Empresas y finanzas

Airbus: la 'aeronave' para viajar a largo plazo

Ha multiplicado por 6 el precio de sus acciones desde los mínimos de 2009. Este recorrido y la consistencia de su negocio, en ?cuasioligopolio? con Boeing, convierten al grupo europeo en un valor en el que pensar a largo plazo.

E xisten compañías que cuentan con ventajas competitivas tan importantes que pocos se atreven a poner en duda la consistencia de su negocio en el largo plazo. Airbus presenta algunas de ellas: el liderazgo compartido con Boeing de la industria aeroespacial, la escala global de su actividad y el elevado desarrollo tecnológico de sus productos finales. La solidez que se asienta sobre estas fortalezas se ha reflejado en el comportamiento de las acciones del grupo europeo en los últimos años. Desde los mínimos hasta los que se hundieron en 2009, tras la crisis, multiplican su precio por 6. Pero el mercado no es el único que ha reconocido su firme perfil largoplacista. También lo han hecho las firmas de inversión. La recomendación de compra que el consenso de mercado que reúne FactSet emite sobre sus acciones es la más longeva de la bolsa española. Los analistas aconsejan tomar posiciones sobre Airbus desde octubre de 2012.

"El modelo de negocio de Airbus es a largo plazo y éste no está ni mucho menos cuestionado por problemas puntuales", incide Arancha Piñeiro, analista de Banco Sabadell. Algunas de esas incertidumbres a las que hace referencia la experta de la entidad catalana y que en los últimos meses han pesado sobre la cotización del grupo aeroespacial estuvieron presentes, el pasado miércoles, en la publicación de sus resultados del tercer trimestre, y han llevado a sus títulos a corregir un 20 por ciento desde los máximos históricos que conquistaron a finales de 2015.

Las cuentas estuvieron marcadas por el efecto del tipo de cambio, los mayores costes financieros y los retrasos en las entregas de los pedidos. Para JP Morgan, el desafío al que se enfrenta Airbus es doble: "Por un lado, están los problemas de ejecución, por otro, el peor momento de la industria de la aviación mundial". Entre los retrasos más relevantes destacan los que tienen que ver con la aeronave militar A400M, afectado por sobrecostes, las dificultades que atraviesan modelos grandes como el A350 y el A380, los bajos márgenes de la división de helicópteros y la lenta transición hacia la última versión de su best seller, el A320.

Respecto al complicado contexto que atraviesa el sector, la firma norteamericana alude por una parte "a la menor demanda de nuevas y más eficientes aeronaves por la caída del precio del petróleo" y, también, "a la reducción del tráfico aéreo en Europa y en Estados Unidos debido al riesgo terrorista y al Brexit", lo que cobra relevancia porque el 78 por ciento del ebit (beneficio operativo) del grupo depende del segmento de aviación comercial.

La cartera de pedidos es clave

Estos contratiempos no impiden que, como reseña Arancha Piñeiro, no solo confirmaran el objetivo, ya marcado a principios de año, de entregar más de 650 aeronaves en 2016 -un 2 por ciento más que en 2015-, sino que anunciaran que "se alcanzarán las 670". "Valoramos positivamente la confirmación de las metas anuales, algo que se estaba poniendo en duda, aunque, como esperábamos, el cumplimiento va a seguir dependiendo del cuarto trimestre", continúa la analista de Sabadell.

Asimismo, las estimaciones para los próximos años aplacan todas las dudas. El consenso de mercado espera que Airbus multiplique por dos su EBIT en 2018, respecto a 2015, y que haga crecer su beneficio neto un 40 por ciento. "Nosotros, más allá de fijarnos en objetivos de corto plazo, insistimos en que la actividad para los ejercicios que vienen está más que asegurada", concluye Arancha Piñeiro. No en vano, la cartera de pedidos actual representa 15 veces las ventas con las que se espera que cierre 2016, 64.600 millones de euros.

La posición financiera de Airbus es otra de sus fortalezas. El conjunto de analistas que sigue su cotización prevé que cerrará el año con una caja que rozará los 8.000 millones y adelanta que superará los 9.000 millones en 2017. De la mano crecerá el dividendo que reparte entre sus inversores. El monto bruto de la retribución pasará de los 1,30 euros por acción que entregó en mayo, a los 1,40 que se espera que pague el próximo curso. A los precios a los que cotizan actualmente los títulos del grupo, este dividendo alcanza una rentabilidad de más del 2,5 por ciento.

Esta carta de presentación la convierte en una de las compañías seleccionadas en el Top 10 por fundamentales, la herramienta de Ecotrader que selecciona los valores más atractivos del mercado español.

Desde la perspectiva técnica, Joan Cabrero, director de estrategia del portal premium de elEconomista, reconoce que "la curva de precios de Airbus lleva meses sentando las bases de lo que podría ser un amplio patrón de giro alcista que invita a vigilar su evolución, ya que oportunidades como esta son difíciles de encontrar". "Entenderíamos la ruptura de los 56 euros como una oportunidad de compra", finaliza.

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