Empresas y finanzas

Telefónica estudia cómo crecer en nuevos países, incluido Portugal

  • La puesta a la venta de Altice Portugal tienta a las grandes 'telecos' europeas
  • La deuda ha dejado de frenar las posibles operaciones corporativas
Foto de una Junta General de Accionistas de Telefónica. Nacho Martín

Telefónica estudia todas las posibles vías de crecimiento, entre ellas la irrupción en nuevos negocios, incluida la exploración del mercado portugués, según ha podido saber elEconomista.es de fuentes del sector. De esa forma, las oportunidades de potenciales inversiones vuelven a estar en el punto de mira de una compañía que ya considera cumplido su objetivo de reducción de deuda.

En el último trimestre, la multinacional española anunció una mejora anual del saneamiento del 26%, hasta los 25.000 millones de euros (29.900 millones incluidos los arrendamientos), para así situarse en unos niveles cómodos de apalancamiento. Tras recortar a más de la mitad el pasivo heredado hace poco más de 2.000 días, el operador de telecomunicaciones ha decidido alzar la vista en busca de nuevos filones que explorar. Y el primero que aparece en el horizonte es el vecino Portugal. Es conocido que el operador luso Altice ha puesto sus activos en el escaparate, unos negocios de telefonía fija y móvil ahora expuestos a quien esté dispuesto a pujar más de 7.000 millones de euros. Los fondos de capital riesgo Blackstone y CVC Capital Partners hacen sus cuentas para hacer suyo el negocio propiedad de Patrick Drahi, magnate también interesado en adquirir el operador satelital francés Eutelsat. Diversas fuentes añaden, en el listado de pretendientes de Altice Portugal, a las firmas de inversión Apollo Global Management y EQT. Esta última compañía acaba de hacer caja, por importe de mil millones, tras la venta del operador Adamo al 'private equity' francés Ardian. Por lo tanto, la ofensiva en territorio luso de EQT podría estar ahora más cerca que hace unos meses.

Está claro que este tipo de movimientos corporativos no pasan inadvertidos para el negociado de fusiones y adquisiciones de Telefónica. Cualquier oportunidad para invertir o desinvertir pasa por su filtro y el salto a Portugal no se antoja extravagante. De hecho, el grupo español MásMóvil ya ha ganado consistencia en Portugal con la inversión de 70 millones en la compra de dos lotes de 5 MHz en la banda de 1.800 MHz, consideradas las más interesantes para mejorar la cobertura en interiores, debido a su capacidad de penetración a pesar de los obstáculos.

La última experiencia de Telefónica relacionada con Portugal se remonta doce años atrás, en los tiempos en los que el grupo español y Portugal Telecom compartían a partes iguales el capital de la brasileña Vivo. Aquello acabó en divorcio y Telefónica descartó cualquier escarceo en un territorio dominado por su antiguo y despechado socio.

La situación ha cambiado de forma sustancial y el mercado podría interpretar el interés de Telefónica en crecer por la vía inorgánica como un posible estímulo para fortalecer las cuentas, una vez que la deuda de la multinacional ha dejado de convertirse en un lastre para echar el vuelo.

Todo lo anterior coincide en un entorno en el que los analistas de Bank of America fijaron la recomendación de compra de los títulos de Telefónica, con una subida de precio objetivo de 5,10 a 5,20 euros, que concede a las acciones un potencial del 36%. Los mismos expertos, tras la publicación de las cuentas del tercer trimestre, también revisaron al alza las previsiones de ingresos y beneficio por acción para 2021, 2022 y 2023. Además, Bank of America espera "un crecimiento significativo del flujo de caja libre" en los próximos años, en gran medida por el reflejo de las mejores perspectivas procedentes de la alianza británica de O2 y Virgin Media (VMO2). Según sus estimaciones, la 'joint venture' en el Reino Unido proporcionará 472 millones de euros en 2022, para seguir creciendo hasta acercarse a los 1.500 millones de euros en 2024 y superar esta cifra en 2025.

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