Empresas y finanzas

La estrategia empresarial cortoplacista fomenta la desigualdad y el populismo

  • Ausencia de inversión y recompra de acciones no son estrategias de futuro
  • Los directivos piensan más en su bonus y en la bolsa que en la empresa
  • No hacer nada ilegal no significa que estén haciendo lo correcto

Las grandes empresas de EEUU dedican cada vez más dinero a sostener el precio de sus acciones. Miles de millones de dólares se mueven de un lado para otro sin pasar por la economía real, esquivando a millones de ciudadanos de clase media-baja o baja. Las grandes empresas utilizan cada vez más dinero para recomprar acciones o para pagar dividendos en lugar de reinvertir esos fondos en investigación y desarrollo o en la expansión de su negocio, lo que tendría un efecto positivo sobre la economía real y el empleo; sobre la creación de trabajo y los salarios.

Esta estrategia de maximizar el valor al accionista, no obstante, tiene consecuencias negativas para el conjunto del país, y a largo plazo también puede ser muy nociva para la propia empresa. Porque una estrategia cortoplacista puede tener sentido ahora, pero sin un entorno próspero, al final se puede volver contra uno mismo. Y eso se está notando, por ejemplo, en la campaña presidencia de EEUU.

Como señala Mark R. Kramer, profesor de la Universidad de Harvard, "aunque el impacto de la decisión de cada empresa es pequeño, la acumulación de decisiones crea una tendencia y termina contribuyendo al crecimiento de la desigualdad de la riqueza y al estancamiento de los ingresos de la clase media... Estas empresas podrían no estar haciendo nada malo, no obstante esto no significa que sus decisiones sean correctas", asegura en un artículo en la Harvard Business Review. 

Recompras que solo favorecen a los más ricos

El 10% de los estadounidenses más rico tiene el 81% de todas las acciones y participaciones de fondos de inversión. Las grandes empresas están recomprando acciones y utilizando sus reservas de efectivo para impulsar los beneficios por acción y el precio de las acciones, "pero no hacen nada por incrementar el empleo nacional ni incrementar la productividad". 

"La recompra de acciones como porcentaje del gasto en capital se ha ido incrementando desde el 38% en 1990, al 60% en el 2000 hasta el 113% de los últimos cinco años. Las firmas han gastado 520.000 millones de dólares en recompra de acciones. Este es el dinero suficiente para pagar el salario medio de EEUU a 11 millones de trabajadores", explica Kramer.

Una cifra que llama más la atención si se tiene en cuenta que hay 7,8 millones de parados. Según este experto, si se suman las reservas de efectivo, los dividendos pagados y las recompras de acciones de todas las empresas de EEUU, la cifra se acerca a los 3 billones de dólares utilizados para estos fines desde 2008.

Este economista señala que no quiere decir con esta argumentación que las empresas tengan que dar sus beneficios a los más necesitados, no obstante, "hay estudios firmes que muestran que la desigualdad y el estancamiento de los salarios terminan dañando el crecimiento empresarial.

Enfado de la población

La elección de mantener el efectivo parado o usarlo para recomprar acciones en lugar de invertirlo en nuevas oportunidades, innovación o en la expansión del negocio, está teniendo consecuencias para nuestra economía y ha contribuido a la actual confrontación política".

En un contexto de enfado de la población, no es raro que surjan figuras como Donald Trump desde la derecha o Bernie Sanders desde la izquierda, con discursos en muchos casos rayando el populismo y que comparten una cierta retórica cercana a lo que podría considerarse anti-empresarial. 

"Y aunque las empresas no son las únicas culpables de la ira y la frustración que pervertido la campaña electoal, tampoco son completamente inocentes", añade. La creciente polarización no es simplemente el resultado de un sistema de libre mercado, es también la consecuencia de las decisiones que están tomando los líderes empresariales.

¿Por qué hacen esto las empresas?

"Es fácil comprender por qué la recompra de acciones está ganando peso: un alto porcentaje de la remuneración de los directivos y consejeros delegados están ligadas al precio de la acción... Por lo que estas personas tienen fuertes incentivos para inflar el precio de las acciones", sentencia Kramer. 

Estos directivos aseguran que ellos no están haciendo nada ilegal, y tienen toda la razón. Sin embargo, estas decisiones para obtener unos mayores ingresos trimestrales pueden terminar afectando a la reputación de la empresas y a su valor a largo plazo. "Las recompras de acciones tienen un impacto inmediato sobre su precio y los ingresos, mientras que las inversiones reales y en innovación tienen un impacto a largo plazo", quizá cuando ese directivo ya no se encuentre en el puesto. 

Para concluir, Kramer sentencia que "los líderes de las grandes empresas de EEUU pueden ver como algo horroroso el espectáculo político de hoy, o pueden reconocer que los medios para hacer grande a EEUU de nuevo están en sus manos si siguen una estrategia que sirva para crear más valor para todos, valor compartido".

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