Empresas y finanzas

El nuevo turismo rural es 100% agro: huerta, ganadería y naturaleza

¿Ha estado alguna vez dentro de una postal? Con esta sugerente pregunta Jaime Alonso Carretero invita al turista a viajar hasta Garganta de los Montes, en pleno Valle de Lozoya, en la comarca Sierra Norte de Madrid, para descubrir de su mano un nuevo concepto de turismo rural.

Toca dejar a un lado la manta y la chimenea de los típicos alojamientos que han aflorado bajo ese concepto y salir al campo para vivirlo y sentirlo, para empaparse de la vida cotidiana rural y, en definitiva, para valorar la relación entre paisaje, tradición y naturaleza. El nuevo turismo en el pueblo cien por cien agro tiene una excelente referente en su Centro de Agroturismo El Capriolo, un complejo hotelero de tres apartamentos en cuyo exitoso modelo han puesto el foco incluso representantes de los gobiernos chino y coreano.

Pisar el huerto; palpar verduras y hortalizas, y conocer el funcionamiento de una explotación real de vacas o de un gallinero tradicional; contar, además, con un biólogo como guía, y hacerlo a través de interesantes y sorprendentes talleres. Eso era lo que Jaime se propuso ofrecer apenas acabada su carrera de Biología. Reconoce que su paso por la Complutense madrileña y, sobre todo, su año de Erasmus en Florencia, le abrieron mucho la mente y despertaron su espíritu emprendedor, pero siempre con la idea clara de que su vida estaba en el pueblo y su futuro asociado a la cabaña de vacas de raza charolesa que su familia regenta desde hace varias generaciones.

Precisamente, las experiencias de agroturismo que conoció durante sus prácticas de censo de corzos en los viñedos de la Toscana italiana le ofrecieron la llave a ese futuro. Así, nada más regresar a Garganta de los Montes con su título bajo el brazo, decidió extrapolar aquel modelo y generar en torno a la explotación ganadera de sus padres un negocio de turismo innovador, diferente, que permitiera al turista conocer la ganadería desde dentro, con la facilidad añadida de que su familia ya contaba con una construcción susceptible de convertirse en el complejo hotelero soñado por Jaime.

Reconoce entre risas que no fue fácil llevar la idea a su casa. "Mi padre no me dejaba ni hacer un taladro en las paredes porque pensaba que era una tontería del momento", asegura antes de comentar otra de las reacciones que su proyecto generó entre los suyos: "Mi abuelo alucinó cuando compré dos burros".

El Capriolo echó a andar en octubre de 2013 con una proyección imparable. Hoy, a sus sólo 28 años, Jaime regenta un complejo constituido por tres apartamentos con capacidad para 14 personas que él se ha encargado de preparar y decorar siguiendo un estilo rural moderno y funcional, en el que, sin duda, se deja notar su experiencia italiana -el nombre del Centro de Agroturismo es la palabra corzo en italiano, y las distintas viviendas se llaman Lucca, Siena, Elba, a las que se suma la compartida Sala Florencia-. En poco más de un año -calcula "para octubre de 2019"-, su centro duplicará además sus plazas disponibles con dos nuevos apartamentos: Pissa y Toscana.

Pero el día a día de Jaime no se queda en los alojamientos de Garganta de los Montes. Más bien, está fuera de ellos. No en vano, él es ahora quien dirige la explotación ganadera asociada al Capriolo y se encarga -con ayuda de sus padres, eso sí-, de todo lo que requieren las 50 nodrizas, alrededor de 45 terneros al año, ocho burros y una decena de gallinas que la conforman.

La visita a su ganadería es la actividad preferida por los turistas y, subraya, la que más le "enorgullece"

Precisamente, la visita a su ganadería es la actividad preferida por los turistas y, subraya, la que más le "enorgullece". Ver el modo de vida en extensivo de sus vacas, tocarlas a pie de campo, darlas de comer y conocer de boca de su cuidador un sinfín de detalles y curiosidades sobre su crianza y las bondades de su producción cárnica amparada bajo el sello de calidad de la Indicación Geográfica Protegida Sierra de Guadarrama, es, no obstante, sólo una de las muchas propuestas lúdico educativas que quienes llegan al Capriolo tienen la oportunidad de realizar. Además, Jaime les guía en paseos en burro; rutas panorámicas en 4x4; talleres de agricultura ecológica en su huerto y propuestas de interior y exterior de lo más variadas: desde las enfocadas a crear un huerto vertical, un horno solar, papel reciclado, mermeladas y jabones artesanales, hasta las salidas para disfrutar de un ruta ornitológica, una ruta con mascotas o una yincana serrana.

Todo ello, asegura este joven ganadero y hostelero, con la filosofía de ofrecer "educación ambiental" y un tiempo de ocio diferente, máxima que también impregnará las nuevas propuestas que ya prepara, como un taller de cerveza artesanal, una dulce propuesta relacionada con el chocolate y una jornada de producción de yogures y quesos, actividad ésta para la que ya ha comprado dos vacas lecheras.

Y es que, uno de los grandes atractivos de sus talleres y actividades es que los clientes puedan disfrutar de lo que ven, recogen o elaboran: se llevan los jabones, desayunan las mermeladas que han elaborado, se comen el huevo frito recién cogido del corral, o se aprovisionan de una carne de primera calidad de la cabaña de Jaime que adquieren en el supermercado que sus padres regentan en Garganta de los Montes.

En el pueblo, ni qué decir tiene, se ha dejado notar el impulso de El Capriolo, y no sólo para el establecimiento de sus padres. Restaurantes y bares de esta localidad periférica del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y de otras próximas han notado también el impacto positivo de este Centro de Agroturismo que, ya en su creación ha dado trabajo a albañiles de la zona y que, además, genera ahora empleo directo ya que Jaime cuenta con una limpiadora y encargada de los desayunos; con una ayudante para las actividades y con su hermana, maquilladora profesional que con el propio Jaime al visor de una cámara fotográfica, ofrece una de las propuestas, sin duda, más innovadoras y originales de este reinventado turismo rural: book campestre o, lo que es lo mismo, sesión fotográfica infantil, personal o familiar e incluso para embarazadas que quieran prestarse al dibujo de una postal a su gusto en su tripa para un recuerdo único.

Con su positiva experiencia como ejemplo, Jaime no duda en animar a otros ganaderos y agricultores a seguir sus pasos, a "buscar originalidad, novedad y sorpresa" en sus actividades cotidianas y a estar dispuestos a mostrarlas al mundo para encontrarlas un mejor rendimiento.

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