Empresas y finanzas

La crisis hipotecaria sumerge a Citigroup en el peor trimestre de su historia

Mar Gonzalo

Nueva York, 15 ene (EFECOM).- Vapuleado por la crisis hipotecaria, Citigroup cierra 2007 con la peor cuenta trimestral de sus casi dos siglos de historia y con un recorte del dividendo desconocido también para el primer banco estadounidense.

El tercer banco del mundo por activos anunció hoy que en sólo tres meses ha perdido casi 10.000 millones de dólares, lo que deja los resultados del último trimestre de 2007 como los peores de los 196 años de historia de la entidad, con sede en Nueva York.

"Los resultados financieros del último trimestre son claramente inaceptables y responden, sobre todo, a dos factores: amortizaciones significativas y pérdidas por nuestra exposición a las hipotecas de alto riesgo", admitió hoy Vikram Pandit, consejero delegado del grupo.

En el conjunto del año, el gigante financiero, el primero de Wall Street en publicar sus resultados, ha visto cómo su beneficio anual caía un 80 por ciento, hasta los 3.500 millones.

Por ello, y también por primera vez en su historia reciente, Citigroup ha decidido recortar su dividendo en un 41 por ciento, hasta los 32 centavos por acción, algo que en noviembre, cuando los efectos de la crisis hipotecaria empezaron a destaparse, la cúpula del banco aseguró que jamás ocurriría.

En el origen del problema está la crisis generada por la pérdida de confianza en los instrumentos financieros desarrollados en torno a las hipotecas "subprime" (concedidas a gente con un alto perfil de riesgo), que han inundado el sistema financiero internacional.

El banco se ha visto obligado a asumir en sus cuentas unas amortizaciones de 18.100 millones, como resultado de la pérdida de valor de los bonos y deuda respaldada con hipotecas.

A esas multimillonarias e inauditas amortizaciones -que superan el máximo de 11.000 millones que el propio banco había calculado- se suman otros 4.000 millones reservados para hacer frente a previsibles impagos de créditos por parte de sus clientes, tanto de hipotecas como de tarjetas de crédito o de préstamos para la compra de coches.

El banco ve indicios de que el consumo privado empieza a resentirse y cree que los impagos van a aumentar a medida que cae el mercado inmobiliario, suben los precios de la energía y los alimentos y aumenta el desempleo.

Para combatir la descapitalización que está sufriendo, Citigroup también busca inversores dispuestos a inyectar fondos sin reclamar capacidad de gestión a cambio.

En ese sentido, el banco se ha garantizado 12.500 millones de dólares, de los que 6.880 procederán del grupo inversor del Gobierno de Singapur, que se hará con el 4 por ciento del capital.

Otros inversores serán un fondo de Kuwait, el príncipe saudí Alwaleed bin Talal (su actual máximo accionistas, con casi el 5 por ciento) y el ex presidente del banco Sanford "Sandy" Weill.

En noviembre el banco ya alcanzó un acuerdo similar con el fondo de inversión oficial del emirato Abu Dhabi, que se comprometió a aportar 7.500 millones a cambio de otro 4,9 por ciento del capital.

Sin embargo, la medida más dramática de las anunciadas hoy es el recorte de, al menos, 4.200 empleos, que se suman a los 17.000 despidos que ya anunció el pasado abril.

El director financiero del grupo, Gary Crittenden, advirtió al respecto que en breve podrían anunciarse aún más despidos.

Entre las cabezas cortadas en Citigroup con motivo de la crisis, la más visible sin duda ha sido la del anterior consejero delegado, Charles Prince, que presentó su dimisión en diciembre, cuando la crisis de las hipotecas "subprime" empezaban a hacer estragos.

Su sustituto, Vikram Pandit, reconoció abiertamente que los resultados publicados hoy son "claramente inaceptables", al tiempo que advirtió de que las medidas para afrontar la crisis "aún no se han terminado".

De momento, el banco se dispone a desinvertir en negocios no estratégicos, como ya hizo con la firma brasileña de gestión de tarjetas de crédito Redecard.

Con las medidas ya acometidas, Citigroup ha conseguido reducir su grado de exposición a las hipotecas del alto riesgo, de forma que ahora la crisis le podría hacer perder -en el peor de los escenarios posibles- un máximo 37.300 millones, frente a los 54.600 que peligraban al final del tercer trimestre.

Hacia la media sesión en la Bolsa de Nueva York, los títulos del banco se cambiaban de manos a 27,03 dólares, 2,03 menos que al cierre de la jornada anterior (un 6,99 por ciento menos), y muy por debajo de los 55 dólares a los que se negociaban hace un año. EFECOM

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