Empresas y finanzas

Los inversores exigen transparencia ambiental a las grandes empresas

  • HSBC asegura que la falta de información frena la entrada de dinero

Los líderes mundiales han dicho alto y claro que esperan que la sociedad del futuro sea baja en carbono y respetuosa con el medio ambiente. Otra cosa es cómo convertir esa esperanza en realidad, lo que implicaría cambiar la forma de hacer negocios, de gestionar los recursos naturales y de utilizar la energía.

Cuáles van a ser concretamente esos cambios, cuándo, dónde y cómo se producirán son el quid de la cuestión. Pero las opciones son reales y a ellas ha contribuido la investigación y la tecnología que han mejorado algunas modalidades de energía renovable y las ha hecho capaces de competir en precio con combustibles fósiles.

"Es un momento fascinante en la historia de la energía", afirma Robert Todd, director general de energías renovables y tecnologías limpias del grupo financiero HSBC, entre cuyas funciones está el asesoramiento a grandes organizaciones y empresas multinacionales sobre la inversión en energías renovables y tecnologías limpias, y que valora el creciente perfil de la inversión verde y las tendencias que remodelan el sector con bajas emisiones de carbono.

Hace unos 10 años, las energías renovables seguían siendo un nicho de interés para inversores especializados. La renovable resultaba más costosa que las fuentes tradicionales como el gas o el carbón y su contribución a satisfacer las necesidades de energía de los distintos países era relativamente pequeña. Hoy, las energías renovables son una parte creciente del mix energético en docenas de países. Robert Todd cita dos ejemplos. Alemania, que en un día ventoso, puede cubrir el cien por cien de sus necesidades nacionales de electricidad a partir de energías renovables, y Portugal, que durante cuatro días consecutivos de 2016 satisfizo sus necesidades de electricidad utilizando exclusivamente energías renovables.

Credenciales climáticas

El campo está abonado, dos tercios de los inversores institucionales afirman que quieren destinar más capital a inversiones relacionadas con la baja emisión de carbono y con el clima, según la última encuesta encargada por HSBC. Entre los que estudian el sector y evalúan las oportunidades hay empresas de tecnología, minoristas y compañías de petróleo y gas, indica Todd. "Algunas han hecho inversiones tan sustanciales en energías renovables que tienen más energía de la que pueden utilizar y quieren vender el excedente a los consumidores, siempre sujeto al permiso de los reguladores", añade.

Hay interés, hay inversores y hay dinero y, no obstante, según el estudio de HSBC, la asignación de esa reserva de capital disponible no acaba de dar el salto. La barrera que encuentra es la falta de información sobre las credenciales climáticas de las empresas.

La encuesta global de HSBC en la que han participado cerca de 300 inversores institucionales y casi 300 empresas, revela que menos de una cuarta parte de las compañías informa sobre su impacto ambiental, lo que dificulta que los analistas e inversores evalúen y comparen su presente y su potencial ecológicos. El número de empresas que ha implementado estrategias de financiación verdes o sostenibles es aún menor, tan solo el 13 por ciento. La consecuencia ante esta opacidad es que tres cuartas partes de quienes planean realizar inversiones relacionadas con el clima o con las bajas emisiones de carbono no encuentran oportunidades de inversión creíbles y chocan con una falta de acceso a análisis de calidad.

Sin embargo, se percibe un afán de cambio. El 25 por ciento de las empresas que actualmente no divulga su plan de impacto ambiental tiene intención de hacerlo en el próximo año, indican las conclusiones de HSBC. El 50 por ciento considera que su divulgación en materia de riesgo climático está aumentando; y de la mitad de las empresas que afirma tener estrategias establecidas para reducir activamente su impacto ambiental, el 34 por ciento planea difundirlas en los próximos 12 meses.

La mayoría de los encuestados considera que la mayor presión ejercida por parte de los inversores y su demanda de información ambiental, la nueva regulación y los incentivos fiscales para la financiación verde, son los factores que con más probabilidad fomentarán una mayor divulgación de información ambiental y la introducción de estrategias de financiación ecológica.

"El paso a una economía baja en carbono depende de un ecosistema fuerte que favorezca la financiación verde y la inversión. Esta encuesta sugiere que hay una importante reserva de capital disponible para las empresas con fuertes credenciales ecológicas, pero la falta de divulgación sobre las medidas en esta materia por parte de las empresas y la escasez de inversores que acceden a los análisis en este mercado está poniendo freno a la asignación de capital", señala Andre Brandao, director del Comité de Negocios del Clima de HSBC.

Según HSBC, el esfuerzo para reducir estas barreras tiene que partir del sector bancario, en conjunción con los estamentos políticos y los reguladores, con vistas a establecer un marco para la divulgación estandarizada de la información ambiental; más producción y consumo de análisis sobre este tema.

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