Energía

Por qué la caída del petróleo no llega a la gasolina y el diésel con la misma intensidad

Las mangueras de una gasolinera en España. Foto de Alamy

Desde finales de septiembre, el petróleo Brent, de referencia en Europa, se ha desplomado un 20%, cayendo por debajo de los 80 dólares el barril. Sin embargo, el precio del diésel y la gasolina apenas ha caído un 7% (en España) desde entonces. Esta divergencia genera de forma habitual quejas y sospechas entre los conductores. Aunque aún no hay suficiente información para explicar qué está pasando, acudiendo al pasado y a la formación de precios habitual de los combustibles, se puede explicar por qué existe esta dicotomía en la evolución de los precios de la materia prima (petróleo) y sus derivados (gasolina y diésel).

Para explicar lo que está ocurriendo con precisión habrá que esperar un mes a que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia publique su informe de combustibles en el que aparece la evolución de los márgenes de las gasolineras (el beneficio bruto que obtienen por cada litro vendido de combustible). Ahora, la explicación está basada en lo que ha sucedido en el pasado y en la lógica que compone la formación de precios de los combustibles y el petróleo. También se puede intuir lo que está sucediendo en los informes mensuales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Aunque existe correlación entre los movimientos del precio del petróleo y los combustibles (cuando sube uno lo hace el otro y viceversa), la gasolina y el gasóleo suelen experimentar unas oscilaciones mucho más suavizadas por los impuestos fijos que forman el precio final de estos combustibles. Además, hay que sumar los costes fijos a los que se enfrentan las gasolineras (alquileres, pago de maquinaria, empleados...).

El precio de la gasolina y el gasóleo

La composición del precio final de estos combustibles se realiza sumando el coste de la gasolina y del gasóleo -coste al por mayor- (utilizando la media ponderada de las cotizaciones internacionales), más los costes de distribución, que se componen por los costes en los que incurren las estaciones de servicio, de transporte del combustible etc. Por último, aparece la tercera pata y más importante en la composición de precios, que son los impuestos: el IVA (21%) y el Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH), que tiene un coste absoluto y fijo.

gasolina diésel petróleo precios
Estructura del precio del litro de diésel y gasolina en España

El IEH gana relevancia en el precio final de los combustibles a medida que el litro de gasolina va siendo más barato por los descensos en la cotización internacional de los combustibles. El 'truco' reside en que, al contrario que el IVA (que es un porcentaje del precio final), el IEH tiene un tipo autonómico y otro estatal que son fijos, es decir, no varían según fluctúan el resto de factores que componen el precio, sino que el coste de este impuesto se establece de forma inamovible por cada litro de combustible, sea cual sea su precio.

Otro aspecto importante es el del propio precio de la gasolina al por mayor. Aunque el precio del petróleo baje, el precio de la gasolina es independiente y depende de factores como el margen de refino (lo que se lleva la refinería por cada barril de crudo convertido en derivados). La escasa inversión en nuevas refinerías ha provocado que aunque haya mucho petróleo, la capacidad para refinarlo sea limitada, lo que permite a las refinerías mantener un margen elevado en estos momentos que hace que la gasolina y el diésel al por mayor sean más caros que en tiempos pasados.

El euro, el dólar y el petróleo

Además, a este factor hay que sumarle el tipo de cambio. El precio del barril de petróleo está denominado en dólares. La fortaleza del 'billete verde' respecto al euro amortigua en parte la caída del precio del crudo. Cuanto más se aprecia el dólar frente a la moneda única, más caro será el coste de la gasolina y el gasóleo al por mayor (cotización internacional). Cuando el euro se fortalece frente al dólar debería ocurrir lo contrario.

Otro factor relevante, que pasa en muchas ocasiones desapercibido, es el que tiene que ver con las decisiones de compra de las propias gasolineras y las distribuidoras. Los distribuidores pueden comprar grandes cantidades de combustible a un determinado precio. Mientras que mantienen ese combustible en sus tanques de almacenamiento, lo venderán a las gasolineras con el precio suficiente para mantener sus márgenes. De modo que durante un corto periodo de tiempo, las fluctuaciones en los precios diarios de los mercados podrían no impactar de forma directa en precio al consumo final.

Los cálculos más comunes señalan que el coste de la materia prima solo supone entre un 40 y un 50% del precio de los combustibles. De ahí que la caída del precio del petróleo solo se traslade en parte al precio final de la gasolina y el gasóleo.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud