Energía

Las fusiones y adquisiciones en gas y petróleo suman 336.000 millones al año

Los hidrocarburos han marcado el ritmo del sector energético durante décadas, de ahí que el nivel de bienestar que actualmente disfrutan los países consumidores ha sido posible, en gran medida, gracias al petróleo y al gas natural. Ambos recursos representan la principal fuente de riqueza de algunas regiones, constituyendo un factor básico para el desarrollo económico de la humanidad, razón por la que los gobiernos han desarrollado grandes empresas públicas de petróleo y gas que coexisten y compiten con grandes compañías privadas internacionales. La evolución de los precios de estos combustibles, sobre todo cuando han sufrido grandes alteraciones, ha afectado al volumen del comercio internacional, a la desigualdad económica entre regiones y a la seguridad de suministro en los países consumidores. Toda la información del sector en la nueva edición de elEconomista Energía

En los próximos años, las fusiones y adquisiciones (M&A) en la industria - mecanismo utilizado frecuentemente por las empresas- serán una forma de dar respuesta a las incertidumbres sobre la evolución de la demanda de hidrocarburos y las inversiones necesarias para satisfacerla, especialmente en un contexto caracterizado por una preocupación creciente por el cambio climático, tensiones geopolíticas, volatilidad en los precios e innovación tecnológica orientada hacia la digitalización, la eficiencia y la reducción de emisiones contaminantes en el que se moverán las empresas del sector.

El valor de las M&A en el sec tor de petróleo y gas (O&G) a nivel mundial, se acerca a los 370.000 millones de dólares anuales (unos 336.000 millones de euros) como promedio de los diez últimos años, tal y como recoge el libro 'Fusiones y adquisiciones en el sector de petróleo y gas', patrocinado por Funcas y presentado recientemente en la sede de Enerclub. La publicación, tal y como explica a elEconomista Energía Fernando Maravall, consultor de proyectos de Oil & Gas en distintas compañías y uno de los coautores del libro -junto a Pablo Maravall y Miguel Peleteiro-, "tiene en cuenta tanto compras de activos como de acciones desde 1990 hasta la actualidad que, conjuntamente, suman cerca de 8.000 transacciones, por encima de los 50 M$ (unos 45,4 M€), de las que unas 400 corresponden a 2018". El autor señala que, aunque la mayoría de las operaciones han sido realizadas por empresas privadas, "en la última década se observa una fuerte presencia de compañías estatales (principalmente asiáticas y rusas), así como entidades financieras (principalmente 'private equities')".

Estrategias y riesgos

Entre los principales motivos estratégicos que conducen a estas operaciones de M&A -estudiados con detalle en el libro- F. Maravall enumera, entre otros, acelerar el crecimiento de las reservas de hidrocarburos, la búsqueda de economías de escala y sinergias en los costes, la diversificación geográfica y por tipos de proyectos para minimizar los riesgos políticos y operativos, facilitar la financiación de inversiones, acceder a tecnologías complejas y talento, así como aprovechar oportunidades específicas por cambios en la valoración bursátil de empresas.

Maravall apunta que la mayoría de las transacciones "se realizan en el área de la exploración y producción de hidrocarburos con un promedio histórico del 60 por ciento sobre el total, frente a las demás áreas como el refino o la petroquímica". En los últimos cinco años, añade, las principales operaciones de compra en esta área "se han centrado en las cuencas de hidrocarburos no convencionales en Estados Unidos, seguidas por activos en aguas someras y proyectos de gas natural licuado (GNL)".

Entre los principales riesgos que comportan este tipo de operaciones, Maravall destaca el hecho de que la operación "genere una pérdida de valor para los accionistas de la empresa adquirente, ya sea por pagar una prima excesiva sobre la valoración de mercado o un sobreprecio sobre el valor del activo adquirido". En la muestra analizada, apunta el consultor, "se dan muchos casos de creación de valor, pero en el corto plazo predominan los casos de destrucción de la rentabilidad del accionista; no obstante, se observan mejoras a medio y largo plazo, principalmente por la vía de la reducción de costes". Entre las causas frecuentes que impiden la creación de valor, Maravall señala las dificultades para reducir los costes operativos o un cálculo erróneo en la estimación de las reservas, así como una estimación muy optimista de los precios futuros o problemas de integración cultural en el caso de fusiones corporativas.

Tras la crisis del sector de O&G por el desplome de los precios de los hidrocarburos en 2014, se produjo una fuerte caída de los flujos de caja y un aumento del endeudamiento de las empresas, especialmente en el área de exploración y producción. Como consecuencia de lo anterior, explica el coautor del libro, "recientemente se ha impuesto una política más prudente en las adquisiciones, con una mayor disciplina en la asignación del capital y, en general, unas valoraciones más conservadoras dirigidas, en mayor medida, a impulsar el valor medio de la cartera de activos que a aumentar sin más el tamaño de la empresa y el número de barriles".

El consultor especialista en Oil & Gas opina que las operaciones de M&A seguirán constituyendo "un instrumento fundamental" en la gestión de la cartera de activos de las empresas de O&G y, por tanto, "serán frecuentes". Los motivos estratégicos anteriormente mencionados -economías de escala, sinergias en los costes e ingresos, etc-, "seguirán siendo importantes y a estos se unirán nuevos motivos como el tema de la necesidad de descarbonizar".

Transición energética y digitalización

Una de las dudas que surge en estos momentos es cómo afectarán a este tipo de operaciones los cambios que se están produciendo en el sector energético en relación con la transición energética (mayor eficiencia, apuesta por las renovables, menos dependencia de combustibles fósiles, etc).

A este respecto, Maravall manifiesta que la transición energética va a afectar mucho al sector de O&G y, en general, a sus operaciones corporativas, ya que este sector "tiene que hacer un esfuerzo importante de descarbonización, reduciendo la huella de carbono a lo largo de toda su cadena de valor 'upstream-downstream' y aumentando la eficiencia; de hecho, las empresas ya están realizando esfuerzos importantes en Investigación y Desarrollo (I+D) en estos temas".

Asimismo, señala que el gas jugará un "papel fundamental" como energía de transición en la sustitución del carbón, por lo que su demanda crecerá de forma muy relevante. Respecto al petróleo, el consultor cree que el uso de este tipo de combustible "seguirá creciendo, aunque de forma moderada durante años, principalmente en países emergentes, así como en la petroquímica y en el área de transporte (principalmente aéreo y marítimo)".

A su juicio, la descarbonización impulsará, probablemente, las operaciones de M&A por varias razones: la necesidad de fuertes inversiones en I+D, la diversificación de muchas empresas para penetrar en el área de energías renovables como parte de sus carteras, y las necesidades de propulsar la autofinanciación si los mercados de capitales fueran restringiendo la financiación externa de las empresas de O&G.

Otro de los asuntos clave es la digitalización, que tendrá un enorme impacto sobre los procesos, la seguridad y el medioambiente en el sector, así como en la eficiencia operativa de las empresas. "Es algo que afectará a toda la cadena de valor del sector: exploración de hidrocarburos, tecnologías de producción, transporte y distribución, etc", afirma Maravall. Las tecnologías de digitalización aumentarán las capacidades y reducirán los costes de las compañías, por lo que serán un elemento de competitividad clave, de manera que las empresas que se queden rezagadas "tendrán problemas serios para sobrevivir", manifiesta el consultor.

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