Empresas y finanzas

EasyJet lanza unas tiendas de comida para pobres, todo a 30 céntimos la lata

  • La cadena easyfoodstore es aún más barata que Lidl o Aldi

La escena recuerda quizá más a las tiendas moscovitas tras la caída del bloque soviético que a un suburbio de Londres en la era de los iPhone: en un habitáculo pequeño y mal iluminado hay unas pocas estanterías de esas que se compran para montar en un gran almacén de bricolaje.

Sobre los tablones de conglomerado sin chapar, y con los filos mal canteados, se alternan estantes completamente vacíos con otros en los que se almacenan latas de alimentos preparados. Con muy poca variedad: un solo tipo de atún, un solo tipo de chocolate, un solo tipo de pollo con curry.

Y todos ellos cuestan 25 peniques, unos 30 céntimos al cambio. Tras sufrir una larga cola en la calle, junto a la autopista circular que afea uno de los barrios más pobres de la capital londinense, los clientes entran al fin a la pequeña tienda y no tardan demasiado en llenar sus cestas. Por una libra (poco más de un euro) se llevan una comida completa, con primero, segundo, pan y postre.

Tal como reconoce el fundador de EasyJet, Stelios Haji-Ioannou, se trata de llevar el low cost que triunfó en la aviación al campo de la distribución comercial. Claro que, en un mercado en el que hace años que existen las grandes superficies y las marcas blancas, la competencia es bien distinta, como informa el diario Independent.

Se trata, por eso, de batir el modelo de los dos líderes germanos: Aldi y Lidl. Con tiendas aún más pequeñas, aún menos decoradas, y productos aún más estandarizados y baratos, easyFoodstore es una especie de 'chino' de barrio, pero con tan poca variedad que puedes llevarte la tienda al completo -un producto de cada gama- por 20 libras.

Haji-Ioannou reconoce que la idea conecta con una experiencia personal previa, cuando colaboró en la distribución de alimentos (a los más necesitados) en Grecia y Chipre, y da a entender que este nuevo emprendimiento es mitad obra benéfica, mitad proyecto comercial: "es un intento más comercial de vender la comida más básica, por 25 peniques, a los que menos tienen".

"Comida de calidad parecida a la de Stalingrado, para los que están desesperados", afirma uno de los lectores del diario. Otro añade que es casi mejor alternativa acudir a un banco de alimentos: "allí al menos, la gente dona comida decente, no esta m**rda de oferta por 25 peniques".

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