Empresas y finanzas

La presión de los despidos y sus consecuencias llega a las pantallas de la mano de 'Corporate'

Una gran corporación busca recortar la plantilla pero, para evitar los despidos, presionan a los trabajadores mediante circunstancias adversas hasta que estos dimiten. Esta premisa, conocida por muchos en la vida real, es el punto de partida de Corporate, la película de Nicolas Silhol, que retrata la parte más cruel del mundo corporativo.

Silhol plasma en 95 minutos de película un caso que recuerda a la ola de suicidios en France Telecom de hace unos años, algo que el cineasta confiesa que le marcó: "Descubrí que 'la gestión a través del terror' realmente puede destruir vidas e individuos", señala.

Así, en la cinta, el director de la compañía, interpretado por Lambert Wilson, contrata como jefa de Recursos Humanos a Emilie (Céline Sallette), a quien se la insta a lograr que cientos trabajadores se marchen por sí solos sin tener que despedirlos. La presión es constante hasta que uno de los empleados se suicida saltando desde la ventana de su oficina.

Para fundamentar la trama, el director ha entrevistado a inspectores de trabajo y personal de recursos humanos, a través de los que ha conocido las situaciones reales a las que se somete a trabajadores y que pone una presión constante sobre ellos, como los traslados forzados o las evaluaciones de comportamiento.

Sin embargo, el guión no busca tanto profundizar en las malas artes de las empresas sino en la responsabilidad personal, en una adaptación al mundo empresarial de la "banalidad del mal" que postuló Hannah Arendt sobre el nazismo: algunas personas realizan actividades amorales por verse constreñidas por un sistema que les obliga a hacerlo. Para Silhol, es el propio individuo quien tiene que decir 'No' en algún punto, incumpliendo las órdenes que llegan desde arriba: "Creo que este tipo de posición individual realmente puede cambiar las cosas, porque además de liberarte a ti mismo, liberas a todos los demás, tiene un efecto de bola de nieve".

En este sentido, la protagonista da un primer paso contra su propia compañía, acudiendo a la Inspección de Trabajo sobre las condiciones laborales. Sin embargo, para poder sacar a la luz todas las presiones tendrá que poner en juego su propia reputación, puesto que la única prueba que tiene contra la empresa es un vídeo donde ella aparece implicada. "Para mí, ella es una verdadera heroína", concluye el director.

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