Energía

El Gobierno autoriza a Repsol el desmantelamiento del último yacimiento de petróleo en España

  • Autoriza el desmantelamiento del último yacimiento existente en el país
  • Casablanca dejó de producir en 2021 y se tardará cinco años en sellarlo
  • El buque Seawell se encargará de la primera fase del trabajo
EP

El Ministerio de Transición Ecológica ha dado el visto bueno al desmantelamiento y sellado de los últimos pozos petrolíferos en España y da carpetazo así a 60 años de producción desde que se descubriera el yacimiento de Ayoluengo, en Burgos.

Repsol y Cepsa abandonaron el bombeo de crudo en la plataforma de Casablanca en junio de 2021 ante la imposibilidad de llevar a cabo nuevas investigaciones que pudieran mantener vivo este yacimiento. La petrolera contaba entonces con permisos para seguir operándo hasta 2025 y 2038 -en función del pozo- pero al no poder incorporar nuevas prospecciones se redujo su producción de forma considerable y se optó por el cierre de un yacimiento que producía del orden de 200 barriles de petróleo diarios.

Repsol, tal y como es preceptivo por ley, presentó al Gobierno el plan de ejecución del desmantelamiento que prevé el sellado de los pozos submarinos Casablanca-11, Casablanca-12, Rodaballo-1, Montanazo D-5, Lubina-1, Chipirón-1, Chipirón NE y Chipirón S.

Ahora el Ministerio de Transición Ecológica les ha dado un plazo de cinco años para llevar a cabo la clausura total, un trabajo que se llevará a cabo en tres fases distintas.

La primera campaña tendrá una duración estimada de 105 días para completar la suspensión temporal de los seis pozos someros incluidos en el proyecto y el abandono definitivo de aquellos que sea posible abandonar de forma segura en esta primera parte. Las operaciones se iniciarán en el pozo Casabanca-11.

El buque de intervención ligera de pozos contratado para realizar las operaciones previstas en esta primera campaña del proyecto es el "Seawell", propiedad de la británica Hellix Well.

La segunda campaña se prolongará durante sesenta y cuatro días en pozos profundos y 118 días en pozos someros. En esta parte se completará el abandono definitivo de los dos los pozos profundos (Lubina-1 y Montanazo D-5) y el abandono definitivo de los pozos someros que hayan quedado suspendidos temporalmente en la primera campaña. En estos trabajos participarán una o dos MODU semi-sumergibles, todavía pendientes de concretar, con sus correspondientes embarcaciones de apoyo.

Por último, la compañía afrontará una tercera oleada con una duración estimada de treinta y ocho días para llevar a cabo los trabajos de recuperación y retirada de las cabezas de los ocho pozos. Esta campaña será realizada por dos embarcaciones de apoyo tipo MPV, una para acometer el corte y retirada de las cabezas de pozo y otra para mantener el área de exclusión, todavía pendientes de concretar.

Las operaciones de abandono no podrán comenzar sin que se haya presentado a la Autoridad Competente, al menos con un mes de antelación a la fecha prevista de inicio, el correspondiente programa de intervención evaluado por el verificador independiente, ni tampoco si ésta formulase objeciones en cuanto a su contenido.

La aprobación del desmantelamiento de este yacimiento se produce en medio de un duro enfrentamiento entre el Gobierno y Repsol.

El consejero delegado de la compañía, Josu Jon Imaz, ha advertido que revisará las decisiones de inversión pendientes en el área industrial si el Gobierno prorroga, tal y como tiene previsto, el impuesto a las energéticas y la banca.

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