Empresas y finanzas

El origen de Primark está en Canadá, el pan y la I Guerra Mundial: la historia de Garfield Weston

  • Empresario y político canadiense, creó ABF, dueño de la cadena de moda
  • Encargó en 1969 al sastre irlandés Arthur Ryan la creación de Primark
Garfield Weston, en una foto de 1943. Yosuph Karsh / W. Garfield Weston Foundation

Todo el mundo conoce Primark. Menos conocen Associated British Foods, su matriz. Y pocos a W. Garfield Weston, el hombre que creó el imperio actual que bajo las siglas de ABF triunfa tanto vendiendo camisetas a bajo precio como pan.

Aunque el gran éxito de Primark es relativamente reciente, los orígenes de la marca datan de 1969, cuando Weston (cuyos descendientes siguen controlando ABF) decidió contratar a un sastre irlandés, Arthur Ryan, para lanzar una cadena de tiendas de ropa barata, empezando por Dublín.

Con un fondo inicial de 50.000 libras, la primera tienda abrió ese mismo año en la capital irlandesa bajo el nombre de Penneys, nombre que conserva en la actualidad. Pocos años después comenzó su expansión hacia el Reino Unido, pero no pudo mantener el nombre puesto que los derechos pertenecían a la empresa americana JC Penney, por lo que nació el nombre de Primark.

Ryan se mantuvo al frente de la cadena de ropa hasta el año 2009, pero lo realmente interesante es la historia de Garfield Weston, un 'panadero' canadiense que transformó el próspero negocio de su padre en un imperio alimenticio y que a final de su vida decidió apostar por la ropa, una línea que actualmente supone el 40% del negocio.

Modernización del sector

Willard Garfield Weston nació en Toronto en 1898, hijo de un emigrante inglés, George Weston, que había abierto su primera panadería en 1882 y que con los años consiguió expandir el negocio hacia otros productos como bollos, pasteles y galletas, con presencia en todo Canadá. Su gran salto fue la modernización de las panaderías, introduciendo maquinaria industrial, lo que le permitió dominar el mercado canadiense gracias a unos precios más competitivos.

El negocio iba bien, pero llegó la I Guerra Mundial. Garfield, quien ya trabajaba para su padre, se marchó al frente en 1919 en Francia. Y su periplo en la Gran Guerra fue clave, ya que durante sus estancias en Inglaterra conoció la repostería británica, y convenció a su padre, que estaba dispuesto a vender la empresa por los problemas económicos derivados del conflicto, para que no lo hiciera.

Pero no solo eso, le convenció de que importara maquinaria británica y comenzara a vender repostería inglesa en Canadá. Poco después, en 1924, George Weston fallecía y su hijo Garfield se hacía cargo de la empresa familiar con apenas 26 años.

Pronto comenzó a mostrar más habilidad en los negocios todavía que su padre, comenzó a comprar otras compañías del sector incluso durante la Gran Depresión. De hecho, aprovechó los problemas de muchas competidores para hacerse con sus empresas y fábricas a muy bajo precio.

Camión de reparto de pan. George Weston Ltd

Salto al Reino Unido

En 1933 dio un paso más y compró Mitchell & Mull, fabricante de galletas escocés, con un doble objetivo: introducirse en el mercado británico y dar salida a los excedentes de trigo canadiense, entonces la primera exportación del país. Cuatro años después ya tenía 15 panaderías bajo su control, número que había duplicado para 1939 y que se englobaba bajo la enseña Allied Bakeries, que tomó entidad jurídica propia diferente de George Weston Limited, el negocio canadiense.

En los años 30, no solo Garfield estableció sus intereses económicos, sino que él mismo se trasladó junto a su familia, e incluso llegó a ser miembro de la Cámara de los Comunes, la cámara baja del parlamento británico. Durante la II Guerra Mundial, se mantuvo en Londres a pesar de los bombardeos, con un sentido del deber propio de una persona muy religiosa (era metodista) y con fama de puritano.

Antes, durante la Guerra Civil española, donó dinero para el rescate del batallón Mackenzie-Papillon, formado por voluntarios canadienses que lucharon por la república y que estaban internados en un campo de concentración en Francia.

Pero su papel en la II Guerra Mundial también fue activo. El primer ministro británico, Winston Churchill, acudió a él en 1940 en busca de consejo. Necesitaba acceder a los puertos irlandeses (neutrales) para abastecer a la armada inglesa y sus vecinos se negaban. Garfield comenzó a viajar de forma clandestina para reunirse con las autoridades irlandesas, y les prometió construir fábricas.

Se llegó a un acuerdo, pero tras comentar sus planes Churchill con el presidente de EEUU, Franklin Roosevelt, el plan nunca se llegó a concretar, ya que Roosevelt tenía miedo de perder votos clave entre la comunidad irlandesa. EEUU todavía no había entrado en guerra.

Expansión tras la guerra

Pero fue precisamente tras la guerra cuando Weston comenzó a construir verdaderamente un imperio empresarial. Tanto Allied Bakeries, su división británica, como George Weston Limited, la canadiense, se diversificaron. Venta al por mayor, supermercados, restaurantes, helados, papel chocolate, café y té formaban parte de un entramado tal que el parlamento canadiense obligó a Weston a revelar su compleja estructura corporativa. Marcas míticas como el té Twinnings o los supermercados de lujo Fortnum & Mason formaron parte del imperio.

La rama británica, Allied Bakeries, cambió su nombre al actual, Associated British Foods, en 1960, y cuatro años más tarde ya se había convertido en la mayor "panadería" del mundo, una de las mayores molineras y una de las mayores cadenas de supermercados de Reino Unido. En 1969, Garfield Weston contrató a Arthur Ryan para que creara una cadena de ropa, Penneys en Irlanda, Primark en Reino Unido.

Ryan es el fundador y padre del concepto de Primark, pero la cadena de ropa nunca habría nacido de no ser por Weston, un fabricante de pan canadiense.

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comentariosforum4

Usuario validado en elEconomista.es
Venturi
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¿Y bien?

Tampoco a descubierto nada nuevo.

Todo el exito empresarial moderno consiste en encontrar el equilibrio para llegar a timar sin que se note demasiado.

Puntuación -22
#1
Usuario validado en elEconomista.es
Venturi
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En Contra

¿Y bien?

Tampoco a descubierto nada nuevo.

Todo el éxito empresarial moderno consiste en encontrar el equilibrio para llegar a timar sin que se note demasiado.

Puntuación -19
#2
Salvador
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Imposible que se fuera al frente en 1919, pues la I Gerra Mundiam fue de 1914-1918.

Puntuación 4
#3
Usuario validado en elEconomista.es
subidadesalarios
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Muy bonito e inteligente, pero por desgracia esta compañía goza de gran éxito alimentándose de las desgracias ajenas. Si nuestro país tuviese sueldos dignos la gente no compraría la mierda que nos venden en Primark, porque ojo, ellos no venden barato, venden carísimo para la calidad que dan.

Ya está bien de románticos

Puntuación 6
#4