Energía

Toneladas de gas natural licuado, 'a la deriva' en el Mediterráneo: España no da abasto para recibir más

  • Enagás avisó ayer de "sobrecapacidad" y podría tener que rechazar descargas
  • Europa ha dejado al descubierto su ausencia de capacidad de regasificación
  • Si los cuellos de botella persisten, los barcos podrían irse a otros mercados
Buque de GNL. Foto: Dreamstime

Decenas de barcos llenos de gas natural licuado (GNL) listo para ser descargado están esperando frente a las costas europeas ante la falta de capacidad de las terminales para acumular más cantidad de ese bien preciado para Europa en plena crisis energética por el corte del suministro ruso.

Actualmente son 35 los buques cargados de GNL 'a la deriva' esperando a descargar en España y en otras zonas del Mediterráneo; solo en la Bahía de Cádiz, publica Reuters, hay al menos ocho barcos anclados.

Con los flujos de gas desde Rusia cada vez más restringidos, Europa se vio obligado a encontrar suministros alternativos y ha dejado al descubierto su ausencia de capacidad de regasificación. La llegada de cargamentos de combustible 'superenfriado' ha saturado las plantas que convierten el combustible transportado por mar en gas.

España, el país con mayor capacidad de regasificación de la Unión Europea (representa el 33% de todo el GNL y el 44% de la capacidad de almacenamiento), no da abasto. Tanto es así, que Enagás, la operadora de la red nacional de gas, ha advertido de que la "situación excepcional" podría llevarles a suspender las descargas de GNL por "sobrecapacidad" de los tanques, una situación que podría mantenerse en las plantas de regasificación del país al menos hasta la primera semana de noviembre.

España tiene seis terminales regasificadoras en total pero esta semana solo tiene disponibles seis puntos de descarga entre todas ellas para recibir GNL, lo que supone capacidad para menos de una quinta parte de los barcos que se mantienen a la espera.

Los barcos podrían buscar otros mercados

La escasez de plantas de regasificación o de gaseoductos que conecten los países que cuentan con esas instalaciones con otros mercados europeos (esta semana hay nueva reunión para intentar desatascar el MidCat) deja inutilizable el GNL que ahora flota en alta mar. Si los cuellos de botella no se resuelven, los barcos a la espera comenzarán a buscar puertos alternativos fuera de Europa para descargar. Asia podría ser un destino ahora que China ha detenido las ventas de gas para asegurar el suministro interno de cara a los meses más fríos.

La situación se ha complicado ante el descenso tanto de la demanda industrial en plena desaceleración de la economía en Europa como por el menor consumo interno en España debido al clima inusualmente cálido para estas fechas: no hay flexibilidad para absorber las desviaciones de la demanda prevista, explicaba Enagás en la nota publicada a última hora del lunes. 

El negocio del invierno

Alex Froley, analista de GNL de la firma de inteligencia de datos ICIS, considera, en declaraciones a la misma agencia, que hay una tercera explicación para la congestión y está en el invierno. Cuanto más se acerque el invierno, mayor será la demanda de gas y más caro se podrá vender.

Según Froley, algunos barcos se mantienen a la espera para vender el gas que transportan más caro cuando se enciendan las calefacciones y el consumo se dispare. Ese 'plus' en el precio compensará el coste en el que incurran por permanecer en alta mar.

El negocio será más redondo para aquellos llegados desde Freeport (EEUU), cuyas operaciones pararon en junio tras una explosión en la planta, por lo que tienen tiempo para esperar.

El precio de un cargamento de GNL a finales de noviembre o principios de diciembre costará en torno a 2 dólares más por mmBtu (millones de unidades térmicas británicas métricas) que ahora.

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