Empresas centenarias

El avance de la industria española en el último siglo

  • La economía ha tenido su puntal más firme en el sector industrial
  • El turístico, el del automóvil y el de la construcción son los sectores clave

La industria ha sido tradicionalmente el motor de las transformaciones económicas y sociales. La gran desigualdad que existe entre los países hoy en día tiene un origen en la Revolución Industrial iniciada en la mitad del siglo XVIII en Inglaterra. Carlos Berzosa, catedrático emérito y exrector de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), relata que se extendió a otros países europeos como Francia, Alemania, Bélgica, Holanda y Luxemburgo durante el siglo XIX. Fue un fenómeno europeo en sus orígenes que más tarde también tuvo lugar en EE UU y Japón.

"España quedó rezagada de este proceso de industrialización hasta tal punto que Jordi Nadal, uno de nuestros grandes historiadores, tiene un libro con el título Fracaso de la Revolución Industrial en España. 1814-1913", cuenta. Subraya que han sido muchos los estudios de historia que han tratado de analizar las causas de este retraso.

No obstante, "se produjo una industrialización en Cataluña y en el País Vasco". En Cataluña estuvo asentada principalmente en el sector textil; mientras que en el País Vasco lo hizo en la industria siderúrgica. "Esta industrialización va a configurar una España dual. La de la periferia geográfica, País vasco, Cataluña, la minera de Asturias y la de un levante exportador de frutas y verduras y la del interior y otras partes de la periferia, como Galicia y Andalucía", explica. La primera fue la más desarrollada. En la segunda, la industrialización fue limitada y no llegó a alcanzar el empuje, el dinamismo y la competitividad de las áreas desarrolladas. En términos generales España quedó como un país atrasado, aunque no estancado, cuyo crecimiento era menor que el de los países que iniciaron el camino de la Revolución Industrial.

Fases de la industria española en el SXX

Hubo que esperar a los años 60 del siglo XX para que la economía española avanzase en la industrialización. A ello, según Berzosa, contribuyó la apertura económica iniciada a finales de los años 50 del siglo pasado y el auge europeo, que supuso la llegada del turismo masivo, la emigración hacia estos países, principalmente Alemania, y las crecientes inversiones extranjeras. Los ingresos por turismo, las inversiones extranjeras y las remesas de emigrantes contribuyeron "a obtener divisas suficientes para iniciar el despegue económico".

Alfredo Bachiller, profesor de Finanzas de la Universidad de Zaragoza, confirma que el último representa un siglo de éxito para la industria española. Destaca que el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) ha sido muy relevante sobre todo en el sector industrial y de servicios, en detrimento del sector primario (agrícola).

De acuerdo con sus palabras, en el siglo XIX, la industria química y siderúrgica y el sector azucarero fueron claves para nuestro país. En el siglo XX, los protagonistas fueron el sector financiero y el de la construcción. La industria española ha dado grandes pasos adelante, coincidiendo con procesos de liberalización económica, que se pusieron manifiesto en los años 60, 80 y 2000. El sector energético, el de la biotecnología, el de la salud y el de servicios, principalmente el turismo, serán los que mayor transformación tendrán en el futuro.

Pilares

El turístico, el del automóvil y el de la construcción son los sectores sobre los que se ha asentado la industria española en este período. Pilares básicos han sido la industria textil y siderúrgica, a la que hay que añadir la del calzado y la de los muebles. Posteriormente la vinculada a la construcción, a la alimentación, a los automóviles, a los electrodomésticos y a la farmacia, principalmente.

"El sector industrial experimentó una enorme transformación a partir de los años 60 con los planes de Desarrollo y el posterior progreso del sector servicios, de las finanzas, del sector turístico y del automovilístico", indica Bachiller. A su juicio, los principales hitos vividos han sido los planes de Desarrollo de los años 60, la entrada en la Comunidad Económica Europea (CEE) en los años 80 y la implantación del euro en los años 2000. "Hasta los años 60; se trataba de una economía cerrada, conocida como época autárquica y con predominio del sector agrícola, para paulatinamente pasar al desarrollo industrial favorecido por el desarrollo del sector de la construcción y el proceso de emigración de los pueblos a las ciudades", describe.

Los hitos que marca Berzosa son "el despegue de los años 60, la desconcentración geográfica y el crecimiento del sector servicios vinculado a la industrialización y al turismo, a la diversificación económica y a la mejora del nivel de vida". A tenor de sus ratios de comercio exterior, la industria es el sector productivo más internacionalizado y abierto a la competencia externa. El proceso de internacionalización de las empresas industriales ha sido intenso desde el ingreso de nuestro país en la Unión Europea (UE), especialmente, desde mediados del decenio de 1990, como consecuencia del mercado interior y, posteriormente, de la moneda única. Por otro lado, fuimos de los países de Europa que mejor se comportaron en lo que a exportaciones se refiere, junto con Alemania, en tiempos de la crisis económica reciente. La comparación del crecimiento de la industria con el del conjunto de la economía revela que, desde 1985, la contribución de la industria al crecimiento económico español se ha reducido sensiblemente, tanto en términos de Valor Agregado Bruto (VAB) como del empleo. La industria ya no desempeña el papel central en el desarrollo económico que poseyó en la década de los 60 y en la primera mitad de la siguiente, cuando su presencia relativa en el PIB aumentó significativamente y se consolidó el proceso de industrialización en España. Globalmente, el crecimiento de la producción industrial española en el período 1986-2008 se basó en el aumento de la productividad. A partir de 1995, y, en particular, hasta 2002, la creación de empleo industrial fue el motor del crecimiento industrial. En los últimos 20 años, la industria en nuestro país ha perdido casi diez puntos de peso sobre el PIB. A pesar de ello, y aunque ha ganado relevancia el sector servicios, fundamentalmente el turismo, la industria goza de un modelo sólido.

Berzosa desgrana que la pérdida de peso está muy la relacionada con la expansión del sector servicios y la mejora de la productividad industrial.

Berzosa desgrana que la pérdida de peso está muy la relacionada con la expansión del sector servicios y la mejora de la productividad industrial. "Esto es normal en las economías desarrolladas. Sin embargo, en España estos factores vienen acompañados de una pérdida de competitividad en el mercado de la UE y en el global. Ha tenido lugar una desindustrialización. Lo que sí resulta preocupante", reflexiona. De los superávit con ciertos países de la UE se ha pasado a tener déficit.

Reconversión

En la década de los 80, se llevó acabo en España una política industrial de reconversión industrial. Se hizo mediante ayudas públicas, financieras, fiscales y laborales. El objetivo era sanear sectores enteros como la construcción naval o la siderurgia. En la década de los 90, se procedió a privatizar el sector público empresarial, favoreciendo la eficiencia al someter a las anteriores empresas públicas a la disciplina del mercado. En los años más recientes, en el seno de la UE, la política industrial ha dejado de ser activamente intervencionista para avanzar hacia un marco de fomento de la competencia y lucha contra las posiciones dominantes.

Las sucesivas deslocalizaciones y la progresiva pérdida de peso de la actividad industrial desembocaron en una preocupación acerca de una posible desindustrialización de la economía española. No son pocas las voces que han clamado en los últimos tiempos por una nueva reconversión industrial. Bachiller considera que todavía "no se ha superado la reconversión industrial". Sostiene que la industria española se encamina hacia una industria de servicios, sobre todo turística y de nuevas tecnologías, y que "será necesario una potenciación decidida en I+D+I para apoyar decididamente los sectores con mayor futuro como el sector tecnológico, la biotecnología y la Salud".

Para Berzosa, "la reconversión industrial que ha venido guiada por el mercado y por decisiones del sector público se encuentra superada". En el mundo cambiante en el que vivimos, la industria se tiene que transformar constantemente y buscar nuevos nichos de mercado. "Esto no lo hace por la general la industria española. Se depende en exceso del turismo y de la construcción y menos de la industria", avisa. Lamenta que no es un sector sólido y que ello se debe a la falta de I+D y de transferencia de tecnología.

Coincidiendo con la recuperación de la economía española, la actividad industrial, medida por el Valor Añadido Bruto del sector (VABI), ha registrado un período de expansión similar al mostrado por el PIB. El Informe Anual 2018, Evolución reciente de la economía española y de los sectores competencia del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, sugiere que la industria española siguió ganando competitividad en el último año. Por ejemplo, el avance de la productividad fue del 0,3% frente al descenso del 0,1% de la Zona Euro.

Con todo, en el tejido empresarial español, distinguido por su heterogeneidad, conviven empresas exportadoras, que ocupan posiciones de liderazgo en los mercados internacionales, como Cosentino, con numerosas firmas de menor tamaño y eficiencia productiva, más volcadas al mercado interior y expuestas a la competencia externa. 

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