Empresas y finanzas

Daniel Bayón: "La robótica quitará puestos de trabajo, ya los está quitando, pero genera otros muchos también"

Fotos de Elisa Senra

Nos encontramos con Daniel Bayón en el Museo de Robots que ha creado en la tienda de Juguetrónica de Alberto Aguilera. Sentados en una mesa y rodeados de algunas de sus más preciadas adquisiciones nos cuenta cómo convirtió su pasión por los robots en una forma de vida basada en la diversión. Ingeniero hijo de arquitectos, comenzó como "tendero" y actualmente se codea con los grandes de la industria mientras da sus primeros pasos en un nuevo proyecto de robotrónica.

En primer lugar, quería darte las gracias por abrirnos las puertas del Museo de Robots para conocerte un poco mejor así como a tu proyecto.

Gracias a vosotros por la iniciativa.

Personalmente la robótica es un tema que, a mí como ingeniero, me ha interesado desde que estudiaba en la universidad. Pero actualmente se ha vuelto un tema de conversación en el día a día, en parte por vuestro proyecto. ¿Sois vosotros los únicos o hay algo más parecido a lo que has creado y que tú conozcas?

Un formato que sea exactamente como este no lo hay. Hay empresas que se dedican a distribuir robótica y hay otras que se dedican a vender drones o algunos de los productos que tenemos, pero que yo sepa no hay nadie que ofrezca todo integrado, como es el concepto de nuestra tienda.

¿Cómo se os ocurrió crear un concepto de este tipo? ¿O fue parte de un proceso?

La idea surgió, principalmente, al ver que había un pequeño vacío en España de una serie de productos que yo veía que existían en el extranjero. Por lo que pensé que podía ser interesante para el público español y decidí montar una pequeña tienda en la que recoger o importar productos diferentes dentro de la tecnología. O más bien dentro de la innovación para la diversión, porque no todos nuestros productos son tecnológicos.

La tienda nace también con la idea de conocer el sector de la mejor manera posible, de cara a poder fabricar o desarrollar productos en un futuro. Desde el principio era consciente de que el desarrollo de producto era algo muy complicado que requería haber alcanzado unos volúmenes determinados de ventas, pero suponía una meta en la cual casi estamos ya. Estamos empezando a hacer desarrollo de producto, principalmente modificando ciertos productos que ya existen, pero introduciendo tantas modificaciones que ya es casi un desarrollo nuestro. Justo este año tenemos la idea de hacer un producto Juguetrónica completamente desde cero, para lo que nos hemos puesto en contacto ya con fabricantes.

El desarrollo de un producto de este tipo tiene un riesgo importante. ¿La idea es realizarlo a partir de información o solicitudes de clientes?

Efectivamente. Desde el principio queríamos conocer no solo el producto sino también las necesidades de los clientes y las expectativas que tienen. El hecho de montar una tienda, en la cual yo atendía y tenía un contacto completamente directo con el cliente, te da muchas ideas de qué es lo que podría ser interesante para ellos. Esto es algo que procuro mantener, por lo que en determinadas épocas sigo atendiendo, me pongo el polo exactamente igual que cualquier dependiente y no se nota si soy el que ha montado el negocio o soy uno más, de forma que sigo teniendo esa información valiosísima de los clientes para poder desarrollar producto.

Te entiendo perfectamente. Yo también fui "tendero" y nada más incorporarme a Workcenter como director de operaciones estuve trabajando en las tiendas como uno más varios días en distintos turnos para entender el negocio y poder tomar decisiones de manera apropiada. Todavía recuerdo lo que es la vida en la tienda y lo complicado que es también que todo funcione bien. Máxime al inicio, porque los costes fijos y el riesgo son importantes.

Una máxima que aprendí del fundador de Workcenter es que "un día sin ventas es un día perdido". Es muy complicado recuperarlas, ya que una tienda tiene sus limitaciones, para empezar de espacio físico. Esto genera una cierta tensión en el día a día, tienes que mantener una cultura relacionada con tu producto y tu marca por un lado, pero sin perder la perspectiva de que hay que estar encima de las cifras, de las ventas y del negocio. Así como en otros negocios puedes tener un cierto margen, en venta minorista no hay tanto y los vaivenes macroeconómicos influyen mucho.

Se pasan momentos dificilísimos como dices. En los inicios era muy difícil conseguir ventas. En esos momentos lo más importante es la ilusión y la pasión que te mueve y te hace permanecer en el negocio. Yo lo que no concibo es alguien que sea capaz de montar un negocio solo pensando en ganar dinero, porque para eso es mucho mejor usar otras alternativas. Aquí te tiene que motivar mucho lo que estás vendiendo y lo que estás haciendo más allá de que, evidentemente, tienes que conseguir una rentabilidad para poder seguir trabajando en eso y es algo que nunca se te va de la cabeza. Al contrario, te hace trabajar muchísimo. Yo recuerdo que al principio llevaba todo, incluso hubo unas fases en las que ya tenía que empezar a almacenar producto. Había un pequeño almacén en Coslada al cual iba por las mañanas a recoger la mercancía y me la llevaba a la tienda, cuando tenía que recibirla debía ir en unos horarios específicos porque al mismo tiempo tenía que atender. Era un hombre orquesta trabajando desde las 8 de la mañana hasta más allá de la una de la madrugada muchos días.

Además no solo cuesta arrancar la tienda, sino que también hay determinados escalones que son complicados. En nuestro caso el arranque fue bastante difícil, pero luego también hubo que echarle mucho valor para hacer el cambio de Galileo, que era una tienda chiquitita, a Alberto Aguilera, que es una tienda enorme. También hemos dado un gran paso con la distribución al por mayor y la incorporación de los "córners". Estamos llevando la fórmula de nuestra tienda a otras, en formato de miniespacios atendidos por personas nuestras que hacen de promotores de los productos. Estas últimas navidades hemos llegado a tener esto ya en 88 puntos de venta.

¿Dentro de España?

También tenemos algunos en Portugal. Y por supuesto la página web. La tienda online era un complemento a la tienda física, como ocurre en muchas empresas. Por un lado, sirve como un catálogo informático de productos para que el cliente pueda ver las características de los productos, fotos, vídeos, etc. y luego venir a la tienda a comprarlo; y viceversa, porque también hay gente que viene aquí a la tienda y si le viene mejor que se lo lleven a casa, lo compra online. Por lo que es un complemento que ha existido casi desde el principio.

Comentabas antes el tema de pasar hacia atrás en la cadena de valor y empezar a fabricar, ¿cuáles están siendo los mayores retos o las mayores complicaciones?

La principal necesidad para poder fabricar es tener la capacidad de distribuir el volumen que requiere la fabricación. En los inicios de la tienda era completamente consciente de que con el formato "minitienda" era absolutamente imposible, porque las cantidades eran muy pequeñas. Por eso la idea era llegar a la situación en la que estamos ahora, vendiendo a El Corte Inglés, Toys R Us, Carrefour... a todos los grandes. Todavía nos queda algo de camino por recorrer. Ahora estamos sobre todo con la fórmula córner, que funciona muy bien y a todos los clientes les gusta, pero queremos llegar a tener un volumen de implantaciones suficiente como para poder fabricar producto propio. Ya estamos prácticamente en esa fase por lo que estamos analizando lanzarnos al desarrollo desde cero.

De todas maneras tenemos robots que utilizan moldes ya hechos. Esto es lo más caro de la fabricación y es una de las dificultades que tenemos, con lo cual una manera de abaratar y de hacer cantidades inferiores a las que necesita hacer una fabricación desde cero, es basarse en moldes de productos que ya existen pero modificar totalmente la funcionalidad de estos y hacerla del modo que nosotros creemos que tiene que ser. Las funciones de estos robots no tienen nada que ver con el producto que ya existía. A nivel estético hemos hecho cambios de todo tipo e incluso hemos llegado a cambiar moldes de alguna parte en concreto. Un ejemplo claro es Robotron, al que le hemos cambiado la cabeza porque no nos gustaba, pero no todo el cuerpo porque los moldes son muchísimo más caros y esto hacía que tuviésemos que coger una cantidad de producto mucho mayor. Pero la diferencia con el original es enorme. Lo mismo con "Robi the robot", un robot que en principio no era interactivo y al que le hemos puesto control por voz. Todo lo que dice el robot lo hemos ideado nosotros. Incluso le hemos añadido funciones educativas que no tenía, porque nos interesa mucho mezclar el juego con la educación, creemos que es una de las partes importantes del producto que intentamos vender: que el cliente se divierta con el producto al tiempo que aprende cosas.

Relacionado con esto que comentas sobre la educación, habéis lanzado una escuela de programación y de robótica tanto para niños como para mayores, que entiendo no estaba en el plan original.

Sí, la empresa ha ido evolucionando, de forma que hemos ido generando divisiones dentro de esta. Ya no solo nos dedicamos a vender y distribuir producto, sino que tenemos una división de material educativo y también de talleres que se dan aquí en el museo. Incluso hay otra división, dentro de Robotrónica, en la que tenemos un equipo de programadores que desarrolla software para los humanoides más avanzados que hay ahora mismo en el mundo, es decir, Pepper y Nao. En la misma división también damos cursos sobre cómo programar estos humanoides para quien quiera hacerlo por sí mismo: nosotros vendemos el robot y ellos lo programan a partir de lo que les enseñamos, aunque lo más normal es que lo programemos nosotros. Esto es una división dentro de Juguetrónica menos conocida pero que está funcionando cada vez mejor y tiene mucho futuro.

La formación en robótica se está convirtiendo cada vez más en un tema recurrente y supuestamente clave para el futuro. Por un lado escuchamos todos los días el miedo al desempleo provocado por los robots, o el hecho de que no pagan impuestos; por otro lado cada vez vemos más interés incluso "a nivel de cultura pop" en ellos. Por ejemplo, cada vez aparece más información sobre robots en televisión, incluso promocionados por medios de comunicación. ¿Cuánto de moda y cuánto de cambio real estructural consideras que hay en el interés por la robótica actual?

Sin duda, y esto es algo de lo que los japoneses se dieron cuenta ya hace bastante tiempo, la robótica es la industria del futuro. Como digo, los japoneses, que son bastante inteligentes en este sentido, se dieron cuenta en su día que la automoción era una industria muy interesante y cuando vieron que la automoción ya empezaba a flaquear, se metieron en robótica antes que nadie y yo creo que han acertado totalmente. Ya está siendo la industria del futuro en algunas ramas y, lógicamente, eso genera un interés por el lado educativo. Además, los robots son algo muy atractivo para el público: son llamativos, son intrigantes y son muy interesantes porque permiten llevar a la creatividad al máximo y hacer cosas muy innovadoras y distintas. Un robot puede adoptar tal cantidad de formas que además nos atraigan desde el punto de vista de que parece un ser vivo, que lo hacen muy atractivo para el público, con lo cual tienen mucho potencial.

Efectivamente, existe un riesgo en cuanto al desempleo, pero yo no termino de tener del todo claro hasta qué punto es importante. Hace años podríamos pensar que si se desarrollaba mucho la informática quitaría cantidad de puestos, por ejemplo, que no harían falta carteros con el correo electrónico. Es evidente que la informática habrá provocado que desaparezcan empleos, pero ha dado otros muchos y ha sido un instrumento importante en la evolución de nuestra sociedad a todos los niveles. Así que yo, intentando ser optimista, pienso que la robótica puede ser una herramienta muy relevante en la evolución industrial y en la evolución tecnológica. Creo que también nos puede ayudar mucho igual que lo han hecho otras herramientas como ha podido ser el ordenador personal. Es indudable que quitará puestos de trabajo, ya los está quitando, pero genera otros muchos también y por ahora esto es lo que yo veo, aunque no sé qué es lo que podrá suceder en el futuro.

Mientras hablabas me venía a la mente el Museo de Juguetes de Múnich. En él podemos encontrar robots de juguete de hace más de 100 años. Pensando en ellos y lo que comentabas de Japón inmediatamente lo he relacionado con la visión que se tiene en general de Baviera, una zona industrializada y llena de ingenieros y técnicos trabajando en manufacturar productos complejos, como los automóviles BMW que se fabrican al lado del parque olímpico. Allí no tienen miedo a la automatización ni la innovación y se mantienen en busca de la mejora continua y la productividad continuamente.

La automatización y la simplificación del trabajo es efectivamente otra inquietud que generan los robots. De hecho conseguir que hagan el trabajo por nosotros es, en parte, de donde surge la idea del robot. Desde la primera aparición de la palabra robot que conozco, en la obra de teatro de Karel Capek, Robots Universales Rossum (R.U.R.), donde los humanos ponían a los robots a hacer prácticamente todo el trabajo. Por tanto, desde un principio como es lógico, ese interés por que hagan nuestro trabajo las máquinas está unido a los robots totalmente. También existe esa inquietud sobre qué pasará si finalmente eso ocurre. Y por supuesto no podemos olvidar el miedo al hecho de que lleguen a revelarse, algo que hemos visto ya en cantidad de películas en el cine y que estaba ya incluido en esta obra de teatro en la que se nombra a estas máquinas por primera vez. Es algo que a los humanos nos inquieta pero al mismo tiempo creo que nos atrae.

Hablando de atracciones fatales, ¿en tu caso personal cómo empezó tu interés por los robots? Yo recuerdo perfectamente el mío: los dibujos animados de Telémaco y Ulises de pequeño.

En realidad mi interés por los robots me viene desde muy, muy pequeño. De hecho, dentro del museo hay varios robots que fueron juguetes míos. No me refiero únicamente al modelo de robot sino efectivamente juguetes míos. Ahí en la vitrina de los años 80, por ejemplo, hay varios con los que jugué yo de pequeño y también alguno que tuve pero desapareció. En esta otra volvemos a tener otro ejemplo, Bigtrak es un juguete con el que jugué mucho. Como se puede ver debí jugar tanto que se rompió.

Pero los robots son algo que siempre me ha interesado. Además el efecto del cine, en concreto de Star Wars, tuvo una repercusión bastante grande no solo en mí sino en mucha gente. De hecho se notó mucho en la robótica de entretenimiento que tuvo un boom absoluto a raíz de Star Wars. Y no solo en reproducciones de los robots de las películas sino que aparecieron cantidad de robots de todo tipo. Aquí en el museo se nota mucho ya que podemos ver que hay muchos robots justo después de la aparición de la primera película de Star Wars. Es más, todos los robots más antiguos, menos uno, son posteriores a la película.

O sea que podemos decir que Disney es un gran aliado vuestro ahora mismo, ¿no?

Efectivamente. La cuestión es que los robots que salen en las películas de Star Wars tienen un nivel de vitalidad y unas personalidades tan humanas que atraen a mucha gente. Por ejemplo R2-D2, que podríamos decir que es mi favorito, no tiene ninguna cualidad de un ser vivo. Físicamente no tiene prácticamente ninguna similitud y a la hora de expresarse tampoco, ya que produce pitiditos que ni si quiera se parecen al sonido de un animal. Sin embargo, y curiosamente, la impresión que da es la de un ser completamente vivo y con alma. Lógicamente eso es algo que genera una fascinación en prácticamente cualquiera que lo vea. O eso creo yo porque al menos en mi caso sí la generó.

El tema de la fascinación es innegable, pero el siguiente paso, cuando uno se plantea programar un robot o sacarle algún potencial más que el simple entretenimiento, es ya un salto diferencial y más complejo de conseguir. Ahí entran factores que todavía no están muy extendidos como la formación, el interés personal o una exposición más continuada al fenómeno. No sé si puede haber cierta relación con lo que estudiaste en la universidad por ejemplo. Porque para animarse a lanzar una tienda y a montar un negocio como este hay que tener una vinculación o un interés especial por el tema.

Estudié en la Universidad Politécnica de Madrid la carrera de Ingeniería Industrial, en la especialidad de automática. Debo reconocer que en la Universidad algo que me enganchó por el lado de la robótica, aunque la especialidad ya tenía mucho que ver con ese mundo lógicamente, fueron las competiciones de robótica. Me motivó bastante y me hizo ver también el potencial de los robots. Ahí comencé a ver la necesidad de traer productos de fuera. Es más, desde el principio los que participábamos en esas competiciones, aparte de juguetes tecnológicos, vendíamos componentes de robótica para aficionados que, en este caso, la mayoría participan en este tipo de competiciones de rastreadores.

¿Competiciones de rastreadores? Me gustaría conocer un poco más de ellas. ¿Eran competiciones abiertas o únicamente para un pequeño grupo?

Cybertech es una competición interna de la escuela de industriales muy interesante. Aparte de los rastreadores típicos (robots que van siguiendo una línea), hay carreras para ver quién consigue que el robot se mueva de una manera más eficiente y más rápida hasta un punto. También había algo muy atractivo que eran los "robots torero". Se hacían "corridas de toros" con robots en las que había un "robot toro", hecho por los profesores, que tenía que intentar explotar un globo al "robot torero" de manera totalmente autónoma. El "robot torero" tenía que evitar que le explotasen el globo que llevaba enlazado al cuerpo y torear al "robot toro" en caso de que lo consiguiera con un capote, lo que era bastante difícil.

Yo soy ingeniero de la Escuela de Ingenieros de Bilbao y me temo que nunca llegué a conocer este tipo de iniciativas. Y eso que allí la escuela de telecomunicaciones está integrada con la de industriales.

La verdad es que han existido muchas competiciones de robots que han generado afición a la robótica, y todavía las sigue habiendo: Madridbot, Hispabot. Es cierto que han perdido bastante respecto a lo que eran antes. Yo recuerdo que cuando participaba en Hispabot se utilizaba un auditorio enorme en la universidad de Alcalá y estaba tan lleno de gente entre participantes y gente que iba a verlo que no se podía uno ni sentar. Creo que, por lo que comenta Julio Pastor, el organizador, la diferencia entre lo que había antes y ahora es, principalmente, la falta de tiempo que tienen los alumnos para hacer actividades que no son exactamente las de la carrera. Aunque yo recuerdo que nosotros no teníamos mucho tiempo, pero parece ser que ahora tienen incluso menos. Es una pena.

Quizá lo que ha pasado con la educación en las ingenierías es que antes asumías que la carrera de 6 años la ibas a hacer en 8 o 9, así que intentabas hacer más cosas prácticas durante el tiempo en el que estabas estudiando. Ahora las han reducido en tiempo, se concentra todo en menos años. No sé si educativamente lo que se va a producir es en una especie de regresión al pasado, porque yo recuerdo que antes teníamos a los peritos, los ingenieros técnicos que hacían la carrera de 3 años y, una vez tenían el título, podían pasar a la superior que era de 6 años. Ahora que se ha pasado a una carrera de 4 años, y se está hablando de acercarse al modelo europeo de 3 años en los grados, lo primero que piensas es que esto realmente es el modelo del perito que después, si quiere especializarse, tiene que hacer un máster de 2 años ya sea en automática o mecánica o energía o lo que quiera.

Sí, parece que está bastante más especializado todo. De hecho prácticamente todo el grupo de ingenieros que tenemos programando los humanoides viene de hacer un máster de robótica, o sea que no solamente tienen la carrera de ingenieros.

Antes hablabas de Japón, ¿has viajado por allí cuando empezaste o en otros momentos?

La verdad es que no he ido nunca, aunque me encantaría ir, pero siempre estoy tan liado que no he podido. El inconveniente que tiene ahora Japón es que, aunque están muy avanzados en muchas cosas en general y en robótica concretamente, son bastante cerrados. Quiero decir en el sentido de que la mayoría de los robots que han venido desarrollando hablaban solo en japonés, tenían manuales en japonés, etc. Aquí tenemos robots muy interesantes japoneses que nunca hemos podido utilizar, o los hemos podido utilizar con muchas limitaciones, porque todo está en japonés. Quizás por eso, al final hemos asistido a las ferias de robótica en otros países a las que aquellos japoneses que son un poco más abiertos van, como Innorobo. Pero efectivamente me encantaría visitarlo, por lo que al final terminaré yendo.

Al final puede que sea un viaje casi más de entretenimiento y personal en vez de profesional. Por cierto, un factor que suele ser muy típico en gente que crea proyectos empresariales de este estilo, y en emprendedores en general, es tener experiencia internacional o haber vivido en el extranjero. No sé si este ha sido tu caso o si has pasado períodos relevantes en el extranjero.

Pues la verdad es que empecé pensando en estudiar en Estados Unidos, así que fui a la Universidad de Pensilvania durante 6 meses a hacer un programa de inglés técnico para poder estudiar una ingeniería allí. Lo que me sucedió estando una vez allí, integrado en la universidad como si fuera un alumno más aunque estudiaba otra cosa y no una carrera, es que me pude dar cuenta de que no era exactamente lo que yo creía. Vamos, que no me interesaba estudiar allí porque todo era excesivamente especializado. Si querías saber de tornillos podías terminar siendo un fuera de serie de tornillos, si te interesaba la programación de robótica podías tener muchísimos conocimientos de programación, pero si querías tener unos conocimientos más amplios de cara a desarrollar un producto completo y no solo una parte, aquello no era tan interesante como podían ser las escuelas en España que daban unos conocimientos mucho más amplios de todo tipo de materias. Entonces, llegué a la conclusión de que quería estudiar en España, así que pasé allí 6 meses, pero acabé estudiando aquí.

Es cierto que allí lo hacen totalmente al contrario de lo que nosotros lo hacemos aquí, el formato previo a la universidad por ejemplo, es muy abierto. Se suele achacar a los americanos que no saben geografía básica, así por ejemplo no saben situar España en un mapa. Pero es en gran medida porque en los años de lo que aquí es bachillerato tienen más libertad para elegir asignaturas. Durante esa época descubren qué es lo que les gusta y, si alguien ve que le gusta la programación, puede coger más asignaturas de programación, además de asignaturas como las que salen a menudo en las películas del tipo de economía doméstica. Con este sistema es normal que renuncien a otras que aquí son troncales y absolutamente obligatorias y que tienen, además, una fuerte base de memorización. Posteriormente en la universidad el proceso también es distinto por lo que son muy dados a generar especialistas.

Sin embargo hace poco leía a un filósofo francés que dice que hay una tendencia cada vez mayor en hacer doctores y especialistas, pero que lo que realmente está siendo esencial para competir en el nuevo entorno competitivo es la multidisciplinariedad. La gente debería ser capaz de combinar capacidades, habilidades y perspectivas completamente diferentes. ¿Cómo lo estáis viendo vosotros a la hora de lanzar un proyecto como el vuestro, en el que se combina la tienda y la parte comercial, estás haciendo software y hardware, hay una parte de formación...? Porque estáis tocando a la vez palos que tradicionalmente son muy diferentes y lo estáis haciendo de una manera muy integrada.

No considero que sea un error del todo la especialización, porque al final no queda más remedio que poner a gente determinada para trabajos determinados. Sin embargo, veo necesario tener un conocimiento más amplio para lo que es la idea inicial, es decir a la hora de idear un proyecto. Quizá no tanto a la hora de desarrollarlo, ya que ahí sí que hay que prácticamente diseccionarlo y dividirlo entre las personas de los diferentes equipos, y en ese sentido yo creo que es bastante mejor la enseñanza en España que en Estados Unidos.

A nivel de formación de los niños y en general para dar acceso a este mundo, por una parte pueden contar con la formación gubernamental y por otra parte con la cultura cinematográfica u otros referentes que puedan ser interesantes ¿Qué crees tú que se debería hacer o hacia dónde se tendría que enfocar quién tenga interés en este sentido?

Aunque es interesante aprender robótica como tal porque es la industria del futuro, creo que también es una vía para aprender otras materias y así es como lo utilizo yo con mi hijo por ejemplo. Se pueden aprender cantidad de cosas como física o matemáticas con robots que pueden hacer más atractiva o más divertida una clase. Creo que es una buena herramienta educativa y así es como se está utilizando en muchos casos. Es como yo creo que debería evolucionar. Nosotros en ese sentido le hemos dado una vuelta de tuerca más porque utilizamos robots como complemento al profesor de una manera totalmente distinta. Nao es capaz de ayudar en cierto modo a dar una clase, la cual no tiene por qué ser de robótica, puede ser de lengua o historia, porque es un gran comunicador, un orador muy divertido y simpático. Es algo parecido a utilizar unos dibujos animados que te hablan de historia o del cuerpo humano, pero nosotros usamos un robot que hace que los alumnos mantengan la atención completamente.

Incluso hemos hecho pequeños estudios para ver qué diferencia hay entre la explicación normal a un grupo de chicos muy inquietos con los que hemos hecho aquí talleres de 5 días en los cuales, los 4 primeros días, solo da la clase un profesor, mientras que el último día el profesor tiene el complemento de Nao. La diferencia es impresionante, hay un silencio completo y todos le prestan mucha más atención por lo chocante que es que les esté transmitiendo la información un robot. Obviamente, utilizamos mucho humor para que sea entretenido y eso también ayuda. Es otra manera de usar a los robots. En algunas materias como el inglés es muy interesante: el robot, debido los sistemas de detección de voz que tienen, solo entiende si le pronuncias bien y cuando habla tiene una pronunciación estupenda, con lo cual es de bastante ayuda.

Sobre todo lo que yo veo es el uso de robots como forma de poder enseñar jugando. Por ejemplo, con mi hijo utilizo un robot que es como BB-8 porque él también es fan de Star Wars, así que en lugar de programar un robot que a lo mejor no le llama tanto la atención, programamos a BB-8. Además, lo hacemos con cosas con las que está relacionado, cuentas matemáticas o incluso geometría, ya que puedes hacer que el robot reproduzca cuadrados triángulos, pentágonos, etc. según la cantidad de veces que repita un movimiento, calcular los desplazamientos en función de las velocidades... Todo esto son conceptos que te ayudan a aprender más allá de robótica o programación.

Esto me recuerda los cómics de "Secret Coders" para aprender a programar. Están en inglés y los niños tienen que tener una cierta edad para entenderlo pero consiste en ir pasando retos para descubrir un misterio y así van aprendiendo nuevas funciones de programación relacionadas con que el robot dibuje líneas, luego formas más complejas... En definitiva, programar robots. En cuanto al tema de lecturas y libros, no sé en este aspecto cuales son tus referencias.

Un libro que recomiendo a todo el mundo es "La nueva mente del emperador" de Roger Penrose. Aunque es un poco técnico él precisamente en la introducción dice que si a alguien le molestan las fórmulas que no las mire. Es muy interesante, tiene ya bastantes años y habla de hasta dónde podrá llegar la inteligencia artificial. Me interesó mucho y lo he leído varias veces porque sí es denso, pero estoy bastante de acuerdo con lo que dice. Hace una diferenciación entre la inteligencia artificial fuerte y la inteligencia artificial débil: la primera dice que las máquinas llegarán a pensar igual que los hombres, con exactamente las mismas características, mientras que la segunda dice que la inteligencia artificial es una especie de simulación, la misma que podríamos conseguir con mecanismos casi físicos. Es decir, puedes conseguir resultados parecidos a lo que es un pensamiento racional sin que exista conciencia ni razón en ese mecanismo.

Es un tema muy interesante. Hay dos teorías relacionadas que creo son importantes aquí. Por una parte se ha desechado la gramática universal de Chomsky y la idea de la tabla rasa en la que estaba trabajando Pinker, el decir que hay una base, un sustrato, que se presenta en todo el mundo igual. Vamos, que parece que no venimos con una memoria ROM pregrabada. Por otro lado están todas las estructuras de base con las que se está hablando ahora sobre los conceptos de computación e inteligencia artificial: la base es normalmente la arquitectura de Von Neumann con sistemas separados para memoria, procesamiento o sistemas de comunicación, etc. Sin embargo hay bastantes estudios que empiezan a plantear que el cerebro no tiene una zona de almacenamiento de memoria, sino que es un proceso conjunto.

De hecho, incluso hay estudios sobre procesos en el hipocampo, en concreto, hay un estudio con resonancia magnética funcional en los taxistas de Londres. Estos tienen que aprenderse algo llamado "The Knowledge", es decir, unas 6 millas alrededor de Picadilly Circus, lo que supone 25.000 calles y 25.000 puntos de interés. Además, tienen que ser capaces de asociar estos 50.000 puntos de referencia porque en el examen les preguntan cómo llegarían de un punto a otro por la ruta más rápida y por la ruta más corta, teniendo en cuenta factores como semáforos, combinaciones, posible tráfico, etc. Hay una investigadora en el Reino Unido que entrevistó a taxistas que estaban empezando, otros que habían superado el examen y gente que nunca lo había hecho, para medirles el cerebro con resonancias magnéticas. Se descubrió que existían hipertrofias en zonas del hipocampo en el caso de aquellos que habían alcanzado ese conocimiento, lo que empezó a abrir el tema de la plasticidad del cerebro, la posibilidad del aprendizaje adulto y la investigación de las técnicas nemotécnicas que utilizaban. El proceso de media para hacerse taxista en Londres supone entre 3 y 4 años, aunque cuando lleguen los coches autónomos puede que no les sirva de nada y sean años perdidos.

Hay un libro interesante que también habla sobre esto, "El paradigma holográfico" de David Bohm, que hace un símil sobre lo que ocurre en la memoria y el sistema de las placas holográficas: puedes pasar un láser a través de una placa holográfica que genera una imagen y si, al quitar un trocito de la placa holográfica, vuelves a pasar el láser por la placa no se pierde una parte de la imagen, sino vuelve a salir toda pero con un poco menos de definición. Es decir, en cualquier parte de la placa holográfica está toda la imagen, al igual que se entiende que ocurre en el cerebro.

Además de libros, ¿qué referencias personales o profesionales de otros emprendedores consideras importantes para haber elegido este camino y este proyecto?

Tengo que mencionar a mi familia que, lógicamente, es algo que también ayuda mucho. Vengo de una familia de arquitectos y he vivido el desarrollo de una empresa muy de cerca y eso también me indujo a querer tener una propia. Mi padre tiene un estudio de arquitectura al que mi hermano se incorporó en su momento. A mí no me dio por la arquitectura sino por la ingeniería y los robots, pero tener el conocimiento de cómo funciona una empresa y la ayuda de personas que ya tienen una ayuda bastante. Lo he tenido más fácil en ese sentido porque no he partido de cero, sino que he tenido tanto la experiencia de conocer el proceso de cerca como la ayuda de mi familia como es lógico.

En lo relativo a buscar talento para todos estos proyectos, ¿no notáis a veces que se echa un poco de menos el perfil práctico o técnico? A menudo cuento el caso de Alemania, donde veo que se fomenta mucho el perfil técnico y cómo este está muy valorado. Al ir en metro por determinadas zonas de la ciudad hay carteles valorando el handwerk (el trabajo manual artesano, las profesiones.) Y además a todos los niveles, es decir, no solamente el técnico especializado de manufactura sino también la peluquería, por ejemplo.

Aquí, sin embargo, nos hemos enfocado más en ir a la universidad, lo que también provocó que menos gente fuera a carreras técnicas, con lo que a nivel de tecnología o incluso ciencia tengamos a bastante menos gente de perfil técnico. Cuando intentas contratar a gente de ese perfil es gente con un grado superior, con un máster y, por supuesto, con unas expectativas y unas necesidades salariales que muchas veces complican el organizar un proyecto más que si tuvieras técnicos como tal. A día de hoy alguien con 6 meses o 1 año de experiencia específica en un determinado lenguaje y tecnología puede crear también mucho valor. En un proyecto como este, ¿cómo lo solventáis? ¿Con gente de aquí, formáis vosotros, buscas a gente de fuera?

En nuestro caso, en el área de Robotrónica, necesitamos a gente con mucho interés en la robótica y por eso vienen de haber hecho especializaciones en este campo. Suele ser gente joven que también tiene intención de seguir evolucionando y seguir aprendiendo, porque estos humanoides no los enseñan en la carrera ni en el máster, así que por mucho que sepas programar muy bien esto requiere una fase de aprendizaje importante que, lógicamente, tenemos que dar nosotros. No obstante, más que eso, nosotros les guiamos hacia una especie de autoaprendizaje, es decir, les damos unas primeras formaciones pero luego tienen una fase de aprendizaje propio e individual. Esto es bastante importante y es una de las cosas más significativas que aportan las carreras de ingeniería: la capacidad de autoaprendizaje, más allá de los conocimientos que tengas, el poder coger un libro que para cualquiera sería imposible de leer, y aprender de él y enterarte de todo lo que pone aunque sea una materia bastante complicada. Ese es el tipo de empleado que, en nuestro caso, necesitamos para esa división.

Ingenieros entonces, que son capaces de cualquier cosa. Como decían en la facultad, puedan plancharte un huevo y freírte una corbata si hace falta para solucionar un problema.

¿Cómo es la diversidad que tenéis en el equipo de trabajo en general? Tanto a nivel de gente de aquí y de gente de fuera como a nivel de paridad. Más que nada por algo que se comenta mucho sobre la ausencia de mujeres en las ingenierías. No sé cómo lo viviste tú, en telecomunicaciones éramos 120 alumnos en mi promoción, separados en dos grupos de 60, y ya había más o menos unas 20 chicas. Pero en años anteriores la proporción de chicas era muy pequeña. Te preguntaba en el sentido de, a la hora de recibir solicitudes cuando abrís una oferta o si hay gente que recomienda a otra gente, ¿habéis notado especialmente esta diferencia?.

Tenemos dividida la empresa en divisiones que son casi subempresas y dentro de cada departamento la verdad es que gente de fuera tenemos poca, pero a nivel de paridad entre hombres y mujeres yo creo que, si sacáramos el dato, estaríamos cerca del 50%. Sí que puede ser que haya cierta diferencia en concreto en el departamento de Robotrónica, aunque no mucha y, efectivamente, es porque hay más ingenieros hombres que mujeres. Pero también debo decir que, esto que yo también percibía en la carrera, se da en otras facultades técnicas de forma completamente opuesta, como puede ser en químicas. A mi parecer, no creo que sea una cuestión de que en las carreras técnicas haya una mayoría de hombres o no, sino que a unos nos gustan más unas cosas y a otros otras.

De hecho, ha salido un estudio de hace poco de un investigador de Oxford, primo de Sacha Baron Cohen ("Borat"), quien es uno de los mayores expertos en determinadas temáticas relacionadas con género pero desde una perspectiva química. Él planteaba que los niveles de testosterona que reciben los niños y las niñas en el embarazo pueden afectar y tener un impacto en determinadas decisiones posteriores. Según él, al coger datos sobre los países avanzados, lo que se ve es que, efectivamente, en las ciencias de la vida un 70% u 80% son mujeres, mientras que en las carreras técnicas, robóticas, ingenierías y energéticas el 70% u 80% son hombres. Por tanto, salvo en otros países donde los procesos de decisión son diferentes, en estos en los que existe una libertad para elegir nos encontramos con estas cifras. No obstante, no son lo mismo los análisis y estudios de este tipo y la realidad, es decir, tú tienes un proyecto medianamente naciente en algunas áreas, ¿te estás encontrando una diferencia en cuanto a que la gente incluso se presente? Y no solo de género, sino que también te iba a preguntar por edad, porque tanto a nivel de clientes arriba en la tienda como de interesados en el proyecto, uno puede presuponer que se trata de gente joven pero yo no estoy tan seguro de ello, sino que creo que actualmente hay un perfil de gente entre los 40 años que está viendo este renacer y les está replanteando entrar en un mundo que parecía olvidado.

A nivel de edad sí recibimos bastantes más ofertas de gente joven y, como nosotros también somos bastante jóvenes en el sentido de que llevamos poco tiempo trabajando, nos gusta tener gente que empiece casi desde cero, evolucione y aprenda con nosotros. Hay muchísima gente en la empresa que empieza haciendo prácticas y luego se va incorporando. Pero es verdad que no tenemos ningún filtro en cuanto a esto, si encontramos a algún perfil interesante con otra edad esta no es una cuestión decisiva. Aunque, como he dicho, tendemos a tener gente bastante joven, sobre todo porque el mayor volumen de personas en la tienda son promotores de producto y esto, en muchos casos, es una fase de la vida, y no una profesión como tal. Así lo entendemos nosotros y por eso hay mucha gente joven, universitarios por ejemplo, que está con nosotros un par de años mientras encuentra una profesión definitiva u otra cosa que más se adapte a ellos. Esto también nos gusta porque creemos que este tipo de trabajo, en el cual estás todo el día haciendo demostraciones de producto, durante un tiempo puede ser muy interesante y muy divertido pero llevado a muchos años es algo que puede cansar. Con lo cual, sí que nos nutrimos bastante de gente joven que está unos años y luego pasa a desarrollar otra profesión.

¿Cuándo hablas de promoción de productos te refieres únicamente en tienda?

En tienda o córner porque en realidad el mayor volumen de personas lo tenemos en córners. Hemos llegado a ser este año 200 personas de las cuales, por ejemplo en Robotrónica, son aproximadamente 8. Es decir, hay un porcentaje muy muy elevado de esos 200 empleados que son promotores de producto y que están en esos 88 puntos de venta, además de la gente que tenemos aquí en la tienda.

La tienda, los córners y también el museo. ¿Cómo se te ocurrió la idea de crear un Museo de Robots? ¿Fue por acumulación de robots, es algo que ya tenías en mente y siempre habías querido o surge para mostrar un poco todo lo que uno se puede encontrar?

La verdad es que la idea surge a partir de un montón de circunstancias. Por un lado, teníamos la sensación de que había que mostrar ciertos robots que era imposible vender. Esto ha venido siendo una realidad desde hace muchísimo tiempo, incluso desde el primer momento. Tuve un robot que no se vendía, está ahí en una vitrina de la derecha, ese alto de los ojos saltones que se llama RoboScout. Lo tuve en la primera tienda, en Fernando el Católico. Se manejaba gracias a un mando que servía para hablar a través del robot, por lo que todo lo que yo decía en el mando lo reproducía el robot con voz robótica. De esta forma, y si lo hacías bien, podía dar la impresión de que el propio robot estaba hablando y respondiendo a las preguntas de la gente. Esto, que era bastante llamativo y atractivo, no se vendía sino que era simplemente para llamar la atención y hacer un poco de espectáculo. Durante mucho tiempo hemos tenido robots así en la tienda, que atraían la atención de los clientes, sin intención de venderlos y el museo es un poco una evolución de esto.

Esta evolución surge también a raíz de venirnos al local de Alberto Aguilera, en el que tenemos dos plantas y, al principio no teníamos muy claro qué hacer con la de abajo: almacén, tienda también... Además, lo que veis ahora es una ampliación que hicimos para tener la posibilidad de acceder fácilmente, ya que en un principio el acceso era un poco complicado para que pudiera bajar el público normalmente, y entonces se nos ocurrió hacer este museo.

También todo esto unido a que conocí a un coleccionista, Pablo Medrano, quien se ofreció a ceder su colección para tenerla aquí. En un inicio la idea era exponer la colección de Pablo, que es una de las más importantes del mundo. Es impresionante sobre todo en cuanto a Perros Aibo. Yo también tenía bastantes robots aunque no los podíamos poner todos y él tenía la gran mayoría. Pero además esta idea surgió a partir de una exposición que hice yo en colaboración con otra persona en unos grandes almacenes, que tuvo mucho éxito. Finalmente Pablo siguió su camino por otro lado y, en ese tiempo desde que empezamos el proyecto, yo había ido adquiriendo robots para poder completar la colección y ser más independiente en ese sentido. Todo acabó como un acuerdo y todavía me llevo muy bien con Pablo, pero ahora tenemos expuesta en el museo principalmente mi colección. Aunque en realidad tenemos la mía y la de mucha gente porque aquí hay muchos robots que no son nuestros, hay muchas cesiones: robots de la universidad de Alcalá y robots de participantes en las competiciones de las que hemos hablado antes.

Por ejemplo, están los robots de mi amigo Alejandro Alonso, que es un ejemplo de superación increíble: desarrolló el robot Sam de una manera casi artesanal, en su empresa Quark Robotics. Pero no es una producción ni en cadena ni con maquinaria, sino que es un robot hecho hace años y con el mérito que tiene haberlo desarrollado entonces. Casi se podría decir que es la versión de hace 10 años de Pepper, porque en realidad el concepto es el mismo: un robot para poder hablar con la gente, con una pantalla para completar la información de lo que dice con videos u otra información multimedia (en su día no existían las pantallas táctiles, por eso están los botones laterales) y con brazos para darle la expresividad. Aunque tiene las enormes limitaciones técnicas de hacerlo sin los medios de una industria es igualmente sorprendente. A su izquierda está Melanie, un robot también de Alejandro, con el que ganó la prueba libre de Hispabot en 2004 cuando hacerlo era dificilísimo, porque competían robots increíbles. Este es un hexápodo capaz de identificar el terreno mediante un sensor láser y a partir de lo que recibe del terreno poner sus patas en los lugares apropiados para no caerse. Alejandro hasta hace poco ha seguido con su empresa aquí en España, pero ahora está en Singapur y tenía estos robots a los que ya no va a dar uso, así que los ha expuesto aquí y es una cesión por la que no pagamos nada. De este tipo de colaboraciones tenemos varias, como ese brazo robot de la Universidad de Alcalá, varios de particulares que se enteraron de que teníamos este museo y quisieron traer sus robots aquí. Por ejemplo, el robot más antiguo de los que tenemos en el museo es de los años 50 y pertenece a un particular.

Y por supuesto está la colección de perros robóticos. La verdad es que cuando conocí a Pablo Medrano yo no tenía ninguno pero me picó el gusanillo porque él tiene una colección impresionante. Cuenta con unos 50 Perros Aibo y son unidades nuevas, que no se han usado nunca. De hecho ese es uno de los valores importantes de la colección. En mi caso es todo lo contrario, hay unidades que ni siquiera funcionan pero que detrás de una vitrina están estupendas y son mucho más económicas.

La verdad es que esto tiene que tener un coste importante, igual que lanzar un proyecto de desarrollo de producto cuando estás compitiendo contra empresas grandes con muchos recursos financieros y, como tú mismo decías antes, con canales de distribución sobre todo industrial, que le dan la posibilidad de invertir en cosas como esta. ¿Cómo os veis vosotros dentro de 3 o 5 años a partir de este proyecto y partiendo de lo que habéis hecho hasta ahora?

En realidad el desarrollo del producto va más por el lado del juguete que por el del robot profesional porque esto es algo que se nos escapa totalmente. No creo que ni en 3, 10 o 15 años seamos capaces de tener una infraestructura suficiente como para desarrollar robots profesionales porque es algo muy complejo. Por ese lado nos estamos especializando en el desarrollo de software para robots ya existentes, como por ejemplo hacemos con Pepper o Nao. Nuestros desarrollos, al menos actualmente, son más sencillos en el sentido de que son robots mucho más económicos y que nos dan una mayor facilidad para llegar a grandes volúmenes. Por ejemplo, con un robot como Nao que cuesta 8.000 euros y al que es mucho más difícil darle salida, es absolutamente imprescindible tener una red de ventas internacional. Con robots de juguete te puedes permitir hacer una fabricación solo para España, algo que con robots profesionales es mucho más complicado.

¿Cómo ves Juguetrónica dentro de unos años? ¿A dónde te gustaría que llegase el proyecto?

Dado que tenemos varias divisiones, te tendría que hablar de cada una de ellas. En el lado de la distribución, venta y comercialización de juguetes, obviamente con mayor cantidad de producto completamente nuestro, ideas propias que sean lo más innovadoras posibles y distintas que es por donde queremos caminar. También, lógicamente, consiguiendo llegar a la mayor cantidad de personas posible. Ya no solo por la rentabilidad de la empresa sino también porque nos gustan nuestros productos y creemos que son los mejores para la gente a la que se los vendemos.

Por el lado de la división de Robotrónica, seguir el camino que llevamos en desarrollo de software para humanoides y conseguir aplicaciones cada vez más interesantes para los distintos sectores en los que estamos trabajando. En ese sentido, hablábamos antes de la dificultad de desarrollar robots profesionales, pero a lo mejor podríamos llegar a tener algo similar a lo que hemos hecho en Aerorobótica, otra división de la que no habíamos hablado todavía y en la que desarrollamos drones para uso profesional. Tenemos un local aquí al lado con una máquina CNC (control numérico) y fabricamos drones prácticamente desde cero. Con electrónicas de otros pero con mecánicas que fabricamos nosotros. Son drones con usos muy concretos que, por el hecho de ser casi artesanales, tienen unos costes muy elevados. Pero quizás lleguemos a hacer algo parecido en el lado de la robótica, aunque es mucho más difícil. No solo por los costes, sino también por la enorme dificultad que entraña. Un dron puede tener el aspecto que quieras mientras sea práctico, pero con un robot ya es mucho más complejo. Sin embargo, poder fabricar nuestros propios robots profesionales en esa división también podría ser muy interesante, puestos a soñar...

Relacionando los drones con la educación, se han puesto de moda recientemente los cursos de pilotaje de drones además de los de programación para robótica. Por ejemplo, en la Universidad Rey Juan Carlos hay formación en programación de drones. ¿Hacía dónde estáis avanzando en el tema de formación? ¿Los cursos que se ofertan aquí o algo más?.

Tenemos colaboraciones interesantes con universidades en la división de Aerobótica. Actualmente, en concreto, tenemos una con la Universidad Europea de Madrid. Estamos haciendo una cátedra mediante la cual estamos ideando y fabricando un dron de forma conjunta. Ellos están desarrollando la parte de software de visión artificial y nosotros estamos diseñando el hardware que, en el caso de los drones, se nos da mejor. El proyecto es muy interesante, se trata de un dron que es capaz de hacer salvamento, principalmente marítimo, de manera automática. Es una idea muy evidente que un dron pudiera soltar un chaleco salvavidas a un náufrago y, al igual que a nosotros, se le ocurrió a mucha gente así que en esta línea hay cientos, pero son todos drones pilotados. Aun así tiene cierta miga desarrollarlo porque hay que poner las cámaras de cierta manera para que el piloto pueda identificar al náufrago, tiene que tener unas cualidades de soportar vientos... Es útil pero tiene la limitación de que siempre tiene que haber un piloto. Esto en una playa es totalmente inviable, ya que en la mayoría el socorrista tiene que meterse en el agua unas 5 veces al año y no es viable tener un piloto esperando a ese caso que igual se da una vez al mes, gracias a dios, salvo en playas muy concurridas. Nosotros con este sistema lo que pretendemos es que el salvamento sea completamente automático, de forma que el socorrista tiene una pantalla en la que se ve el mar y, si identifica a una persona que se está ahogando, pulsa la pantalla en la posición en la que lo ha visto y el dron es capaz de despegar e ir automáticamente a esa posición, hacer una pequeña búsqueda por la zona en la que debería estar según la posición marcada por el socorrista, detectarlo y soltarle el chaleco encima. Todo esto utilizando visión artificial y sistemas un tanto complejos. Luego tiene que volver y aterrizar por sí mismo, ya que el socorrista se ha metido al agua para hacer su trabajo. Este es el proyecto que tenemos ahora entre manos con la Universidad Europea de Madrid y llevamos ya bastante tiempo con ello.

Por otra parte, relacionando un poco la programación y fabricación de robots con el impacto de los grandes medios y contenidos como Star Wars. ¿Habéis pensado entrar a colaborar en el mundo del cine o de la televisión con productos animatrónicos que puedan dar también esa llegada al gran público del robot? Como juguete o merchandising por ejemplo.

Pepper, por ejemplo, ha participado en el hormiguero como un personaje más, pero hubo alguna cuestión técnica con el audio por la que lo han dejado de utilizar. También ha formado parte de una obra de teatro como un actor, lo programamos nosotros para la Compañía Nacional de Teatro y fue una experiencia muy interesante. Los robots son grandes comunicadores, se utilizan mucho en marketing para presentaciones de todo tipo y para llamar la atención, evidentemente, lo que tiene bastantes similitudes con el cine o el teatro. Nosotros nos hemos planteado muchas veces hacer algún cortometraje utilizando robots, es una idea que tiene ya muchísimo tiempo y si no lo hemos hecho es porque siempre estamos ocupados con muchas cosas.

En cuanto a la programación de robots, ¿notáis la singularidad cerca o todavía no?

No, todavía no notamos ningún peligro. En realidad peligro como tal, yo creo que tienen mucho más otro tipo de tecnologías. El hecho de que el robot tenga un físico yo creo que no supone por ahora ningún riesgo, mientras que existe muchísimo más peligro en determinados sistemas informáticos, en la inteligencia artificial por ejemplo, con independencia de que haya un cuerpo físico como en robótica.

De hecho, se está hablando ya de dispositivos que están empezando a superar el test de Turing y confundir a los sistemas. Sobre todo, por ejemplo, los bots que ahora están muy de moda en redes sociales y en campañas electorales y muchas veces nos olvidamos de ello. ¿Y vosotros seguís las tres leyes de Asimov?

Por ahora no lo vemos necesario (ríe), aunque tiene toda la pinta de que en un futuro sí que habrá que hacer algo parecido, sobre todo por el lado de la inteligencia artificial y, si se la incorporan a robots, evidentemente también. Lo que sí que tenemos escrito en la fachada son las tres leyes de Juguetrónica en contraposición a las de Asimov, hemos hecho una especie de símil que tiene bastante relación con que los empleados se tienen que divertir. Reflejan la idea de que queremos que Juguetrónica sea un sitio en el que disfrutar, en el que se lo pasen bien tanto los empleados como los clientes. Los productos tienen que divertirles y hay que velar por los intereses de la empresa, pero siempre y cuando no se infrinjan las leyes anteriores.

Es cierto, si algo llama la atención cuando uno entra aquí en la tienda es, primero, que se pueden tocar muchas cosas y segundo, que los dependientes, no sé si te lo han contado ya, pero... ¡No trabajan!

(Sonríe) Eso es algo que les decimos que hagan, es obligatorio divertirse. Yo creo que es fundamental en una tienda como la nuestra, si los dependientes no disfrutan algo va mal. De hecho, es por eso por lo que procuramos que no estén mucho tiempo trabajando aquí, como te decía antes, ya que cualquier cosa, por muy divertida que sea, si llevas 5 años haciéndola empieza a no ser tan divertida. Aunque también esto depende de la persona, a mí, por ejemplo, me sigue divirtiendo muchísimo pero eso, lamentablemente, no le ocurre a todo el mundo. Siempre procuramos que todo el que esté trabajando aquí lo esté pasando bien, sean aficionados a este tipo de productos, jueguen y utilicen los productos. No solo para hacer demostraciones sino para saber cómo funcionan y poder dar la mejor explicación posible desde el uso, porque no es lo mismo saber lo que pone en la caja que haber experimentado realmente con el producto y ver lo que se puede hacer con él.

Por último, si alguien pensase en Juguetrónica y un robot, ¿en cuál pensaría? ¿Cuál es el producto que podríamos llamar estrella, el robot más demandado o por el que muestran más interés?

El robot nuestro que me consta que ha tenido más éxito en estos últimos años es "Robi the robot" y, además, no solo éxito de ventas sino a nivel de uso, han disfrutado con él y le han cogido cariño, las experiencias que me han contado son impresionantes. Hay un vídeo en concreto en Youtube de una niña hablando de su robot, explicando lo que hace, y es una maravilla porque ves cómo lo disfruta e incluso lo abraza. Para nosotros es muy importante que el producto tenga este éxito más que el de ventas. Evidentemente si no tenemos ventas y entran unos ingresos no podemos pagar las nóminas, pero le damos muchísimo valor a que el cliente quede completamente satisfecho, le divierta y lo utilice.

Daniel, no te robamos más tiempo. Muchas gracias por haber podido dedicarnos una hora larga porque a mi personalmente me interesaba conocerte por muchos motivos pero uno sobre todo: no sólo te gusta mucho la robótica sino que además, de entre todas las posibilidades que hay, escoges montar una tienda. El comercio minorista es complicado pero quién ha trabajado en él lo recuerda con cariño porque supone mucho trato con la gente de la calle y poder hacer accesible productos y servicios necesarios.

Muchísimas gracias por haber contado con nosotros para este proyecto.

* Entrevista realizada con la colaboración de María Gil Fernández.

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