Empresas y finanzas

Amaro González no logra reflotar tras quebrar su filial pesquera en Panamá y el Covid

  • El juez liquida las cinco sociedades del grupo alicantino de alimentación
  • La entrada de Acadia Capital en 2019 destapó las pérdidas en Panamá
Un barco pesquero.
Valencia

Amaro González, un histórico grupo de alimentación de Alicante vinculado durante décadas al sector pesquero, ha visto como la pandemia ha supuesto la puntilla a su actividad, después de que la filial que mantenía su actividad de pesca en Panamá le originase pérdidas millonarias en los últimos años.

El Juzgado de lo Mercantil Número 1 de Alicante ha aprobado la liquidación y disolución de las cinco sociedades que abarcaban la actividad de la firma después de que presentasen el concurso voluntario de acreedores a finales del año pasado.

La principal de estas sociedades seguía siendo Pescados Amaro González, pese a que en los últimos años había sufrido una continua caída de su negocio, desde los 25 millones de euros de 2015 a los 12 millones registrados en 2019, último año con cuentas disponibles en el Registro Mercantil. En la memoria de ese ejercicio ya apunta que durante 2020 las ventas se estaban desplomando por los efectos de la pandemia en el canal de hostelería (Horeca), y que sus previsiones eran un descenso de cerca del 60%.

Pérdidas y cierre en Panamá

Pero ya antes de la pandemia el grupo de distribución, que nació en 1925 a partir de un almacén de pienso y cereales, sufría una difícil situación económica. Pescados Amaro González registró en 2019 unas pérdidas de 11,13 millones de euros, una sangría procedente de su filial panameña Pescamaro, a través de la cual mantenía su actividad pesquera y que con la entrada de Acadia Capital en 2019 quedó al descubierto.

Según explica en la memoria, "el nuevo administrador de la sociedad pudo constatar que la realidad patrimonial de Pescamaro, era una situación de quiebra, ya que las deudas acumuladas durante los ejercicios de explotación de esta sociedad (2015-2019), originadas por las pérdidas incurridas en ese periodo, eran muy superiores a su capacidad de generación de ingresos y al valor de realización de sus activos". La filial panameña tenía como único activo según sus barcos pesqueros, que según la due diligence de compra "podría alcanzar, en el mejor de los casos, la cifra de 1.500 miles de euros", recoge la memoria.

El nuevo dueño optó por provisionar la totalidad del valor de Pescamaro, además de cerrar la filial panameña, lo que también provocó un litigio con el gestor de la flota de pesqueros de la compañía. Una situación que también está en el origen del conflicto entre Acadia y los antiguos socios, que llevaron a los tribunales a la firma de capital al considerar que no se habían cumplido los términos del acuerdo de compra tras la due diligence, según publicó Información.

Acadia había trazado un plan de reestructuración que ya había supuesto aplicar un ERE inicial para 25 empleados que posteriormente amplió con otro recorte, además de alcanzar un acuerdo de refinanciación en julio de 2020, Según el edicto del concurso, entre sus acreedores se encuentran bancos como Santander, BBVA y CaixaBank, además de la Agencia Tributaria.

Las otras empresas

Para acometer ese plan de reestructuración una de las condiciones que consideraba indispensable era la fusión con las otras cuatro sociedades: Frigoríficos Amaro González Cortés (con el principal activo del grupo, 73.000 metros cuadrados de almacenes frigoríficos), Carnes Amaro González, Distribución Amaro González y Elaborados Amaro González. Sin embargo el proceso no se llegó a materializar y de hecho el juzgado aprobó el concurso y la liquidación para cada una de estas sociedades.

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