Empresas y finanzas

Vietnam reabre sus fábricas, ¿los minoristas podrán salvar el fin de año?

Foto: Dreamstime

El sudeste asiático fue severamente golpeado por la variante delta del Covid-19 durante los meses de verano. Una situación tan insostenible que obligó a países como Vietnam a paralizar por completo el sector productivo. Unas restricciones que traspasaron el océano generando un fuerte impacto en la industria occidental debido a la deslocalización de la producción de sus empresas, situada en gran medida en estos territorios.

Sin embargo, durante estas últimas semanas, Vietnam ha conseguido aportar un mínimo control a la pandemia, lo que le ha permitido reabrir las puertas de muchas de sus fábricas. Una gran noticia para las compañías estadounidenses, que llevan meses sumidos en la incertidumbre.

Firmas como Nike o Adidas se han visto directamente afectadas por el cierre de las fábricas. De hecho, según las estimaciones de los analistas de BTIG, la firma global de servicios financieros, Nike puede haber dejado de producir un total de 80 millones de pares de zapatos durante este periodo, ya que la compañía deslocalizó un 43% de su producción total al sudeste asiático durante el último año.

Se trata de una situación que también afecta a los minoristas como Foot Locker o Dick's Sporting Goods, incluso a gigantes como Amazon, que ven como los suministros de sus marcas más vendidas no están llegando.

¿Los minoristas podrán salvar la campaña de Navidad?

La pregunta que gran parte de la sociedad se hace es si podrán comprar los regalos de Navidad a sus seres queridos. Un gran proceso de ahorro durante los últimos meses debido a las restricciones pandémicas y los problemas en la cadena de suministros ha generado un ecosistema perfecto para que los consumidores pudiesen hacer gasto récord en su cesta de la compra navideña. Sin embargo, la sociedad se ve ante la posibilidad de no poder realizar ese gasto por la falta de oferta.

A pesar de que zonas como Ho Chi Minh, donde se concentra gran parte de la concentración vietnamita, están reabriendo sus fábricas, se están enfrentando a otro problema: los empleados no quieren volver al trabajo. El miedo al contagio está provocando que la población activa no quiera regresar a las fábricas, ya que la mayor parte de las muertes por Covid fueron en las regiones industriales.

Tanto es así, que menos del 70% de la fuerza laboral de estas plantas ha regresado a su puesto de trabajo, lo que significa que las empresas occidentales están a meses de recuperar su capacidad de producción total.

"El gobierno pensó que podía volver a encender las luces en las fábricas, poner en marcha las máquinas y los trabajadores regresarían", dijo Carl Thayer, profesor emérito de la Universidad de Nueva Gales del Sur, a Bloomberg. "No puedes forzarlos", añadió.

La situación es de tal calado que los propietarios de las fábricas están ofreciendo bonificaciones especiales a sus trabajadores. Uno de los proveedores de Nike está ofreciendo 100 dólares de incentivo, aproximadamente una cuarta parte del salario mensual de un trabajador medio en Vietnam. Del mismo modo, un fabricante de New Balance promete transporte diario gratuito a la ciudad de Ho Chi Minh desde las provincias rurales cercanas, tal y como cuenta el medio estadounidense.

Por otro lado, el Gobierno no quiere perder la actividad económica que se ha trasladado a su país. Cabe recordad que Vietnam se ha convertido en uno de los puntos de fabricación más calientes del mundo. En tan solo un par de décadas, las exportaciones anuales se han multiplicado casi por veinte, alcanzando los 283.000 millones de dólares en 2020.

Este el motivo de que la administración del país asiático también este prácticamente suplicando a sus trabajadores que vuelvan a las fábricas. El parlamento está en proceso de aprobar rebajas del alquiler de vivienda y vacunas para todos aquellos que regresen al trabajo.

La situación resume un ambiente tensionado en el que ya es menos probable que los minoristas no tengan producto que vender esta campaña de Navidad, la época del año de mayor volumen de ventas para el comercio. Sin embargo, prácticamente todo el peso de que esto ocurra recae sobre los fabricantes del sudeste asiático y sus gobernantes. Por supuesto, esta solo sería la primera piedra en el camino que la industria tendría que eludir. Todavía están sobre la mesa los problemas en la cadena de suministro y la crisis del transporte tanto marítimo como en camiones.

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