de un proveedor tecnológico de servicios como Telefónica -adherida al Pacto Mundial desde 2002-, la medida de este potencial queda bien reflejada por alguna de sus principales magnitudes: más de 356 millones de clientes; operaciones en 14 países y presencia en 24; 120.000 empleados; 270 millones de accesos de telefonía móvil; más de 22 millones de accesos de datos e internet, y más de 8 millones de accesos de televisión de pago.

Consciente de su alcance, la contribución de la teleco al medio ambiente tiene dos palancas fundamentales: por un lado, trabajar para mejorar la eficiencia de sus operaciones, y, por otro, liderar la era digital poniendo su capacidad de innovación en áreas como internet de las cosas, big data o inteligencia artificial al servicio de la descarbonización de otros sectores de la economía y, en última instancia, de la sociedad.

Cuenta con aplicaciones para hacer más eficiente la planificación de infraestructuras y transporte

Así, por ejemplo, mediante servicios basados en el internet de las cosas, Telefónica conecta activos que consumen energía y adapta su configuración en tiempo real, reduciendo el consumo. Es el caso de los contadores inteligentes de luz y gas -presentes en 22 millones de hogares de Reino Unido-; las soluciones de optimización de rutas y flotas que optimizan la movilidad en empresas y ciudades, o sus aplicaciones para el coche conectado, que monitorizan su uso y detectan averías tempranamente.

En cuanto a big data, la teleco cuenta con una unidad específica llamada LUCA con aplicaciones para mejorar la toma de decisiones y la planificación de infraestructuras y sistemas de transporte, haciendo una gestión más eficiente de los recursos. El trabajo desempeñado por su división Big Data for Social Good, con fines eminentemente sociales, hacen posible predecir los niveles de contaminación por dióxido de nitrógeno en las ciudades y reducir las emisiones en el sector ganadero.

Por cada tonelada de CO2 que emitió en 2018, evitó 1,2 toneladas de CO2 de sus clientes

Por último, Telefónica reduce de manera apreciable la huella de carbono de sus clientes mediante la provisión de servicios en la nube (cloud), ya que contribuyen a la desmaterialización, aprovechan al máximo el espacio y minimizan el consumo energético. Los 11 centros de datos de la compañía cumplen los principios internacionales de ecoeficiencia Green IT, de manera que consumen alrededor de un 75% menos de energía de lo que sería propio.

Todo ello se traduce en que, en 2018, Telefónica evitó 1,2 veces las emisiones que generó; es decir, por cada tonelada de CO2 que emitió como consecuencia de su actividad, la teleco fue capaz de evitar 1,2 toneladas de sus clientes. El año pasado, esto supuso dejar de emitir más de 180.000 toneladas de CO2 a la atmósfera, y para 2025 la compañía se ha comprometido a generar un impacto positivo mayor: evitar 10 toneladas de CO2 por cada una que emita Telefónica.

Predicar con el ejemplo

Poco sentido tendría todo lo anterior si la teleco no se esforzara al mismo tiempo en reducir su propio impacto en el medio ambiente. En 2017, los objetivos de energía y emisiones de Telefónica fueron validados por Science Based Targets, una iniciativa fruto de la colaboración entre el Pacto Mundial de Naciones Unidas, la organización CDP, el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) que busca establecer objetivos más ambiciosos para luchar contra el cambio climático alineados con el Acuerdo de París de 2015.

De hecho, Telefónica ha cumplido con dos años de antelación la mayor parte de los compromisos a los que se había obligado para 2020 y 2030. Así, ha reducido en un 64% el consumo de energía por unidad de tráfico (petabyte), frente al 50% fijado. La compañía ya es 100% renovable en Europa y Brasil, y en el conjunto de sus operaciones lo es en un 58% -ocho puntos por encima de su objetivo-. La meta alcanzar el 100% global en 2030.

Asimismo, Telefónica ha minorado sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de alcance 1 y 2 -es decir, directas e indirectas- en un 37%, frente al 30% que se había fijado. El objetivo es reducirlas a la mitad para el año 2030. En los últimos tres años, sin contar 2019, la compañía redujo un 28% sus emisiones de CO2.

Entre las acciones que Telefónica está llevando a cabo para incrementar su ecoeficiencia destaca también la digitalización del 65% de sus procesos -en particular los comerciales-, transformación que espera terminar en 2025. La teleco sigue desplegando su red de fibra (FTTH o fibra hasta el hogar), que es un 85% más eficiente desde el punto de vista energético que la red de cobre. Como consecuencia, ha ahorrado 208 gigavatios-hora (GWh) en tres años y ha evitado la emisión de 56.500 toneladas de CO2 a la atmósfera -el equivalente al carbono capturado por 900.000 árboles en un año-.

Lejos de cualquier complacencia, Telefónica sigue actualizando sus objetivos y fijando metas más ambiciosas. Así lo hizo el pasado mes de junio, cuando se unió a la iniciativa "Business Ambition for 1.5ºC: Our Only Future", respaldada a través de una alianza por empresas, sociedad civil y líderes de la ONU, para conseguir contener el aumento de la temperatura global en un 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales. Con su adhesión, se convierte en una de las 28 compañías a nivel global que han acordado establecer este nivel de exigencia climática.

Recientemente, Telefónica se ha propuesto un objetivo nuevo para extender la descarbonización a toda su cadena de valor: la teleco reducirá las emisiones de CO2 (de alcance 3) en su cadena de suministro un 30% por euro comprado a 2025, respecto a los niveles de 2016.

Telefónica ha sido reconocida como compañía líder global en la gestión del cambio climático

El conjunto de estas actuaciones le han valido a Telefónica el reconocimiento como compañía líder global en la gestión del cambio climático y la inclusión, por quinto año consecutivo en la lista A del CDP, la organización sin ánimo de lucro que recopila y distribuye anualmente el impacto sobre el medio ambiente de la actividad de las grandes corporaciones. Telefónica es la única teleco española que aparece en la lista A.

El ranking de CDP, elaborado a petición de más de 650 inversores con unos activos de 87 billones de dólares, integra a seis empresas de telecomunicaciones, de un total de 126 compañías de todo el mundo, cuatro de las cuales son españolas. Las firmas analizadas reciben una calificación de la A a la D, en función de la efectividad con la que abordan el cambio climático. Aquellas que no aportan información o suministran datos insuficientes obtienen una F.

Precisamente, la colaboración con CDP es uno de los ejes de la participación de Telefónica en la hoja de ruta contra el cambio climático de la GSMA (Global System for Mobile Communications). La segunda fase de este plan -en el que participan más de 50 operadores de telefonía móvil-, que arrancará en 2020, entraña un plan sectorial para reducir las emisiones de GEI hasta llegar a cero en 2050.

Pionera en financiación verde

El pasado enero, Telefónica se convirtió en la primera compañía de su sector en emitir un bono verde, por importe de 1.000 millones de euros y a cinco años. La operación constituye un paso más en la integración de la sostenibilidad en la estrategia de negocio, puesto que implica asociar parte de la financiación del negocio a proyectos y objetivos de sostenibilidad: eficiencia energética de la infraestructura de red; energía renovable; soluciones digitales para el medio ambiente; inclusión digital; acceso a para todos a través de una infraestructura asequible; generación de empleo, y crecimiento económico.

La colocación, que tuvo una muy buena acogida, se encuadra en el marco de financiación sostenible de la compañía, asociado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas y alineado con los Principios de los Bonos Verdes de la ICMA 2018 (Asociación Internacional de los Mercados de Capitales).

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